Cuando llega la estación de primavera y numerosas plantas están floreciendo, emergen las pupas de las abejas, criaturas creadoras, que se alimentan de néctar y ante la amenaza dan su vida para defenderse.

Las abejas danzan para comunicarse, quizá este libro sea eso, una danza de palabras que invita al espectador a tomar conciencia del dolor.

La poeta Nares Montero (Madrid, 1982) autora de “Te llamaré delirio” (Bubok, 2009), “Papel fotográfico” (Edición de autora, 2010) y “Para enfrentar batallas que me alejen” (Ruleta Rusa Ediciones, 2015), resultó merecedora del Accésit del IX Premio de Poesía Joven Pablo García Baena con este último título “Abejas en las lindes” que fue publicado el pasado mes de junio con la editorial La Bella Varsovia.

El jurado – compuesto por Oriette D’Angelo, Carmen Juan, Natalia Litvinova, Paloma Reaño y Sara Uribe – destacó que se trata de un libro “que puede cambiar la vida de quienes se acerquen a él”, enfrentándose a un dolor personal y otro colectivo.

Si ya en su anterior libro, Montero nos sorprendía con versos como “ Jugar a no matar y morir/ sin duda” o “Si supierais a lo que me refiero/ cuando digo hambre roja/ cuando digo viral anémona/ insomnio de discípulo/ o delicadeza de avispa”, esta vez construye un diálogo íntimo y nos tiende la mano para enfrentar el dolor, haciéndonos así partícipes del recorrido y la búsqueda que esboza un horizonte de confianza.

“Lograr sobrevivir es sencillo.
Para pasar un desfiladero
cualquier puente es posible.
Mira por ejemplo ese árbol postrado,
mira qué verdad hay en la línea muerta de su tronco
y cómo atraviesa el espacio entre orillas,
tan casual, tan a propósito
como si aquello que fue y yace lento hacia el desgaste
hubiera querido salvarte, hubiera sabido tu suerte futura,
el insomnio y las migrañas.
Coloca tus pies en su musgo, no mires abajo ni arriba,
recuerda que sobrevivir es sencillo:
solo has de transformarte en cualquier animal sin vértigo
confiar en el propósito escondido de las cosas
y seguir adelante, agradecida.”

Hablamos con Nares sobre “Abejas en las lindes” para todos nuestros lectores:

Pregunta: En primer lugar Nares, queremos felicitarte por este nuevo poemario, creciente y transformador. Se dice en el prólogo de “Abejas en las lindes” que eres capaz de hablarle a todas las niñas de todas las mujeres que hay en el mundo y cantar la canción profunda de tierra verde que la cura necesita. ¿Cómo es ese diálogo, de dónde nace esa canción?

Respuesta: Muchas gracias. El libro se escribió como una manera de comunicarme conmigo misma, con las que he sido y las que fui en la infancia. Las palabras de India en el prólogo advierten de los objetivos que me planteé al montar el libro tiempo después. El diálogo se inició en el juego de lanzarme preguntas a mí misma y que surgieran los poemas. Aparecieron como pequeñas piezas frente a mis manos. La poesía tiene maneras curiosas de enseñarte la verdad. Una verdad, al menos.
Una vez me enfrenté a esa conversación, diálogo, negociación… la canción apareció sin darme cuenta. Es algo que, quiero creer, todxs sabemos sin saberlo, es como eso que se encuentra cuando ya no buscas.

P: Ya desde el título haces una declaración de intenciones, el lector sabe que esas lindes están custodiadas, ¿A que tierras accede el que camine por sus páginas?

R: Son tierras salvajes, de eso no hay duda. Lo mejor será que cada cual lo descubra leyéndolo.

P: Con Abejas hablas de la infancia, de la vida y sus aprendizajes, de alguna manera es un camino que se comparte con el lector ¿a dónde te ha llevado este aprendizaje?

R: No sé si sabría decirte dónde me ha traído porque aún estoy reconociendo el terreno y a mí misma. Pero cuando emprendí este proyecto me llevó a enfrentarme a la memoria y a cómo había colocado los recuerdos, también a reconocer quién me rodeaba y a ver de frente lo que se mantuvo oculto, tapado, o no, a propósito. Tomar conciencia suele llevarte a lugares insospechados.

P: Muestras el dolor, lo señalas para que otros podamos verlo, ¿Cómo ha sido el proceso de enfrentarse a la creación de este libro?

R: Ha sido enormemente enriquecedor y también duro. Fácil cuando pensé que iba a ser difícil y agotador cuando todo se prometía tranquilo.
Del proceso de escritura casi no me enteré, estaba sumergida en una terapia y escribir después de cada sesión era una manera de entender qué estaba pasando en mí. Asumí el diálogo del que hablábamos antes con mucha naturalidad.
Hubo un momento en que me di cuenta de que gran parte de lo que estaba escribiendo estaba conectado con otros poemas que había escrito mucho antes y los reuní a todos en un Word a ver qué tenían que decirme. De esa reunión nació un poemario que tardé luego casi un año en pulir y acicalar. Ha sido un proceso muy inmersivo.

