Con estos versos de Jaime Gil de Biedma, “Que la vida iba en serio” inaugura una selección poética que pretende aproximarnos a la poesía que, actualmente, se escribe en España. Como primera toma de contacto en esta sección mostramos la obra de Ángel Manuel Gómez Espada; también el artista Alfonso Vila Francés nos aporta generosamente sus colaboraciones fotográficas para ilustrar esta pequeña antología.

FRÁGILES

Frágiles,
Como nunca antes lo habíamos sido,
nos deslizamos por una fina capa de hielo
que se expande como tormenta de invierno,
vislumbrando un horizonte escrito en blanco y negro.
Los patines son de escarcha y de rocío.
Bajo nuestros pies, el sueño que fue Atlántida
Nos aguarda con los brazos abiertos.

RESUMEN

“Déjame en paz, memoria,
no me cuentes mi vida”.
Miguel D’Ors

La vida es una primavera
de flores de almendro
cuajando a primeros de febrero.
Es el abrigo rojo de una niña,
perdida en una película en blanco y negro.
La verde sazón de una manzana.
Björk cantando con Balanescu.
La mano de tu madre
alzándote tras la caída;
el olor del níspero
Tras una lluvia intensa y corta.
la vida es eso y mucho más.
Mucho, mucho más.
Podría resumírsela de infinitas maneras,
mi muy querida Lisi,
pero usted está cobrándome por horas
y hemos acabado en esta incómoda habitación
para cualquier cosa, menos
para hablar de lo hermoso y lo divino.

LAS NIETAS DE LAS COSTURERAS

Como solo ellos saben hacerlo, nos fueron usurpando cualquier poder.
Con la misma pauta que cuando aprenden a pedirnos la sal con un golpe de mirada seco.
Nos taparon la boca, de nuevo.
Eran los tiempos nuevos, había que plegarse.
Cedimos.
Siempre acabamos cediendo para sostener el equilibrio del Mundo.
Cedimos para que no se fuera todo al carajo.
A su manera, nos castigaron por habernos atrevido a quitarnos el velo.
Nos castigaban por empuñar las palabras como antaño ellos empuñaron las cimitarras.
O las espadas.
O las ballestas.
O el arco.
O la piedra afilada.
Por la noche, Penélope nos leía historias ancestrales.
Nos enseñaba el arte de la costura, la estrategia del paciente.
Mientras nos íbamos limpiando la sangre.
Mientras mirábamos cómo cauterizaban las heridas.
No era para tanto.
Morderse los labios un poco más fuerte y ya.
Era lo primero que nos enseñaban nuestras abuelas.
A cantar mientras cosías.
A cantar mientras llorabas.
A cantar mientras sangrabas.
La Historia de la Humanidad se sostiene por los cantos de las nietas de las costureras.
Si todo esto sigue en pie, al fin y al cabo, es porque nosotras aprendimos a coser.
Por mucho que les duela.
Por mucho que nos duela.

LA OPCIÓN DEL CENTRIFUGADO

“Lo terrible no es ni siquiera el dolor.”
Javier Egea

La lavadora me pide la opción del centrifugado.
Es solo apretar un botón.
Solo
apretar un botón.

A ochocientos kilómetros de donde desdoblo calcetines
como si resolviera ecuaciones,
mi abuelo se debate entre la nada y el ser
en la habitación de escarcha de un quirófano de invierno.

Su vida, ahora mismo,
según nos confirman los médicos,
depende de apretar un botón.
Solo
de apretar un botón.

Desde lo más profundo de la incertidumbre
busco en las vueltas que da la ropa
las respuestas que sé que no están en ninguna parte.

