Carlos Banegas es un poeta y actor radicado en San Luis, Argentina, desde 1994. En esta oportunidad presentamos algunos poemas pertenecientes a su libro “Topoletraje“, publicado por primera vez en 2008 y que será reeditado por Perniciosa Editorial.

“Carlos Banegas en Topoletraje, con la imprudencia de los que nada tienen que perder, se impone ante las viejas formas y da cuenta de la literatura escrita con el pulso de la calle, con el arrebato de aquellos que se forjaron al calor del malevaje. Esto no es casual, a diferencia de la mayoría de sus contemporáneos formados al amparo de los talleres literarios o los grupos de lecturas, Banegas se da a conocer en recitales de bandas de rock, en presentaciones de obras de teatro. Algo de eso es visible en las páginas de este libro que puede ser leído como un solo poema, donde la oralidad y los paisajes alucinatorios son puertas que se abren para mostrarnos lo que ocurre en los márgenes, en esos sitios viciados donde los poetas oficiales jamás asomarán sus cabezas.
Así, Topoletraje es un recorrido sonámbulo y subterráneo por zonas de desastre, un paseo a cara de perro donde todos ladran y gritan, y donde un hombre solo comprende que no hay posibilidad, que desde esta zanja no hay otra salida que a de la través de la rabia, que la belleza es huidiza y solo se la puede atrapar por un instante dejándose arrastrar a los lugares más sórdidos.

Fragmento del prólogo a cargo de Marcos Freites. 

Teñido de parte y de poesía,
amarrada la letra
y amarrado de pedo a la vida.
En pie y a pie,
a pasitos de la medianera,
de pata en rueda
a veces ruedo
rodando todavía al alba
ruedo la encalma
que resta de ayer,
tan próximo al día.

¡Qué desajuste maldito, carajo!
¡lápida!
¡judio sin saber de a ratos!.
Hoy de razón ando merodeando
el retrovisor:
la autopista,
la línea media,
las calles,
el pavimento de kilómetros a faroles.

Teñido de razones restrospectivas,
irritables,
desengaños,
la vida al borde del estallido,
el danzarín de tinta,
de compu-seño
lo que no fue.

(Alfiler de paso oriente
cura algunos dolores no consentidos).

Voy a confrontarme con mi escritura,
con lo concreto,
la línea que irrumpió en mi personaje Letraje.

La escena que voluminamos
por ese que hablaba
era yo
(era yoyoyoyo)
todos estos siglos.

Y no la voy de macho porque
patinando la partida transé con el resto:
¡escribir lo que haya que escribir!
¿de que sirve guardar hoy mi letraje, pelaje?
¡loca, no traje traje! ¿acaso no me ves?

¿el cambio del yo con el clima?
casi la misma cosa,
las estaciones nos abren el umbral.

Teñido y transa,
después la zanja,
túneles de tierra,
acueductos de gas
por los que aprendí a escapar del formato
¡che, pibe!
¡eh, pibe!

(Lo que creí cuando no creía en lo que creía,
lo que creí cuando no creía en lo que decía.
Estabas ahí,
esperándome
juguete de estación)

El muro protege la campaña,
los curtidos desarreglos por el ideal
de mi personaje letraje.

Una simbiosis con la mueca, Armando,
Y el montaje,
el largo retazo de una noche descreída,
abundante sexo
y el derroche del imperio.
¡loca, no traje traje! ¿acaso no me ves?

Los pájaros y el rebaño,
lo que no conmueve y se multiplica por tres,
lo que vuelve y tortura mi narcótico naso,
lo opaco del brillo
nos manoteó la caída,
solapeó la poesía,
el fondo de las cosas,
el principio del acorde que faltaba.

Ok.
Hoy voy a invertir el juego,
voy a dar vuelta el resultado
con el surco de la tinta
alumbrando por los faros en el pavimento.

Veo la línea que divide el desajuste,
los yoyitos colgados por el dedo,
mi camello que no quiere que lo deje.

La primer tachadura que perdió
destilaba veneno intelectual.

***

Te salís del recuerdo sin aviso
y te escabullís en las noches
más sublimes,
más disueltas…

y acuerdo dar el hecho concluido,
los ayunos de sensatez cuando todo falla.

Todo ese tiempo
de excelente salvajismo permitido..

No fue amor…
tan sólo una osadía providente
y nada más…

y cuando apareces en el recuerdo
y yo en este suelo de frazadas
enciendo las antorchas,
cuando el crepúsculo
se mete en una foto…
tu gesto único y tu sonrisa cómplice
me ofrecen un filoso sexo
y por la fosa de mis ojos
el océano,
lava retroactiva,
mi erotismo…

No importa cuánto calor vivimos,
de gris fue la causa
y esta nocturna melodía incongruente
de pasado…
y de tiempo…

 (de Topoletraje. Ed. Perniciosa. San Luis, Argentina. 2017)

 

tatón

 

 

Carlos “Tati” Banegas

Carlos “Tati” Banegas (Junin, 1974). Poeta y actor radicado en San Luis desde 1994. Actualmente trabaja en su obra teatral “Aguas del Peñón”. Publicó: Covers (2000), Voske Flogüer (2006), Retal (2007) y Topoletraje (2008).

Escrito por Marlene Ayala

Marlene Ayala. (Buenos Aires, Argentina - 1991) Reside actualmente en Provincia de San Luis. Es poeta, editora y diseñadora en Perniciosa Editorial y profesora en lengua y literatura. Publicó el poemario Family Game (Ed. Perniciosa, 2016). Sus poemas fueron publicados en diversas revistas y blogs internacionales como La Tribu, Digopalabratxt, Poetas Siglo XXI, Casquivana Magazine, La Rabia del Axolotl, Dinamita Kid (fanzine), Revista Perniciosa, entre otros.

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