¿En qué se parecen tú y tu voz poética?

Se parecen en que ambas son intensas, no se les dan bien las medias tintas. Eso no necesariamente es una virtud, a ratos es el peor de los defectos. También se parecen en que tanto yo como mis poemas partimos de una total insatisfacción con el mundo tal como es: necias, queremos crear otro.

¿Cómo se dio la escritura de tu reciente poemario “Eros una vez” ganador del Premio Internacional de poesía Mario Benedetti?

Fue un libro que se cocinó lento, con muchas correcciones y versiones de cada poema. Pero bueno, en eso no es muy diferente del resto de mi obra. Es raro que un poema me salga de golpe, en general tengo que perseguirlos mucho.

¿Qué poetas han influido en tu obra?

Muchísimos, pero por mencionar tres diré que Xavier Villaurrutia, Idea Vilariño y Juan Gelman.

¿Como mujer, cuál es tu posición frente a la escritura?

Cuando escribo no me pienso como mujer, sólo intento generar poemas o ensayos que tengan cierta sustancia, que se paren sobre dos pies y cojeen lo menos posible. De manera que mi posición frente a la literatura no está, en principio, marcada por el género.

¿Consideras que lo erótico siempre está de cierta forma plasmado en la poesía?

No de manera literal, pero sí en un sentido más bien etimológico: el eros creativo como el impulso vital que se opone a Thanatos, la muerte. Es decir, la creación poética toma la foto mental de un instante tanto para congelarlo como para echarlo a volar, como decía Paz. Así que el poema es al mismo tiempo

¿Qué relación tienen para ti la poesía y el cuerpo?

No sé dónde en qué parte del cuerpo se alojan los poemas, me encantaría saberlo, pero el uruguayo Felisberto Hernández usó una imagen que me encanta: un poema germina sin que yo sepa cómo, es una planta que no sé cómo ayudar a germinar pero tengo que dejar pasar un tiempo a que florezca. Y luego espero que sus hojas se conviertan en poesía si ciertos ojos la miran.

 

Poemas del libro Versos de a pie (OfiPress, 2017)

 

UBICUA

Con frecuencia me acerco a esa niña tan fuera de lugar y le acomodo el mechón de pelo que le cae sobre la frente a esa niña frágil de asombro ante unos versos que no entiende.

A veces le digo que sigo siendo ella.

 

A POSTERIORI

Sería más joven
de no haberte amado.
Y nunca me habría muerto.

 

ARTE

Al centro de la galería, una mujer de mármol, estrepitosamente bella, tan desnuda como si palpitara.

Alguien pregunta el nombre de la modelo.

Alguien más, el nombre del escultor.

 

Escritora, editora y traductora, Julia Santibáñez cursó la licenciatura en Letras Hispánicas y la maestría en Literatura Comparada en la UNAM.

Es autora de seis libros: los más recientes son los volúmenes de poesía Eros una vez (2017, Seix Barral), Versos de a pie (2017, OfiPress) y Ser azar (2016, Editorial Abismos). Con Eros una vez ganó el Premio Internacional de Poesía Mario Benedetti otorgado por la Fundación Mario Benedetti en Montevideo, Uruguay. Textos suyos han sido publicados en medios de México, Estados Unidos, Venezuela, Argentina, Colombia y España.

Desde 2011 maneja su propia agencia de contenidos Palabras A Flor De Piel. Es conductora del programa de radio BAzar de letras y también co-conduce la sección “El Lado B de la Cultura” dentro del programa televisivo El ombligo de la luna. Es maestra de escritura creativa en la Escuela Mexicana de Escritores.

Es columnista y colaboradora sobre temas de cultura para medios como el suplemento “El Cultural” del periódico La Razón.

Escrito por Ingrid Bringas

Ingrid Bringas (Monterrey, N.L, México, 1985). Autora de La Edad de los Salvajes (Editorial Montea, 2015) Jardín Botánico (Abismos Casa editorial, 2016) Nostalgia de la luz (UANL,2016) Objetos Imaginarios ( Pinos Alados, 2017)