Algo me incomoda en Paterson y en Mother!, y tiene que ver con las dinámicas de pareja. Las dos tratan de un matrimonio en el que el hombre es escritor y la mujer, un ama de casa. Los personajes femeninos aman incondicionalmente y admiran la obra de sus maridos.

Él es un creador, un poeta, un solitario incomprendido con un profundo mundo interior que no puede compartir con su pareja. Ella hace todo lo posible para que el ambiente creativo sea idóneo.

En Paterson el sistema tiene éxito, el escritor, que es un chofer de autobús, escribe poemas diario; este gesto afirma que la escritura se trabaja y puede hacerlo cualquiera. Aunque él escribe gracias a que su ella pone las condiciones para hacerlo, le cocina, lo alaba, le da “su espacio”, es encantadora.

En cambio en Mother! el escritor sufre de un bloqueo creativo después de haber publicado un libro con éxito. A pesar de tener todo el tiempo del mundo porque su esposa se dedica completamente a arreglar la casa, no puede escribir, y el enojo que esto le provoca recae en ella. No es sino hasta después de haberla hecho pasar un infierno, que él por fin puede escribir de un tirón una obra maestra.

Me parecen las dos caras del amor romántico: por un lado está Paterson, una pareja amorosa, él es incomprendido pero ama y es condescendiente con su ella y sus deseos. En el otro está Mother!, el macho energúmeno que pierde los estribos, no pide opinión para las decisiones en común, se contradice, no confirma con hechos el amor que profesa en palabras, culpa a su esposa de todos sus problemas, y no la considera su igual.

Paterson es una película bonita, pero absolutamente irreal, romantiza la vida cotidiana y la falta de comunicación por la relación casi telepática que tienen. Son personajes de fantasía, casi perfectos.

Mother! tiene personajes más realistas, sus reacciones se reflejan en las discusiones y problemas de cualquier pareja. Esto francamente me asusta.

Me asusta que tantos de mis conocidos se reflejen en sus personajes, que yo me refleje, que sea una buena película porque refleja la sociedad en la que vivimos. Me molesta que todavía necesitemos alegorías bíblicas para aprender de nuestras relaciones personales. Me da miedo no saber si odié la película o la sociedad en la que fue creada.

Me asusta que este tipo de ficciones no funcionen como una denuncia porque no problematizan a sus personajes. Y más bien, sirvan para robustecer este imaginario del dios-creador incomprendido y una pareja-musa-sirvienta, que los alaba y los ama incondicionalmente

Escrito por Anaclara Muro

Anaclara Muro Chávez (Zamora, Michoacán 1989). Estudió letras hispánicas en la UNAM. Publicó No ser la Power Ranger Rosa (2017) en la editorial Montea y Princesas para armar (2017) en Editorial el Humo. Forma parte de Horizontal Taller de Escrituras y Lucha de Escritores Anónimos. Impulsa el Slam Poético Queretano. Es editora de El Periódico de las Señoras.