no hay que renegar de uno

es decir

tanto la tierra como la sangre
es marrón, no es roja
mientras células microscópicas
como piedritas sumergidas
en el fondo del plasma
del arroyo o de la sangre
pero tiesas
pero líquidas.

Entonces mojando
las patas en el plasma turbio
desnuda y en cuclillas:
yo
haciendo equilibrio a mi alrededor:
mamá
con la vieja cámara fuji
oscilando entre eficacia y corazón
tira un ‘quedate quieta’
y en vez de sacar la foto
el aparato se le safa
de la mano

eficacia a marzo:
nos queda corazón;
terminamos en un hospital
la vieja fuji ni un rasguño
colgaba de mi cuello mientras yo
aún desnuda
vagabundeaba por la sala de espera
las enfermeras simpáticas
un hombre de mameluco azul
un doctor

en conclusión:
brotaba de la frente de mamá
un arroyo marrón
simil masa encefálica
simil piedritas y plasma
le saqué una foto
e inmediatamente
se me cae el aparato
pues si el destino patea al arco
es gol seguro.

Escrito por Mere Echagüe

Oriunda de Posadas, provincia de Misiones, Argentina. Tiene 30 años y es fanática de helado de banana split. Traductora Literaria de inglés, a veces juega a ser escritora. Sus objetos favoritos del mundo son la camisa roja a la que le falta un botón y el reloj que le regaló algún enamorado adolescente. Sus textos, en general, se basan en sueños que sueña cuando tiene sueño, en los seres animados o inanimados que se cruzan en su camino, o en situaciones que nada tienen de especial, salvo algún que otro detalle. Es actriz y maradoneana. En noviembre de 2016 publicó su primer poemario 'Canción de Aire' de la bonachona mano de la editorial Modesto Rimba.