(En coautoría con Rodrigo Fonollosa)

Esta es
querido amigo
una crónica escapista
un relato que
escapa.

He visto mis ojos
frente al espejo del baño
con la puerta cerrada

he visto mis ojos
por última vez
insomnes en un desierto
verdes, rojos, vidriosos
han cambiado su textura
han cubierto con telas de araña
un final
sin tregua
ni cuartel.

Un desamor
sin amor.

Dos lágrimas espesas han nacido
y no me gusta llorar
no me sale
llorar; en cambio
se me aflojan los mocos
la noche implosiona hasta
descender por mi nariz
como tubería que se destapa
como ahora
en el edificio
que no hay agua hace una semana.
Ese carraspear casi alarido
que emiten las canillas
mudo
sordo
de tanto que grita y
no puede escucharse
como queriendo traer el agua
de nuevo
como diciéndonos hago todo
lo que puedo
mi máximo esfuerzo, pero
así y todo no puedo
algo anda mal y escapa
de mis fuerzas.

Esta es una crónica escapista
y no hemos sido capaces
querido amigo
de construir un nuevo sitio
al que escapar.
Ha vuelto el agua
impetuosa
caliente
pasea ahora por aquí

hace dos días no me baño.

Tal vez
como la mayoría de las veces
aquel crujido prometedor
de las canillas
sicario paciente
acabe dejándonos con el champú en los ojos
los pelos engomados
sin ahondar demasiado en el frío
a la intemperie de este invierno
que todo se lo lleva.
Todo más pesado
todo más triste
estos todos ya no ofrecen garantías
ante las filtraciones de la nada.

Aprovecharé
ese horizonte posible
aunque sea por un rato
aún llevándome
consciente
a las puertas del vacío
-un vacío
acaso
donde se pueda estar-.

Este es
querido amigo
el testamento de un viejo conocido
de esta y otras vidas
inequívocamente vikingas
en mil y una noches de batallas
feroces
frenteando las alas de la muerte
haciendo trinchera
solo que
esta vez
los dioses no nos favorecen.
Sabemos
lo sabemos
poco o nada podemos hacer al respecto.
La razón te pertenece
indeclinable
tanto como a mí
cada uno ha abrazado
sus verdades.

He aquí
querido amigo
la encrucijada final
nuestra estocada insalvable
nuestra encerrona impasible.
He aquí
acaso sin sentido
una última forma
del amor de la amistad
que nos ha conciliado
poco menos de una década
cuando yo bordeaba los puentes
del abismo
y vos
fuiste al rescate
querido amigo.

Nunca claudicaste
con tus mambos con los míos
cada tarde cada noche
de ese otro invierno
frío y atroz
con el pecho desgarrado
por los filos del amor primero
dando rayos de alquitrán
abriendo las compuertas del dolor
asfaltado por el paso del tiempo.
Me decías que te veías
en mí
con esa absoluta paz
en medio del caos absoluto
el ancho de espadas
la omnipotencia necesaria para convencerme
de que la muerte
también
abría nuevas tramas
para el respiro diario
el sufrimiento
el despertar.

Sufrimos
sí que sufrimos
nos curtimos
inventamos
caímos
y ahí estábamos para juntar
los pedazos.
Desde allí anduvimos
pateamos
una ciudad entera pateamos
una antología infinita de canciones
de rock
tantas que casi no tengo
una carpeta
en mi carpeta de música
en la que vos no estés.

Puse Ray Charles
La selva de Miguel
Valentín y los Volcanes
misteriosas formas del escape
acompañándome
en canoas de papel
navegando las aguas abiertas
de la lista de reproducción
en modo aleatorio
ese jodido sistema que
estoy convencido
funciona en espiral
y cuando miro la lista
bien puedo jurar que algunas canciones
no han sonado
jamás.

Acaso nos hayamos adivinado
todos los trucos
nos hayamos dejado llevar
por el huracán
querido amigo
nos hayamos quedado sin agua
dando alaridos mudos
sordos de tanto que grita
y no puede escucharse
como queriendo traer el agua de nuevo
como diciéndonos hago todo
lo que puedo
mi máximo esfuerzo, pero
así y todo no puedo
algo anda mal y escapa
de mis fuerzas.

Lo insoportablemente cierto es
querido amigo
que nos hemos arrasado
por una admirable falta de inteligencia
nos hemos desterrado
y ese frío mortal
de otras noches sombrías
parece estar aquí de nuevo pero
claro
ya no te tengo para afrontarlo.
En el costado izquierdo
en cambio tengo
una puntada que asfixia
un hueco in crescendo
una piedra en el pantano que se hunde
indefinida.
Te tengo
querido amigo
atascado en el costado izquierdo
como vos a mí, pese a todo.
Nos tenemos, y al mismo tiempo
no, querido amigo
en el deber y no en el haber
en la falta y no en el resto.
Nos faltamos, y al mismo tiempo
nos sobramos.

El espejo nos devuelve ahora
la peor de las refracciones
y allí nos hemos quedado
tal vez
para siempre
quizá
a la espera de otra vuelta
en que alguna primavera asome en nuestras rutas
quizá
riamos locamente en otras vidas
si el fuego nos vuelve a juntar
en otro temporal.

Hasta entonces, buena vida
querido amigo
escuchemos una de Ray Charles.

Escrito por Mere Echagüe

Oriunda de Posadas, provincia de Misiones, Argentina. Tiene 30 años y es fanática de helado de banana split. Traductora Literaria de inglés, a veces juega a ser escritora. Sus objetos favoritos del mundo son la camisa roja a la que le falta un botón y el reloj que le regaló algún enamorado adolescente. Sus textos, en general, se basan en sueños que sueña cuando tiene sueño, en los seres animados o inanimados que se cruzan en su camino, o en situaciones que nada tienen de especial, salvo algún que otro detalle. Es actriz y maradoneana. En noviembre de 2016 publicó su primer poemario 'Canción de Aire' de la bonachona mano de la editorial Modesto Rimba.