“Caminante no hay camino se hace el camino al andar”, dijo en su día el escritor Antonio Machado. Andar, perderse entre la multitud y encontrarse a uno mismo. Pero la portada de este libro es más romántica que todo lo que he escrito antes. En ella se ve al caminante entre un mar de nubes de Caspar David Friedrich.

Siempre me he preguntado el significado de las nubes en este cuadro. ¿Representan las nubes? ¿La vida que uno con la vejez ya ha superado y contempla con nostalgia? ¿O son simplemente etapas de la vida que uno recuerda y pronuncia ese tópico de Ubi Sunt?

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En este breve ensayo de 180 páginas, el autor nos propone un viaje de la mano de artistas y escritores. Un viaje hacia el descubrimiento de nosotros mismos. Antes de morir, Tolstoi le dijo a su hija:

“Me gustaría darte un consejo, reflexiona sobre tu vida. Reflexiona lo que eres, sobre el sentido de la existencia humana y sobre la manera de conducirla”

Precisamente en ello consiste la huida. No se trata de huir, sino de retirarse del mundanal ruido que nos atormenta, bajar el volumen de ese murmullo constante que nos rodea y  embarcamos  en la gran empresa de conocernos a nosotros mismos. Solo así seremos capaces de crear un mundo que solo nosotros conoceremos, en el que siempre podremos refugiarnos bien sea a través de la escritura como Flaubert o, a través de la pintura como lo hizo Gauguin.

Desde Petrarca hasta Rousseau, pasando por Tolstoi y Flaubert sin olvidad a Pascal Quignard. Rémy Oudghiri  nos demuestra de una manera elegante y perspicaz, que detrás de esta necesidad de huida, también encontramos el mismo secreto y paradoja de este ensayo. “La huida de este mundo no es más que otra manera de adentrarse en él”

Escrito por Tamara Luvkova

Soy estudiante de Lenguas Modernas en la Universidad Complutense de Madrid