Para que entiendas

es vital que sean las seis de la tarde

en al menos doce provincias del país;

que suene un tren, a lo lejos;

que pongas la pava en el fuego,

que le prestes especial atención a la bulla irresuelta del agua,

que captes esa relación;

que te imagines no el cielo, sino

lo maleable que puede ser todo a través de los visillos;

que cuelgues las camisas

como el gurí que sos, por primera vez,

abanderado;

y cuando la luz macilenta te tire del ombligo

y un auto ochentón haya dado el campanazo

de la retirada,

que encares para cualquier parte

de la casa y en voz alta

digas

pah, así,

en uruguayo.

 

 

II

Querer

es un intento

que siempre parece el último

pero no aprendo:

voy y abro la ventana

como si el amanecer dependiera

de ese detalle.

 

 

III

Verte a vos es como salir de viaje pero

no, no. Verte a vos es

la víspera del viaje

1:02 am

cuando el tiempo se dobla lo mismo

que las toallas

y el peligro

pasa por la ventana como en

una película buena:

brillante

(deseable),

alegremente lejos.

Lo que es el viaje, más bien,

es el regreso;

-la búsqueda de un techo,

el camino a solas,

la nitidez de las caras,

el amor que vuelve pero

en cuotas

y confundido con la literatura-.

 

 

Escrito por Gala Amarilla

Gala Amarilla (Buenos Aires, 1991) es profesora de italiano y cursa la carrera de Letras en la UBA. Trabaja en la cooperativa de comunicación El Maizal, donde también gestiona el espacio Choclo Cultural. Actualmente forma parte de la comisión organizadora del Festival Internacional de Poesía Joven - La Juntada.