Todos los filos me son familiares.

 

Las latas y

las botellas rotas

que esa sueca usó para

cortarse el vientre inflado de sangre

los restos de una reunión tranqui

 

salpicó pies sin calcetines

y muelas listas para sacar

muelas frotando muelas

en señal de

una mañana

de escamas traslúcidas

caries de coral

y encías de hierro

con sal

no sabías que

 

Tu boca sabe a cerveza caliente

y las burbujas estallan

entre mi vómito que es arcilla

sobre tu costilla

lo moldeo

como plastilina

 

naciste de mis ácidos

de mi muerte

de mi sepultura vaporosa

entre las sábanas

con olor a luz primera

 

yo sólo quiero dormir,

como las gotas que se deslizan

en la  ventana

y mutilan el amanecer

en un mayate verde

 

que vuela.

 

Escrito por Mónica Hernández

Nació en 1994, y es egresada de Letras Hispánicas en la Universidad de Guadalajara. Ha colaborado en revistas como Pliego 16 de la Fundación para las Letras Mexicanas, Metrópolis y La Cigarra, así como en el blog Transtierros. Le encanta dar paseos al aire libre, soplar dientes de león y ver memes de perritos gordos. Sus textos derivan de otros textos de naturalezas diversas o muertas. Sueña con tener una cabaña en el bosque algún día, y huir de todos ustedes de una vez por todas.