La segunda novela de Camila Gutiérrez, titulada No te ama (2015), y que podría leerse como la continuación natural de la primera Joven & Alocada (2013), en el sentido de que ambas narradoras comparten similares biografías y, sobre todo, las mismas lógicas escriturales, se estructura como la historia de una chica veinteañera llamada –sorpresa– Camila, que se encuentra liada en medio de una relación que involucra a otros dos con los cuales convive según su estado emocional. Vietnam (la chica) y Bolivia (el chico) no se conocen, lo único que podrían tener en común es que ambos, y por separado, “culean” con Camila.

La historia es la conversación de la narradora consigo misma a partir de sus propias vivencias amorosas/corporales y de las reflexiones o conjeturas que involucran su propia realidad. Lo anterior le permite llenar su relato de clichés –situaciones y personajes–, pero a la vez distanciarse de ellos en una actitud plenamente consciente del uso y abuso: “Ya sé. No es solo el cliché de la historia entre Mujer Inalcanzable y la Deseante Invisible sino también la de la Lúser a la que le pasan cosas lúser” (19). Lo interesante de la escritura de Gutiérrez es el intento por establecer y validar su propia gramática, que responde –era que no– a la lógica del blog y del chat: “Su mamá contesta: Ai, hijo” (23). Podría pensarse lo anterior como el intento por realizar un cruce entre distintas plataformas escriturales, constituyéndose de ese modo como una novela híbrida.
La narrativa testimonial le sirve a Gutiérrez para aventurarse en teorizaciones extranarrativas que a estas alturas debiesen estar superadas, pero que al parecer no lo están y se vuelven interesantes de pensar al situarlas fuera del contexto de la propia obra: “Los hombres se van y las mujeres se vienen. Porque el choro está para adentro y el pico para afuera. Yo respondo que da lo mismo. Que aunque el choro esté para adentro uno puede sentir que se va hacia afuera o que, incluso a veces puede sentirse hacia adentro y a veces no (…)” (39); o también cuando la narradora (se) comenta: “Me digo: ella es mujer. La frase me calienta. Ella es mujer y quiero ser hombre, y metérselo hasta que estoy a punto de venirme y entonces todo gira. Me vengo precisamente porque no soy hombre, porque me calienta no ser hombre, porque no tengo pico, porque es mi vagina la que está presionándola” (40).
De esta forma, la novela de Gutiérrez podría leerse como el manifiesto (in)consciente de una veinteañera del 2015 por desestabilizar ciertas estructuras asumidas como rígidas en inamovibles y que no calzan con su autoformada cosmovisión: una relación no monógama, una lesbiana que no tiene problemas en acostarse con un hombre y seguir asumiéndose como tal, la disolución del binarismo hombre/mujer, irse/venirse, narrador/autor, plataformas digitales integradas al papel, una frontera entre biografía y ficción mucho más difuminada, etc.

Finalmente, la novela se estructura en capítulos breves, lo que pareciera ser una tendencia en la escritura chilena contemporánea –pienso en los viajes en Metro y en la necesidad de pausar la lectura y agradezco–, así como también la construcción de un narrador plenamente consciente de su propio acto del relato y ficcionalización: “Yo me voy a un festival de cine gringo a estrenar Joven & Alocada, una película de la que ya hablé mucho en otro libro, en un par de entrevistas y en un montón de conversaciones” (51).
De esta forma, la escritura de Gutiérrez se traduce en una novela breve, de conflictos simples y cotidianos, sin grandes aspiraciones, y que funciona como el relato de la crisis adolescente-juvenil que muchas veces involucra a más de dos sujetos.

 

Escrito por Francisco García Mendoza

Francisco García Mendoza (Santiago de Chile, 1989). Profesor de Castellano y Magíster en Literatura latinoamericana y chilena por la Universidad de Santiago de Chile. Como autor de ficción ha publicado las novelas Morir de amor (2012) y A ti siempre te gustaron las niñas (2016), ambas por Editorial Librosdementira.