Mi abuelo sabe usar su smartphone.
Pone música de Los Tecolines
en Youtube
y mira la pantalla desmoronarse
en
Carbón y ceniza
con sus ojos azules plastilina

El retrato de los dos
adherido a la pared
como los ojos brillantes
adheridos a una base sepia

y el contorno mal recortado
de las tardes de cine
y los niños llorando
los pozos cerrados
y los mentones blanco y negro

tajados con la herramienta lazo
de photoshop

Los árboles siguen creciendo afuera
del fotoestudio
mientras la carne se pudre
en el mostrador

Desdimensionada

como la imagen de Jesús
que nos perseguía por el patio trasero
con el corazón colgante
chorreando de alpiste
a las gallinas

Él me pregunta por la escuela
con el ritmo de los bordes de su piel
Partida y pegada con cursor en el enjarre

Todas las semanas nos reunimos al pie
de la carnicería
y hacemos de cada trozo crudo
Nuestra familia.

Escrito por Mónica Hernández

Nació en 1994, y es egresada de Letras Hispánicas en la Universidad de Guadalajara. Ha colaborado en revistas como Pliego 16 de la Fundación para las Letras Mexicanas, Metrópolis y La Cigarra, así como en el blog Transtierros. Le encanta dar paseos al aire libre, soplar dientes de león y ver memes de perritos gordos. Sus textos derivan de otros textos de naturalezas diversas o muertas. Sueña con tener una cabaña en el bosque algún día, y huir de todos ustedes de una vez por todas.