Un patio

(Fervor de Buenos Aires – edición de 1969)

Con la tarde
se cansaron los dos o tres colores del patio.
Esta noche, la luna, el claro círculo,
no domina su espacio.
Patio, cielo encauzado.
El patio es el declive
por el cual se derrama el cielo en la casa.
Serena,
la eternidad espera en la encrucijada de estrellas.
Grato es vivir en la amistad oscura
de un zaguán, de una parra y de un aljibe.

Jorge Luis Borges. Fervor de Buenos Aires, Buenos Aires, Emecé Editores, 2007.

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Reflexión:

En este poema, Borges vuelve una vez más a poetizar desde los componentes icónicos de la arquitectura de Buenos Aires, muy recurrentes en el paisaje urbano del primer Borges. El patio cobra una fuerza mítica, casi sobrenatural, que recuerda al oráculo o incluso al Aleph, al ser un lugar desde dónde se contempla el desenvolvimiento de un más allá.

Como si se tratase de un pozo sobre el cual se vierte el cielo, el firmamento encuentra su cauce al derramarse sobre el patio e inundar así la casa. Desde el patio, dice el poema, se espía la serena eternidad. Dispone el poeta de la calma del zaguán y de la complicidad del aljibe mientras espera el veredicto de los astros. El patio no requiere de luna, porque es ya un claro círculo desde el cual se divisa el porvenir; pues como Borges dirá en Inquisiciones (1925), el patio está cimentado en las dos cosas más primordiales que existen: en la tierra, en el cielo.

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Escrito por Javier Arias

Javier Andrés Arias Bernal (Bogotá, 1993). Periodista y comunicador social de la Universidad Central. Ha publicado crónicas en medios como El Espectador, Cartel Urbano, Confidencial Colombia y The End Magazine, entre otros. Escribe reflexiones sobre cine y poesía en su blog Yoaltero.com. Actualmente es estudiante de la Maestría en Escrituras Creativas de la Universidad Nacional de Colombia.