Título: Carol
Autora: Patricia Highsmith
Editorial: Anagrama
Fecha de publicación: 1952

Llegué a Carol a través de la película de Todd Haynes, no había leído nada de Patricia Highsmith. Lo primero que pensé cuando vi la película fue que no me gustaba. Si bien simpaticé instantáneamente con sus protagonistas, me resultó insípida y tediosa por el ritmo que tenía y la importancia que le daba a los detalles. Pero la segunda vez que la vi, solo me pareció insípida. La tercera vez fui al cine a verla y me gustó. La cuarta vez que la vi, otra vez en mi casa, me gustó mucho. La quinta vez me gustó más. Más tarde, la volví a ver otra vez, asegurándome de captar cada mirada o gesto que no había percibido antes y ahí paré. Decidí leer la novela. Fui de librería en librería y no estaba. Resultó que la tenían en la cuadra en la que yo trabajaba. La llevé.

La traducción me resultó pesada desde la primera página, mucho verbo “haber”: “he estado”, “he viajado”, “he disfrutado”. Pero en lo que a Highsmith respecta, los diálogos y la trama estaban armados con maestría. Encontré algo de existencialismo y se sentía la tensión entre las protagonistas en todo momento. Si hay algo que tiene Highsmith, es un excelente manejo de la tensión, aspecto que noté después en su obra Tom Ripley y virtud por la que se la conoce.

La de Carol y Therese se convirtió en mi pareja de mujeres preferida: una veinteañera que trabaja como vendedora con una mujer “bien” de cuarenta que parecen no tener nada en común pero conectan. Therese se da cuenta de que es más feliz siendo escenógrafa que vendedora. De hecho, las descripciones de su lugar de trabajo son lúgubres. En la película, hay una diferencia, su pasión no es la escenografía sino la fotografía. Lo de la fotografía me pareció mejor porque era más íntimo y la filmación en sí era como un conjunto de fotografías intimistas. Carol, por su parte, atraviesa un proceso de divorcio de un banquero y la disputa de la custodia de su hija Riley. Cabe destacar que el contexto de estos sucesos es la bellísima Nueva York de los años cincuenta y se conocen en el invierno de diciembre, cerca de la Navidad.

Todos los personajes están bien configurados, incluso los secundarios, que van desde el exmarido de Carol hasta los amigos y el prometido de Therese. La enigmática amiga especial de Carol también está muy bien desarrollada, con su complejo amor hacia Carol. Así como Therese se enfrenta a descubrimientos que forman parte de su crecimiento, Carol atraviesa una crisis. Me sedujo tanto la novela que terminé comprándola también en inglés para tenerla en el idioma original.

No quiero revelar mucho pero lo más original es el final, que rompe con los finales clásicos del género. Sobre esto solo voy a decir que, un tiempo después de su publicación en 1952, Patricia Highsmith expresó: “Me alegra pensar que este libro le dio a miles de personas solitarias y asustadas algo en que apoyarse”. Y es que más allá de ser un nombre típico de la época, “Carol” además de ser un tipo de canción, significa “la que es fuerte”.

Escrito por Denise Griffith

Es escritora y tiene un poemario publicado llamado Antojos de desorden con la editorial Escritor de la legua. Trabajó en librerías como Kel (libros en inglés) y el Ateneo Grand Splendid (una de las librerías más hermosas del mundo). Asistió al taller literario dictado por el escritor Luis Mey y colaboró en diversas revistas digitales como Suda la lengua, Revista Kundra, Revista Colofón, Soy Pensante, Oculta Lit, Digo Palabra Txt, Revista Cantera y El periódico de las señoras. Se desempeña como crítica de teatro para la página GEOteatral. Contacto: denise.elizabeth.g@hotmail.com