Título: Queer
Autor: William S. Burroughs
Editorial: Anagrama
Fecha de publicación: 1985

«queer: (especially of a man) gay.» Cambridge dictionary online.

«Muchos de los llamados primitivos tienen miedo a las cámaras. Creen que les puede capturar el alma y robársela. La fotografía tiene, de hecho, algo obsceno y siniestro, un deseo de aprisionar, incorporar, una búsqueda de intensidad sexual.»

Eso es lo que es Burroughs, un capturador de almas. La psicología de los personajes de esta novela está muy bien construída.
Esta es una historia que me atrapó desde la primera página por su estilo conciso y directo. Lee, el protagonista, (álter ego de Burroughs que figura en otras de sus novelas) es un tipo de cuarenta años que se obsesiona con Allerton, un muchacho esquivo que trabaja como periodista. Todo lo que tienen en común es el gusto por el ron con Coca-Cola y un contrato que establece que el joven Allerton deberá sucumbir a los impulsos sexuales de Lee dos veces a la semana. Juntos emprenden la búsqueda de la ayahuasca, una droga capaz de otorgar el control total sobre las mentes.

 

«Son más los que mueren por desamor», escribió alguna vez Bellow. Y lo más atractivo de la novela no es la temática de la droga o las peripecias de los protagonistas en México y Panamá sino el profundo desamor que atraviesa Lee, siempre al borde de la crisis emocional. Sin embargo, la novela tiene su humor. Y Lee es todo un payaso con las historias que cuenta y sus estados de borrachera.

   La novela se inscribe dentro del movimiento beat, caracterizado por la búsqueda del amor libre, que tranquilamente podría ser esa droga poderosa que buscan: «Me siento dispuesto a irme al Sur en busca del éxtasis ilimitado que se abre en vez de cerrarse como la droga. El éxtasis es ver las cosas desde un ángulo especial. Tal vez encuentre en la ayahuasca lo que he estado buscando en la heroína, la yerba y la coca. Tal vez encuentre el éxtasis».
       Debo decir que creo que la historia estaría mejor lograda si lo anecdótico fuese menos largo, a mí como lectora me pierden si hablan todo el tiempo de contextos lejanos que no guardan relación con el presente. Más allá de eso, el idiolecto de los personajes y el realismo y la espontaneidad de los diálogos está perfecto.
Acá podemos apreciar un diálogo entre Allerton y Lee, en el que Allerton se muestra tan frío como siempre:

 

––Fuimos a varios bares llenos de maricas. En un sitio un tío me invitó a bailar y me invitó a la cama.
––¿Aceptaste?
––No.
––Dumé es muy simpático.

Escrito por Denise Griffith

Es escritora y tiene un poemario publicado llamado Antojos de desorden con la editorial Escritor de la legua. Trabajó en librerías como Kel (libros en inglés) y el Ateneo Grand Splendid (una de las librerías más hermosas del mundo). Asistió al taller literario dictado por el escritor Luis Mey y colaboró en diversas revistas digitales como Suda la lengua, Revista Kundra, Revista Colofón, Soy Pensante, Oculta Lit, Digo Palabra Txt, Revista Cantera y El periódico de las señoras. Se desempeña como crítica de teatro para la página GEOteatral. Contacto: denise.elizabeth.g@hotmail.com