Uno. La historia de la literatura es la historia de las formas de la literatura. Juan Forn va en una ambulancia. Lo ataca una pancreatitis; su estómago arde, el dolor abdominal es insoportable. Tiene cuarenta años y recién ha nacido su primer hijo. Es una niña. Es preciosa, dice. La nueva integrante de la familia implica un reto. Todo niño nace con un pan debajo del brazo, dicen, pero a veces no parece así. Y No lo parecía así. En 1996 Forn se convierte en editor del tipo de publicaciones que había criticado toda su vida: el suplemento literario. Fue creador y editor de Radar, precisamente. Para entonces ya había trabajado para Emece y Planeta. Mientras trabajaba allí debía aguantar el dolor. En 2002 no pudo soportarlo más. El recuerdo de la muerte de Soriano en aquella época, y la velación que se realizó a dos cuadras del lugar en el cual trabajaba, le llegan a a mente. En las oficinas de Página 12 es un día normal. Pero aquello fue significativo para él. Soriano se había esforzado por hacerlo distinto. La muerte, al igual que en la carta del tarot, significa un cambio. Un hijo, es aún más significativo al respecto. La enfermedad, una señal de alerta. La vida no volvería ser la ser la misma. El giro narrativo, sin duda, como cuando… Es 2008 y Juan Forn publica la primera de las contratapas, “para mí la gente de la cual escribo está viva: está viva en mí, y yo vivo en ese universo”, dice Forn en una entrevista en 2015. ¿Quiénes son estos sobre los que escribe Forn? Los únicos sobre los que podría escribir un hombre sumido en la enfermedad de los libros y el cuerpo: escritores, cineastas, músicos… Aunque aún no tendríamos que saber nada de esto. Recordemos, Forn apenas si puede soportar el dolor camino del hospital. Ha nacido recién su primer hijo. El ruido de la ambulancia es aterrador. Hay cuentas que pagar. Este es el momento que parece importante.

Dos. La Argentina es la única que parece vivir, nutrirse y responderse a sí misma. Con ella casi toda Latinoamérica. Casi en ningún país latinoamericano existe una tradición tan visible y establecida como la de allí. Y esto tampoco es una reflexión profunda u original. No hay forma de ver la literatura en español sin pensar en las formas y espacios que la argentina ha conquistado. Tal vez esta es de todos ahora, y tratar de limitarla a un país sólo es un acto sin sentido. En Colombia hay dos formas literarias claras, una viene de Andrés Caicedo, la otra de Gabriel García Márquez. No es que no haya más, sino que en el imaginario colectivo no hay más formas. Incluso para hablar de la AltLit como hablábamos años atrás debíamos remitirnos a los argentinos. Antes de la llamada alt lit norteamericana, ésta ya existía en la Argentina o así lo reclaman ellos. J. P. Zooey, escritor desconocido al igual que Pynchon, es quizá la figura más visible que queda. Sin embargo, y aquí una diferencia, nunca crearon la comunidad que creó el grupo de Tao Lin y Ana Carrete (por mencionar un par). Esto sin duda era un valor agregado. En fin, ver la literatura plasmada en lineas de conversación entre un autor a otro, de un texto a otro, de una forma de escribir a otra, es lo fundamental. Para hablar de literatura hace falta más que datos, hace falta contar una historia. Pero esto es de lo que hablo con mis amigos luego de abiertas un par de botellas. Y en este momento estoy en cama enfermo con un dolor intestinal y estomacal muy fuerte. Así que lo que he dicho no trata en nada sobre lo que quiero decir.

Tres. Juan Forn nació en Buenos Aires el 5 de noviembre de 1959. Publicó su primera novela en 1987, Corazones, que se llamaba primero Corazones Cautivos más arriba, el nombre se redujo a partir de las reediciones de este, que incluyeron con el tiempo correcciones del propio Forn. Juan Forn También es el autor de una recopilación de relatos llamado Nadar en la noche. Fue creador y editor de Radar, el suplemento literario del periódico argentino Página 12. Él trabajó allí desde 1996 hasta el 2002, año en que una enfermedad hace que deba cambiar su lugar de residencia, estilo de vida y trabajo. En 2008 comienza a escribir las llamadas Contratapas. Empezó como una columna para reseñar o hablar de algún autor, alguna efeméride o conmemoración cultural que valiera de excusa para escribir. Juan Forn entiende que el poder de la literatura no está en los datos, en su formalidad, sino en la historia que cuenta y en cómo puede llegar al lector. La Contratapa se comienza a publicar cada viernes en Página 12. Los lectores aumentan. Se convierte en sí misma en una forma de hacer periodismo cultural. En 2015 sus contratapas se editaron en un primer tomo llamado Los Viernes por Emecé en Buenos Aires. Ya se cuentan tres tomos. 

Cuatro. La primera vez que escuché hablar sobre Juan Forn fue en la cafetería de la universidad en la que estudiaba. “Es el mejor que está escribiendo sobre literatura últimamente”, me dijo un amigo con el que compartía una cerveza y un par de cigarrillos. Le dije que lo leería. Y lo hice. En serio era lo puto mejor del mundo. Cada contratapa era casi mejor que la anterior. Estaba interesado en formas de reseñar o hablar de autores. Es algo que disfruto. En parte, esta forma de escribir numerada la copio a Rodrigo Fresán, de quien aprecio sus prólogos por ser casi tan valiosos y únicos como la obra que anuncia. Y seguro Fresán la copió de alguien más. Entiendo la dificultad de escribir, tengo muchos problemas para hablar de algún autor de manera simple y atractiva, menos sistemática o emocional, más natural. Forn me voló la cabeza. Puede no ser sólo la forma en que narra, sino los sentimientos que encierra en cada uno de sus textos. Son arte. Si algo hay que saber de periodismo literario está condensado en su trabajo. Lo que estoy escribiendo aquí nace también del ejercicio, la intimidad y de la búsqueda por crear un dialogo abierto. Lo importante siempre será la posibilidad de compartir o explorar, en compañía o solitario, en lugar de cuán importante se hace un nombre o un lugar. Y es eso a lo que invitan las contratapas de Forn, a dialogar. Comunican, no informan. Ese es un verdadero mérito.

Cinco. Los textos periodísticos de Forn; sus contratapas, crónicas y columnas se pueden encontrar fácilmente en la red. Por otro lado, algunos de sus libros no gozan de la facilidad de ser encontrados en ciertos países. Si escarban un poco encontraran algunas copias digitales. Quizá para motivar su lectura, si se encuentran leyendo algún autor pueden ver si él ha escrito algo sobre éste (por ejemplo, su texto sobre Fitzgerlad). Vean como la forma narrativa puede cambiar a la literatura. Juan Forn ha dicho que él es un lector de esos que leen sentados y de una sola tirada las cosas, y piensa que quien lo lea, lo lee así. Y de alguna forma espero lo mismo. Aunque quizá sea bueno pedir disculpas. Tenía atragantadas desde hace mucho todas estas palabras sobre Forn y no tenía otro lugar en el cual compartirlas.

Un abrazo.

Escrito por Didier Andrés Castro

Escribe en muuumuuum.blogspot.com. Recopila narrativa en new-spleen.tumblr.com y fuck-lit.tumblr.com. Entrevista en poetasrepulsivos.tumblr.com. Escribió el "Breve tratado sobre el fracaso" (2016) y "Autorretrato #10" (2017), ambos disponibles a través de Gumroad.