LOS HIJOS DE ULISES

Somos los hijos de Ulises.
Los que nos quedamos custodiando el secreto de Ogigia,
la generación perdida que dejó de lado la trashumancia y los problemas.
La leyenda dice que las multinacionales nos contrataron como conejillos de indias.
Nadie vino a reclamarnos.
Nadie pidió un rescate por nosotros.
Nadie llenó las farolas de su ciudad con nuestras fotos en pose de recién desaparecidos.
Por nosotros nadie se manifestó.
Nadie habló en nombre de los parias.
Los fabricantes de loto nos comieron las ideas.
Una vez por semana un avión lanza desde el aire cantidades suficientes hiperconcentradas,
que diluimos en agua sin futuro para abastecernos.
Dejan que nos saciemos hasta el hartazgo,
pasa el avión cuatro o cinco veces por los campamentos.
A nuestra manera, también somos revolucionarios.
También luchamos, sufrimos y morimos.
Aunque seamos incapaces de recordar la causa de tanto aciago.
Aunque ni siquiera podamos recordar cuándo pasará el próximo avión.

SOBRE EL AUTOR DE LOS POEMAS: Ángel Manuel Gómez Espada (Murcia, España, 1972).

Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Murcia. Dirige, junto a Juan de Dios García, El coloquio de los perros (revista cultural digital). Mantuvo entre el 2011 y el 2016, en el Diario Hoy de Extremadura la columna Sálvese quien quiera. Actualmente, colabora en el programa de radio Días de Radio (Radio Candil, Almería) y en La Galla Ciencia. Autor de los poemarios Mediodía en la otra orilla (Universidad de Murcia, 2000), Cocinar el loto (La Oficina, Almería, 2014), Los hijos de Ulises (LeTour, Mérida, 2015), las plaquettes Alineación Indebida (Banderines del Zaguán, 2007), Primavera (Poeta de Guardia, Almería, 2003) y el libro de aforismos El pan nuestro de cada día (Letras Cascabeleras, Cáceres, 2016); también ha escrito Anales de la Casa Subterránea (Tres Fronteras, Murcia, 2002; relatos). Ha sido traducido al francés, portugués, polaco e inglés. Sus textos aparecen en distintas antologías, tales como Antología del Beso. Poesía última española (Mitad Doble Ediciones, 2009); Poeta de guardia (El taller del Poeta, 2014); Diva de Mierda (Liliputienses, 2014), Centrifugados (Liliputienses, 2015), Desde el mar a la estepa (Chamán ediciones, 2016), Aforismos contantes y sonantes (Letras cascabeleras, 2016) Voces del extremo. Antología 2012-2016 (Amargord, 2017) y Los poetas hipocondríacos. Una antología con efectos secundarios (Liliputienses, 2017).

SOBRE LA ENCARGADA DE LA SECCIÓN: Ana Patricia Moya (Córdoba, España, 1982).

Estudió Relaciones Laborales y es Licenciada en Humanidades por la Universidad de Córdoba. Ha trabajado como arqueóloga, bibliotecaria, documentalista, etc. Actualmente, se busca la vida como puede y dirige el Proyecto Editorial Groenlandia. Su obra más reciente es Píldoras de papel (poesía; Huerga y Fierro, 2016). Sus textos aparecen en distintas publicaciones de Europa e Hispanoamérica, digitales e impresas, así como en antologías literarias; también ha obtenido algún que otro premio por sus despropósitos lírico-narrativos. Ha sido traducida parcialmente a varios idiomas. Aspira a nómina, hipoteca y perros grandes.

SOBRE EL FOTÓGRAFO: Alfonso Vila Francés (Valencia, España, 1970).

Poeta, narrador, fotógrafo. Ha vivido en Orihuela, Madrid, Bruselas y Debrecen (Hungría). Ha trabajado como monitor de tiempo libre, bibliotecario, archivero y profesor de secundaria. Ha colaborado en revistas tales como Calicanto, Acantilados de papel, La bolsa de pipas, Fábula, Ágora, Hojas Iconoclastas, etc. Ha ganado diversos premios literarios por sus obras. Autor de varios libros, entre ellos, Acto de clausura, Tiempo Muerto (ambos de poesía), La vida mientras tanto (relatos), etc.

Escrito por Periquilla Los Palotes

Juntaletras del tres al cuarto. Editora por vocación tardía. Ermitaña, huraña, misántropa.

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