Marge Piercy, novelista, escritora, feminista comprometida y activista política, nació el 31 de marzo de 1936 en Detroit, hija de familia pobre, nieta de familia pobre, fue criada por su abuela materna y por su madre, quien, en palabras de la escritora, la hizo poeta, su madre que leía vorazmente y la alentó a leer y a cultivar la curiosidad.

Autora de 17 novelas y  19 poemarios, su historia personal y su obra está atravesada por la pobreza, una intensa lucha por los derechos de la mujer y un profundo agradecimiento, celebrando todo aquello que pudo encontrar para celebrar.

A los diecisiete años, después de ganar una beca para la Universidad de Michigan con la que pagó su matrícula, Piercy fue la primera persona en su familia en ir a la universidad, donde se encontró con los valores en los que se educaba en los años cincuenta que calificaban como aberrantes la sexualidad y las ambiciones de las mujeres. No encajaba con ninguna imagen de lo que se suponía que eran las mujeres.

Después de casarse tempranamente y de separarse, vivió en Chicago, etapa que la escritora recuerda como la más dura de su vida adulta; como mujer, la sociedad la había definido como un fracaso: separada a los 23 años, pobre y empleada a tiempo parcial, como escritora era totalmente invisible.

Marge, ya octogenaria, cuenta que sabía dos cosas entonces, que quería escribir ficción con una dimensión política (Simone de Beauvoir era su modelo) y que quería escribir sobre mujeres que pudiera reconocer, mujeres de una clase trabajadora que no era tan simple como se suponía que era.

En su poesía, ella da gracias por lo que se le ha dado, y testimonio de lo que nos es reprimido y arrebatado, desde Liberoamérica os invitamos a conocer su obra.

LAS MUJERES FUERTES PUEDEN DECIR NO

Una mujer fuerte es una mujer esforzada
una mujer fuerte es una mujer que se sostiene
de puntillas y levanta unas pesas
mientras intenta cantar A las barricadas
Una mujer fuerte es una mujer manos a la obra
limpiando el pozo negro de la historia
y mientras saca la porquería con la pala
habla de que no le importa llorar
y vomitar estimula los músculos del estómago
y sigue dando paladas con lágrimas en la nariz

Una mujer fuerte es una mujer con una voz
en la cabeza que le repite:
Te lo dije, so fea, so mala, so tonta
Nadie más te va a querer nunca
¿por qué no eres femenina?
¿Por qué no eres suave, discreta?
¿Por qué no estás muerta?

Una mujer fuerte es una mujer
empeñada en hacer algo que los demás
están empeñados en que no se haga.
Está empujando
la tapa de un ataúd de plomo desde dentro
está intentando levantar con la cabeza
la tapa de una alcantarilla, está intentando
romper una pared de acero a cabezazos.
Le duele la cabeza. La gente que espera
a que haga el agujero le dice: date prisa
¡Eres tan fuerte!

Una mujer fuerte es una mujer que sangra por dentro
Una mujer fuerte es una mujer que se hace a sí misma
fuerte cada mañana
mientras se le sueltan los dientes
y la espalda la destroza.
Cada niño, un diente, solían decir antes
y ahora, por cada batalla, una cicatriz.
Una mujer fuerte es una masa de cicatrices
que duelen cuando llueve, y de heridas que sangran
cuando se las golpea, y de recuerdos
que se levantan por la noche y recorren la casa
de un lado a otro, calzando botas.

Una mujer fuerte es una mujer que ansía el amor
como si fuera oxígeno para no ahogarse.
Una mujer fuerte es una mujer que ama con fuerza
y llora con fuerza y se aterra con fuerza
y tiene necesidades fuertes. Una mujer fuerte
es fuerte en palabras, en conexión,
en sentimientos; no es fuerte como la piedra
sino como la loba amamantando a sus cachorros.
La fuerza no está en ella, pero la representa
como el viento lleva una vela.

Lo que la conforta es que los demás la amen
tanto por su fuerza como por la debilidad
de la que ésta emana, como el relámpago de la nube.
El relámpago deslumbra. Llueve,
las nubes se dispersan. Solo permanece
el agua de la conexión fluyendo por nosotras.
Fuerte es lo que nos hacemos unas a otras.
Hasta que no seamos fuertes juntas
una mujer fuerte es una mujer fuertemente asustada.

 

EL CAMINO LENTO

¿Qué pueden hacerte?
Lo que ellos quieran.
ellos pueden instalarse,
ellos pueden reventarte,
ellos pueden romper tus dedos,
ellos pueden quemar
tu cerebro con electricidad,
nublarte con drogas hasta
que no puedas caminar,
no puedas recordar,
ellos pueden tomar tu niño,
emparedar a tu amante.
Pueden hacer cualquier cosa,
que no puedes culparles por hacerlo
¿Cómo puedes pararlos?
Sólo puedes pelear,
Puedes negarte, puedes vengarte,
pero todo se te vendrá encima.

Pero dos personas peleando
hombro a hombro pueden esquivar
una mafia, una fila de personas avanzando de la mano
pueden romper un cordón, un ejército
puede enfrentar a otro ejército.

Dos personas pueden mantenerse
sanas, brindarse apoyo, convicción,
amor, masajes, esperanza, sexo.
Tres personas son una delegación,
un comité, un grupo de presión. Con cuatro
se puede jugar bridge y formar
una organización. Con seis
se puede alquilar toda una casa,
comer pastel en la cena sin
invitados, y armar una fiesta para recaudar fondos.
Una docena hacen una marcha.
Cien llenan un edificio.
Mil tienen solidaridad y su propio boletín;
diez mil, poder y su propio periódico;
cien mil, su propio medio de comunicación;
diez millones, su propio país.

Así sigue de a uno por vez,
comienza cuando a uno le importa
actuar, comienza cuando uno lo hace
otra vez y le dicen que no,
comienza cuando uno dice Nosotros
y sabe a quién se refiere, y cada día
significa uno más.

Escrito por Paz H. Páramo

Paz H. Páramo (Madrid, 1983) Redactora Autora del poemario "El amor es un lugar común". Ha sido columnista en la revista cultural “Morder el polvo” y actualmente trabaja como redactora en prensa local.