Bienvenidos, de nuevo, a la sección “Que la vida iba en serio”. En esta ocasión, contamos con la poesía de Jesús Miguel Horcajada. Por su parte, el fotógrafo Alfonso Vila Francés nos cede, generosamente, parte de su obra para ilustrar  los textos.

TRAZOS ASIMÉTRICOS SERÁN EXPUESTOS
a docenas en galerías donde viejos visitantes
del arte verdadero expulsan un olor a cuerpo
arrepentido de decir lo que vale y lo que no
sin obtener méritos ni medallas, y sus hijos,
a edades muy tempranas, abandonarán la vida
con sus propios cuchillos y hondos precipicios
elaborados con sus propias manos. Lagunas
de indiferencia carcomerán nuestros huesos.
Después de haber trabajado duro, el esfuerzo
no siempre da su fruto. Muerto el poeta
se acabó la rabia. Y el único niño, el más cobarde,
huérfano, sacudirá sus pantalones recién lavados
ante el nuevo panorama de artistas jóvenes – arte
conceptual esto de la nueva muerte -, y tras una tarde
en el museo volverá a casa, solo, y antes de
releer sus notas, incluso antes de hacer balance
de cuánto de lo que ha dicho es lo que quería
decir, dormirá con la tranquilidad del que es amado
por lo cerca que está de parecerse a los demás.

ADONDE VAS NADIE ESCUCHARÁ TU LAMENTO
no valdrá nada tu quejido
y tu quejumbrosa voz allí no aporta nada nuevo,
pero eres poema, te escucharán los niños,
los niños que todavía no saben que el silencio
oscuro, donde no se distingue fácilmente
lo asustado de los cuerpos, puede ser
más oscuro todavía.

POESÍA ES ESO
que te retiene en la cama

un momento cuando
intentas recordar qué has
soñado

(esa confusión esa resaca)

y alguien dice no
ni niños ni mejilla dolorosa

agujero en la tierra
para tus huesos incapaces
de recordar las satisfacciones
que te ha dado la vida.

CUANTO MENOR ERA LA DISTANCIA
más dolían los engranajes de la máquina.
El niño jugaba con el dinero de papá
mientras llamaba papá al mejor amigo
de la familia. Adentro el estornino negro
agazapado al calor del brasero
apocadamente a los pies de la abuela
reza para que termine el baile. Y afuera
mucha vergüenza y mucha nieve.
Algunos árboles, el caldo frío.
Ninguna mujer. Ningún paseo.

LO BONITO DE LAS MAÑANAS
lluviosas no es ese raro / siempre
por descubrir precioso comportamiento
que manifiestan los cuerpos cuando
se quedan a solas con el sonido de la lluvia
que los buenos recuerdos derraman
con la destreza pertinente sobre las losas
del patio, lo realmente bonito es la posibilidad
de hacer feliz a alguien, saber que puedes ser
el motivo de la inminente sonrisa de Gemma.
Pero de repente cuántas vueltas damos
sobre nosotros mismos, amable confianza
que tenemos en el otro. Cuántas veces
volveremos a pedir perdón por las cosas
más insignificantes, nimias, insustancialmente
pequeñas, por no incidir en el enredo,
cansados de regresar sobre nuestros pasos.

SOBRE EL AUTOR DE LOS POEMAS: Jesús Miguel Horcajada (Almagro, Ciudad Real, 1988).

Escritor, poeta, fotógrafo. Estudió Educación Infantil, grados superiores en Fotografía (Digital, Artística, Imagen e Iluminación); actualmente, trabaja como community manager para una agencia de Marketing y Publicidad en su ciudad natal. Autor de los poemarios Caridad (MRV), Girasoles de servicio (Ediciones en Huida) y Donde nacen los charcos (Versátiles Editorial). Ha publicado en diversas antologías y fanzines colectivos.

SOBRE LA ENCARGADA DE LA SECCIÓN: Ana Patricia Moya (Córdoba, España, 1982).

Estudió Relaciones Laborales y es Licenciada en Humanidades por la Universidad de Córdoba. Ha trabajado como arqueóloga, bibliotecaria, documentalista, etc. Actualmente, se busca la vida como puede y dirige el Proyecto Editorial Groenlandia. Su obra más reciente es Píldoras de papel (poesía; Huerga y Fierro, 2016). Sus textos aparecen en distintas publicaciones de Europa e Hispanoamérica, digitales e impresas, así como en antologías literarias; también ha obtenido algún que otro premio por sus despropósitos lírico-narrativos. Ha sido traducida parcialmente a varios idiomas. Aspira a nómina, hipoteca y perros grandes.

SOBRE EL FOTÓGRAFO: Alfonso Vila Francés (Valencia, España, 1970).

Poeta, narrador, fotógrafo. Ha vivido en Orihuela, Madrid, Bruselas y Debrecen (Hungría). Ha trabajado como monitor de tiempo libre, bibliotecario, archivero y profesor de secundaria. Ha colaborado en revistas tales como Calicanto, Acantilados de papel, La bolsa de pipas, Fábula, Ágora, Hojas Iconoclastas, etc. Ha ganado diversos premios literarios por sus obras. Autor de varios libros, entre ellos, Acto de clausura, Tiempo Muerto (ambos de poesía), La vida mientras tanto (relatos), etc.

Escrito por Ana Patricia Moya Rodríguez

Juntaletras del tres al cuarto. Editora por vocación tardía. Ermitaña, huraña, misántropa.