Curar
               se.

De la soledad.
De la apatía.

Del poema carnívoro
que hace un festín de mi cabeza.

Cu-rar-se
Caminar apátrida en mi cuerpo.
Desconocerme.
Romper los límites de mi sexo
y darle el nombre de una fruta
que crece en el desierto de las
                                                       definiciones.

Curarse de la verborragia del silencio.
Decir las cosas que duelen para sanar:
El cielo desde mi ventana
se conjetura como un carboncillo
con el que dibujaré el fin
de mi derrota.

Es preciso derrotarse.
/Es preciso amputar la raíz del alma/
Es preciso llamar a la sombra que dibuja nuestro rostro
y decapitar su albedrío de la noche.

Es preciso saber que se está enfermo para -querer-curarse.

Curarse de las fronteras que amarran nuestros sueños
y que nos hacen levantar la bandera del imposible.

Curarse del amor que sigue soñando en ser el centro del mundo.
(Es la ausencia la única que define nuestros nombres)

Curarse del espanto-de la carne-de las vacas sagradas del hambre.
Curarse-masacre del dolor que nos lleva por diferentes paisajes.

Curarse…
De la madre.
Del padre.
De toda tu familia.

Al contrario:

Per-te-ne-cer-se
Como un pájaro que dentro del cascarón
devora sus alas
para soñar con todo
lo que pudo haber sido.

Solo así curarse…

Cu-rar-se

 de todas

          las muertes

que nos hacen sobrevivir

a la vida.

Escrito por Sara Montaño Escobar

Sara Montaño Escobar (Loja-Ecuador, 1989). Licenciada en psicología general. Sus poemas se encuentran en revistas de Ecuador, México, Venezuela, Argentina, Colombia y España. Parte de la Antología de poesía y relatos publicada por el Municipio de Loja (2017). Relato publicado en libro cartonero “Pasaporte”, un proyecto que corresponde a tres editoriales cartoneras: Dadaif Cartonera (Ecuador), Cossete Cartonera (Francia-Brasil) y Pirata Cartonera (Ecuador-Salvador). Publicó la plaquette Génesis de ausencia (Vis-k-cha, Editorial independiente, Loja- Ecuador, 2017).