pienso en quemar una mañana no fría que es
y pienso que el humo ahogaría la pena que me encierra
introspectiva
se supone la enseñanza.

al tiempo que los tambores
retuercen la reverberancia
se agolpa sobre y entre mi cuerpo
el grito que de tus ojos se desprende casi como
casi como
los tambores se retuercen

el gélido ya no frío siento y mi piel
oscura por las sombras
de un árbol que me vio crecer y que entrelaza con sus raíces mis pies
manos y pies
ya no me deja caer.
Mi piel se agrieta.
La soledad destierra una caricia.
El presente se pregunta
puede que piense
sobre los esqueletos que nos forman

de todo se desprende una mirada rota
congelada con sin tu sonrisa.
Grito Grito:
grito la mañana está sola

un escarabajo hace su casa bajo mis uñas
y mis pies
atados a mis manos por raíces que me vieron crecer y hasta ahí
ahí me dejan estar
creando lo inmovilizado

vivir después de merecer el no puedo no poder respirar
temblor mentira de asfixia que sucumbe holística como su carrera

sopeso

se retuercen mis venas por no querer al escarabajo
más no suponer que de mis pies y el barro
el estigma ha usurpado lo roto que me compone
y poseído

La noche es fría.
El aire calla el silencio que tu mirada enajena.
vaga reflexión del inaudible
Las palmas mecen lo paralizado y ensombrecido.

Escrito por Danila Goggi

Buenos Aires, 1990. Poeta y Guionista.