¿Qué es lo que hace que una obra literaria perdure en el tiempo? Esta fue mi pregunta antes de redactar las presentes líneas. Lo cierto es que para elaborar una respuesta lo suficiente coherente que pudiera satisfacer mi ávida curiosidad, deberían considerarse un gran número de factores tanto históricos, sociales y culturales. Asimismo, deberían tenerse en cuenta también aquellos aspectos propios de la vida de los autores,  los aspectos que determinan, de algún u otro modo, la manera en que cada escritor produce su literatura.

Si bien es cierto que son muchas las cuestiones que podrían abordarse en torno a la pregunta que he planteado al inicio de este artículo, hay que destacar que existe algo  que está presente en muchos de los escritores clásicos y contemporáneos, aquellos que han dejado su huella trascendental en el tiempo y en la historia de la literatura. Se trata, ni más ni menos, que de la construcción de un mito.

El propio Jorge Luis Borges afirmaba que el tiempo era el enigma fundamental. Razón no le faltaba al autor quien supo construirse un mito que le conduciría a la inmortalidad. El mito de Borges tiene que ver con un conjunto de factores entre los que destaca la cuestión del doble linaje. Leonor Acevedo (madre de Borges)  provenía de una familia de vieja ascendencia argentina, mientras que la rama paterna del autor formaba parte de una tradición intelectual arraigada a la cultura inglesa. Borges  construyó su identidad ideológica siendo consciente de que encarnaba la esencia de ambas ramas y de las contradicciones que ello suponía (contraste entre el coraje y la cultura, lo criollo y lo europeo…).

Otro de los factores que condicionó la configuración del mito de Borges fue la ceguera. El autor heredó de su padre la pérdida progresiva de la visión, hecho que hizo que él llegara a potenciar tanto su prodigiosa memoria. Una característica esencial de Borges es que su literatura es el más puro reflejo de una inmensa cantidad de lecturas, el escritor menciona a tantos autores y mitos en sus obras que cualquier lector se siente inculto y temeroso al leerle. Ese miedo de enfrentarse a cualquier texto de Borges tiene que ver con la omnisciencia, la sensación de que la sabiduría del autor es infinita y lo alberga todo. En  muchas ocasiones se consideró a Borges un filósofo a la par que un literato, hecho que le otorga aún más autenticidad al mito de la figura del escritor.

Como ocurre con Borges, la construcción del mito ha estado presente en muchos escritores cuya obra perdura hoy día, indemne ante el paso del tiempo. Es el caso de Julio Cortázar quien a través de su Rayuela logró establecerse como el autor de una contranovela que rompía con los cánones establecidos hasta el momento y supuso una renovación estética esencial en el panorama literario de la época.

Si nos detenemos a contemplar la obra de otros autores anteriores, podemos ver cómo Edgar Allan Poe logró establecerse como un auténtico renovador de la novela gótica, destacando su labor de escritor de cuentos de terror y también considerado como el inventor del relato detectivesco. Por su parte, Arthur Rimbaud siempre será recordado como el joven rebelde que encarnó la figura del génie des lettres y que a los veinte años renunció por completo a la literatura tras escribir Les Illuminations, una obra compleja y en cuyo contenido estaban los primeros poemas en francés de verso libre.

Es fundamental señalar también figuras tan emblemáticas como la de Virginia Woolf quien logró configurarse como una de las autoras más destacadas del modernismo literario del siglo XX. Cervantes también construyó un mito en pleno siglo XVII que se mantiene vivo en la actualidad con el Quijote, la parodia de los libros de caballerías  que sigue conquistando corazones a medida que avanzan los siglos.

Cada autor es único en su estilo y esencia, pero sí es cierto que aquellos que logran perdurar en la memoria colectiva literaria son quienes logran construirse un mito. Es decir, aquellos que se convierten en figuras emblemáticas, los que renuevan los cánones de la literatura a través de sus obras, los que a pesar de los siglos sacuden las almas de nuevos lectores dispuestos a descifrar los códigos de obras atemporales.

Escrito por davidsoley

Graduado en la carrera de Lenguas y Literaturas Modernas por la Universidad de Barcelona. En 2016 sale a la luz mi disco de poesía musical "La llave del espíritu". Premio Hermes de Creu Coberta de Barcelona por el cortometraje "Le petit Patrick" en el que he sido actor y coguionista.