Poema escrito con motivo de la conmemoración del golpe de Estado en Chile del 11 de septiembre de 1973, para la lectura “Golpe de Poesía” en la Universidad de Santiago de Chile. 

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Eras de esas niñas que miraban tras el ventanal su primera película de guerra

Los latidos de tu pequeño corazón se mimetizaban al tempo de los balazos
Gritos   Cacería humana
Algunos vecinos serían extras y otros protagonistas de la cinta

Los gritos desesperados de la abuela
Acudía a desenvolverte entre las cortinas
Para sacarte del espectáculo innecesario a correazos de puro nervio

Con la vida no se juega- te decía
¿Y con la muerte?
Preguntaban tus ojitos pero sólo atinabas a decirle que sí con tu cabeza afirmativa/
¿Y con la muerte se juega?
Preguntaban los latidos de tu corazón que se volvían más pausados cuando sentías tu pecho entibiarse en la frazada

Frazadas entre las que sembraste astros caleidoscópicos con tu mente para alumbrar todos los misterios del futuro

Tu sangre tibia no podía comprender todos los horrores de una época
Acorralada como las casas de madera  que amanecían perforadas por cuanta bala
bala loca que aparecía por ahí

Desde entonces que empuñas las manos cada vez que se quiebra un plato denso
Y pujas una lágrima contenida cuando ves tras el ventanal posarse un zorzal en una rama del limón

 
Creciste con el miedo a cuestas

La televisión era un espectáculo encandilante
Para soñar los sueños de otros los grandes días de sábado
Y para sufrir las penurias ajenas

Marco   Remi   Heidi   La Familia Ingalls
Todo su dolor era el mismo tuyo que acallabas

A pocos kilómetros de tu casa el mar se regaba en sangre
Y la nieve de la cordillera era el cúmulo de astillas óseas de todos los desaparecidos que se había llevado el viento con los años a las cumbres

Y tú madre- niña preferías mirar los alpes suizos en los dibujos animados
Todos corriendo por un paisaje más colorido donde el pan y la leche estaban calentitos

 La ciudad gris desaparecía por un instante

 

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Nunca te pensaste en sepia pero siempre te supiste así en un futuro

Madre yo voy a abrazarte a sacarte de esa casa de donde no podías salir
Vamos a ahogar a tu madre con su pollera
Y vamos a correr juntos entre las balas para imaginarnos que escapamos como dos luciérnagas prendidas en un país que ya no se encontró

Niña madre cuando creciste no fuiste detenida ni desaparecida
La abuela tampoco
La abuela decía que los comunistas eran flojos y no quieren trabajar para comer decentemente y  solos el pan dentro de una casa de madera que se cae a pedazos

Los sueños no tienen cabida en el pensamiento individualista que instauraron los tanques

Madre yo que soy hijo de una hija de la dictadura
Maldigo del alto y bajo cielo la represión que cayó sobre tu cabeza de niña adolescente
Y sin querer intentaste hacerla caer sobre mí

Olvídalo todo en un tiempo perdido

Vamos a la disco esta noche
Volvamos rápidos los lentos
Deja tomar tu cadera con mi mano
Sin vergüenza
Como si no hubiera otra noche ni toque de queda
Sólo queda nuestro abrazo así pegados
Como dos adolescentes que se conocen y se besan

Madre una vez tú me prohibiste el amor por el temor a tu falta de amor y a los terrenos sordos de la miseria
Aprendiste a amar amando a todos menos amándote
Era mejor escuchar las canciones en inglés porque el entendimiento era tan peligroso/

Tus ojitos de niña aún le temen un poco a los sonidos refulgente de la noche
Lo sé

Pero vamos a olvidarlo todo

 

Madre no te culpo

Tus puños se retorcían cuando veías al militar de lentes oscuros en la televisión/
y los noticieros parecían una película de misterio y suspenso

lejos de la calle
era mejor no saber de consignas
no querías
estabas paralizada

Pero yo heredé una inconsciente sed de venganza en este tiempo más que muerto porque se están muriendo los motivos para morir

Años más tarde sobre los escombros
me entregaste unas letras muertas como artillerías de nebulosas que resplandecían/

La estrella de la esperanza por delante
Esa que sería nuestra
Porque hasta el aire de mi país es un memorial en estos tiempos
Todo lo invisible se detiene menos las estrellas que desaparecieron al amanecer

Son los pequeños golpes desde que se nos cayó el país a pedazos
Y con mis compañeros del nuevo milenio Intentamos reconstruirlo todo

Nacimos entre los escombros con las manos enlodadas
Intentando reconstruir un país de barro
Aunque nunca vimos el país

Vamos a resarcir el dolor con el dolor a cuestas
Te lo prometo
Se lo prometo a tus ojitos incrédulos de niña

Vamos a conseguirlo
Conseguirlo todo desde los  escombros
Les abriremos las fauces al universo  donde aún se escuchan los golpes
de las estrellas que colisionan en lo infinito

En la noche no sabemos si ya murieron
Pero no se detienen
Y explotan como el eco de todos los besos prohibidos

Secaré tus lágrimas empapándolas con las mías
Ya vas a ver

Llorar es un ritual circular infinito crepitante
Como la historia que es la suma de todas nuestras historias
Aún soy ese niño pero ya no me escondo tras esta mi luna
madre

Ya no estamos solos

Vamos a jugar en un espacio donde nuestras generaciones se conectan justo en el punto exacto donde  la memoria es una casa donde ya nada es un imposible/

 

Escrito por Javier Ossandón

Javier Ossandón (1990, Santiago) Poeta, profesor, bibliotecario y gestor cultural. El 2012 obtuvo la Beca de Creación de la Fundación Pablo Neruda. Ha participado en antologías, revistas impresas y electrónicas de Santiago, Valparaíso, Córdova, Lima y Francia, donde fue traducido. Ha participado en diversos encuentros y recitales poéticos entre los que destacan el "Seminario Nueva Poesía Chile" (2014) y el "Festival de Poesía La Chascona" (2017). El 2015 libera el poemario "Mejilla Ceniza" (Fuego y Rizoma) en la web. El 2016 publica su primer libro impreso, "Christi" ( Alarido Ediciones). Actualmente tiene otro proyecto en proceso de edición que lleva por título "Continente Aureal" e imparte talleres de poesía.