Cuando salía a la calle y escuchaba un piropo, albur o señalamiento hacia alguna parte de mi cuerpo solo me resignaba, me ofendía y seguía caminando. Con el paso de los años me di cuenta que era una normatividad para la mujer, es decir, ya no produce un extrañamiento sino una aceptación. Lo mismo era cuando escuchaba que una “Buena mujer” ama a sus hijos y atiende a su marido como si  por el género estuviera anclada a la maternidad y la servidumbre. A menudo escucho decir a los hombres que el Feminismo no debería existir como término porque ha manifestado su búsqueda de equidad e igualdad y han refutado que solo es una lucha de poder. La palabra Feminismo fue utilizada en un principio como un insulto del que las mujeres se apropiaron para darle un nuevo significado y luchar por su reivindicación y derechos. Si bien es cierto que promueve las mismas oportunidades también resalta la necesidad de proteger y atender a la mujer ante la sociedad y los medios de comunicación. Es común escuchar a las autoridades decir “Un crimen pasional” a un Feminicidio como ya lo mencionara Roxane Gay en su conocido libro Confesiones de una mala feminista, así mismo, las explicaciones sobre la edad, vida privada y vestimenta de la mujer maltratada, abusada o asesinada es solo perpetuar una serie de estereotipos que la ha perseguido en el deber ser. Si no respeta ciertas convenciones pareciera que tiene que ser castigada y regresamos al Patriarcado.

Toda aquella que se atreve a salirse de los parámetros y que vive plenamente su sexualidad es “Una zorra”, “Una puta”, “Una marimacha”,  “Una tortillera” o “Una vergüenza”, pero cuando se trata de la pornografía la mujer es “La sumisa”, “La obediente” y una vez más “La abusada”. Las películas pornográficas no pierden la oportunidad de violentar y agredir de forma psicológica y física a la mujer, constantemente se ven siendo sometidas, asfixiadas y hasta golpeadas. Mientras en muchas ocasiones son obligadas a poner una cara de placer claramente fingida. Casi no hay pornografía dirigida hacia el público femenino porque también existe el viejo mito de que a las mujeres no les gusta o no lo disfrutan. Lo cual es una gran mentira, habrá algunas que si y otras que no. Hay casas productoras e independientes como Xconfessions que se encargan de complacer al público femenino con películas que tienen una historia de fondo que van más allá del “papi chulo” o “La lolita”, pero que se mantienen con bajos recursos y por lo tanto no salen a flote. No todas quieren ser madres ni amas de casa, en la televisión mexicana imperan anuncios de la mujer en su casa, con un detergente en la mano, acompañada de un hombre o filtrando con uno como si su poder adquiriera verosimilitud cuando hace algo designado por su supuesto género, mientras que el hombre maneja carros del año a alta velocidad o fuma.

Las telenovelas me producen un agudo dolor de cabeza, ahora no solo salvamos y esperamos príncipes, sino que también se puede ser asesinada por un ajuste de cuentas, por ser una amante o una esposa de un capo, ahora “somos fuertes” porque nos casamos con narcos o vendemos nuestro himen (basta de la llamada virginidad) y luchamos por nuestras convenciones de ser: La modelo. La mujer modelo que es engañada y permanece leal a un hombre que la insulta y la compra. Lo peor de todo es que estas novelas con contenidos vacíos ni siquiera dejan margen a que la mujer tenga un lugar sin el otro y su público son otras mujeres.

El empoderamiento de la mujer significa hacerse cargo de su cuerpo, sus ideas, sus emociones y su vida sin tener que obedecer a un margen de error o a una sociedad que cada día nos separa más de nuestra esencia como seres humanos, el empoderamiento de la mujer significa darle su lugar al hombre como otro ser humano y permitirle expresarse y quitar las asignaciones que se le ha dado, para trabajar en conjunto. El empoderamiento también es ser libre. Estoy cansada de las palabras condescendientes que afirman que hemos avanzado, que la mujer es respetada, que el ahora es mucho mejor y que tenemos que conformarnos. Todavía hay muchas carencias con respecto a programas y leyes que protejan a la mujer ante la violencia obstétrica, el derecho a elegir tener hijos, la hipersexualidad y la violencia en todas sus formas. Unamos fuerzas y vivamos bajo el empoderamiento.

Información que dignifica: Les recomiendo ver la conferencia de Roxane Gay sobre Feminismo en la plataforma TED

Libros: El segundo sexo de Simone de Beauvoir, Un cuarto propio de Virginia Woolf y Cuerpos que importan de Judith Butler.

No soy perro

Escrito por Marcia Ramos

Escritora, viajera e intrépida futurista, le gusta la ciencia ficción y lo apocalíptico. Visionaria. En esta realidad soy docente en universidad y preparatoria también asesora de Literatura infantil y juvenil. Tengo publicado tres libros: Las calles hablan, Brevedades infinitas y Diles que no nos vean. Así mismo, en la realidad 3.0 soy Maestra en Educación y Especialista en Políticas Públicas para la igualdad.