Antes de la llegada de las redes sociales y sus productos como los Memes, Hashtag, las etiquetas y los videos existía algo llamado Privacidad. Esta consiste en tener ciertos recuerdos, pensamientos y acciones personales y con la consciencia de compartirlos si así se desea.  Sin embargo, el Clasismo y los estereotipos son constantes a través de etiquetas y “me gusta” para cualquier  imagen, actividad o relación que se transmita en las redes. Pareciera que entramos en una normatividad y en el deber ser con cada definición, expresión, elección y vestimenta. Es decir, estos son medios donde se permite que otros accedan a información y gustos, de esta forma se generan una opinión, empatía o desagrado, tienen la oportunidad de comentar (opinar y criticar), pero también se vuelve una plataforma que tiene como único objetivo destruir. Se ha perdido el cara a cara, decir las cosas de frente y la honestidad, ahora hay medios que permiten el anonimato y hasta cierto punto la cobardía. Lo anterior fomenta que la libertad de expresión permita el acoso y la violencia. Cada publicación es sometida a un juicio de forma directa e indirecta, por esta razón se han utilizado las redes como medios para señalar y denunciar las actividades sexuales de las mujeres a través de videos o imágenes donde generalmente los hombres suben estos contenidos para humillar y burlarse, algo que no es nuevo. No se hace especial referencia a la cara, movimiento, crítica o juicio “moral” al hombre que participa en el video, pero sí a los antecedentes de la mujer. Hay un morbo callado por conocer las actividades sexuales de otras mujeres, cada vez que alguien accede o da play a estos links solo genera que se violen los derechos de otro ser humano. Las consecuencias varían desde la depresión hasta el suicidio. Incluso hay videos que provienen del Tráfico de personas o de abusos sexuales.

Algunas personas no terminan por aceptar que las mujeres pueden decidir sobre su cuerpo, su sexualidad, sus derechos para compartir la cama con cuantos decida, sus juguetes sexuales, su preferencia sexual y que no quieren ser llamadas locas o putas por sus elecciones. No ganan o pierden su esencia y habilidades por sus relaciones interpersonales o de pareja. Cuando alguien no comparte que tiene una relación y la tiene, suele ser criticada por no anunciarlo, como si tuviera que hacer de conocimiento público que es casada, soltera o divorciada para entrar en el margen de “algo”. Por otro lado, la mujer no es únicamente la esposa de alguien, la amante de alguien, ex novia de alguien o la hija de alguien, es un ser completo con una identidad. Esto lo digo porque ocurre con personalidades tan respetadas para mí como Elena Garro.

Así mismo, parte de la vida privada es un embarazo, no todas quieren que les palmen la panza, que les den consejos para ser mamás o decir la cantidad de meses que tienen, es una información que no tiene porque ser compartida si la madre no lo desea. No es su obligación informarle al mundo como viene su hijo ni como será su parto, tampoco es justa la mirada vacía que reciben cuando dicen que su parto será cesárea y no natural como si el primero no doliera. Amamantar es otra decisión individual que los demás deben respetar sin perseguir con volantes o folletos. No tienen que explicar por qué no tiene hijos.  Por último, hay que revisar lo que leemos y evaluar la información que brindan las publicaciones en línea porque generalmente no tienen una bibliografía o simplemente es contenido falso

En lo personal, he aprendido a tener respeto por la privacidad en mis relaciones y decisiones porque soy dueña de mi cuerpo. Es tu elección.

Información que dignifica: http://www.unwomen.org/es

http://www.genderit.org/es/newsletter/politicas-boletin-tematico-de-genderitorg-en-espanol-y-portugues-privacidad-y-violencia-c

Libro: Los demonios del Edén de Lydia Cacho

 

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