P: ¿Qué paisaje hay una vez atravesado el espacio entre orillas?

R: Te diría que es el mismo paisaje pero con horizontes ampliados. Atravesar ese espacio entre orillas aumenta la perspectiva de uno mismo, pero uno no deja de ser lo que es, solo cambia, se adapta y sobrevive.

P: Este es tu cuarto poemario y en él se percibe ya sólidamente tu crecimiento como poeta, cuéntanos un poco tu trayectoria.

R: Mi trayectoria es un tanto anárquica y asombrosamente coherente. No tengo títulos que me avalen, ni talento precoz o ventaja de ningún tipo. Comencé a escribir en la adolescencia como la mayor parte de la gente. Estudié arte dramático y siempre trabajé en el mundo del artisteo. Con 25 o 26 años daba recitales acompañada de músicxs y un amigo me preguntó por qué no publicaba un libro con los textos de los recitales. Él me ayudó a montar el libro, a publicarlo en una plataforma online y hasta a encontrar el título, Te llamaré delirio.
Ese fue mi primer paso. Un paso que di torpe y ayudada, pero que me dio confianza para seguir. Después decidí que quería aprender todo el proceso de hacer un libro y autopubliqué, también con algo de ayuda, Papel fotográfico. Un libro en el que emergió mi obsesión por los objetos únicos y cuyas portadas fueron todas distintas, hechas con fotografías lomográficas o técnica de collage.
Pasada el ansia por publicar cada pseudoverso que pasara por mi cabeza comencé a leer con el mismo ímpetu y fui a talleres de poesía y escritura. Me sirvieron mucho. A jams nunca he dejado de ir, también son un espacio de aprendizaje aunque a veces sea de lo que no hay que hacer. En la Jam de Diablos Azules conocí al editor que más tarde me ofreció publicar
Para enfrentar batallas que me alejen en Ruleta Rusa Ediciones. Después de publicar en una plataforma online, de autopublicar y que me publicara una editorial, lo que no había hecho era presentarme a un concurso y eso hice.
Llevo casi 10 años escribiendo y mostrando lo que escribo. Nunca he escondido lo que he hecho porque cada paso que he dado, desde el más torpe hasta el más hábil, me ha traído hasta aquí y escribir y la poesía han sido mis decisiones desde entonces. En
Abejas en las lindes hay un cambio evidente y buscado. Cada libro escrito, cada trabajo, cada experiencia ha sido un escalón y aunque a veces da vértigo mirar hacia atrás o hacia abajo no le quitaría ni un peldaño a mis vistas.

P: El libro comienza con una cita de Julia Uceda que dice “Recordar no es siempre regresar a lo que ha sido” y también con la descripción de la técnica EMDR, enfocada a reprocesar recuerdos. ¿Qué posibilidades nos brinda resignificar el pasado, y en este sentido qué nos ofrece “Abejas en las lindes”?

R: Resignificar el pasado nos da la oportunidad de colocar los recuerdos para que no duelan. Es decir, de superar el trauma. El libro ofrece una muestra de ese trayecto. No es el camino, no hay que confundirlo, es la manifestación de un camino, representando y haciendo valer sus propios símbolos.

P: En este trabajo está la voz de la niña que descubre y la voz de la mujer que recuerda, sabemos que son muchas las niñas y mujeres en el mundo presas del dolor, ¿Qué reivindican estas voces?

R: Reivindican el espacio propio y reivindican el espacio que hemos de darle a aquello que se ha mantenido en secreto u oculto. El derecho a ser reconocidx tal como unx es.

P: Para terminar nos gustaría que nos recomendaras un libro, una cita, algún lugar de donde bebe tu inspiración.

R: Desde que cayó en mis manos recomiendo mucho Haru, de Flavia Company (Ed. Catedral). Es un libro que me conquistó por su sencillez aparente, su profundidad y el placer que me produjo leerlo y releerlo.
En cuanto a la cita es difícil escoger sólo una, tengo cuadernos llenos de citas que me encantan pero en este momento me quedo, por ejemplo, con una de Marguerite Yourcenar que dice: “Cada uno de nosotros posee más virtudes de lo que cree, pero sólo el éxito las pone de relieve, quizá porque entonces se espera que dejemos de manifestarlas”.
Y el lugar, ninguno en concreto. Cualquier lugar tranquilo puede resultar inspirador. Yo escribo principalmente frente a una ventana que da a la parte trasera de mi casa donde sólo hay patios de vecinos, tejados y antenas. Un lugar donde los ojos se pierdan suele ayudar pensar y repensar los versos.

Escrito por Paz H. Páramo

Paz H. Páramo (Madrid, 1983) Redactora y poeta. Autora de "El amor es un lugar común". Ha sido columnista en la revista cultural “Morder el polvo” y actualmente trabaja como redactora en prensa local.