Estimado lector:

Inicio mi participación en este ciberespacio, en el que trataré varios asuntos relacionados con poesía y artes. Por lo mientras comienzo este mes de noviembre de 2017 una selección de poesía contemporánea, escrita en México por mujeres. En este sentido, la producción poética es amplia, sin embargo, trataré de compartir autoras con formas temáticas que me parecen interesantes, ya sea en su tratamiento o propuesta estética, además de, en la medida de lo posible, hacer un mapeo amplio de poetas de diversas regiones de México.

Nuestra primera invitada es:

Yendi Ramos

Yendi Ramos (Oaxaca, México,1982). Estudió Comunicación en la BUAP y posteriormente obtuvo una beca para cursar el Diplomado en Creación Literaria en la SOGEM. En 2017 fue seleccionada para participar como residente creador en la localidad de Rianxo, en Galicia (España) a través del Concello de Rianxo y Axóuxere Editora; en enero de 2016 para participar en la Oaxaca Poetry Conference, Seminario Internacional de Traducción de Poesía; de 2006 a 2007, para ser parte del taller de poesía Bosques sin senderos; y de 2004 a 2005, tuvo el apoyo del Fondo Estatal para Cultura y las Artes de Oaxaca (FOESCA) en el área de letras. Es autora del libro Crónicas de abril (Sikore Ediciones, 2017). Parte de sus poemas han sido antologados en los libros Desde el fondo de la tierra (Praxis, 2012); Poetas nacidos en los 80 (Sikore y Sapiencia, 2011); Cromofilia (Eón, 2010); y Cartografía de la literatura oaxaqueña actual (Almadía, 2007 y 2012); así como en las revistas Este País, Periódico de Poesía, Bitácora de vuelos, entre otros.

Del libro Crónicas de Abril

El parto

 

Si la mirada de las cosas es ligeramente dulce,
ligeramente grave, ligeramente pensativa, es una mirada del agua.
Gaston Bachelard

Nacer, ¿será?
olvidar la paz del agua, sus cabellos
pronosticar el viaje de un jinete experto
que a tientas recorre el vagón.
Será la respiración que desdibuja la frente
o simplemente es dar golpes a lo blando
una venganza sin orgullo ni errática posible.
Abrir buscando arbustos: piracanto.
Porque sinceramente hasta molesta
la rara forma de lo claro
es quizá esta combinación que somos de raza turbia.
Así, que así, se siente haber bebido de su sueño
y luego ayudarle a juntar escamas en el muelle
para estar atento a esta posición vertical
que mira allá.

 

**

 

El Hombre ido

A veces me da un pudor de árboles caídos
una culpa dada por la burocracia de la infancia
cuando me enseñaron atar
a bravura.
Más
y no
nunca querré ver a ese Hombre mío
escuálido como un mármol sin forma.

Aunque ido
lo prefiero desvistiendo el tiempo con sus conjugaciones
así, poco ciego.

Y yo, sólo ser testigo
de cómo él cabalga muy sano por el prado.

**

El hombre venido

 

María, desmiénteme pero somos caballos galopando en un campo fresco
o somos luciérnagas que beben luz proveniente del Nilo
o somos de anís
o que el nombre de Armando siempre remite a algo claro
pero sí
es él quien llega
ese Hombre que alguna vez fue
ahora vuelve tan de pie y fino
que yo me veo de nuevo hechizada por marinero —de preferencia piel morena—
quien no le teme al agua salada, ni al gua dulce
quien no le teme al caos y sabe que hay aquí un velero difícil de llevar.

Yo, a cambio, doy mi palma y una boca de soplo fresco.
Yo, a cambio, doy mis vocales: una voz calma para decir simplemente “buenos días”.

**

Pronunciación

 

Ver a un Hombre masturbarse es mirar a Dios crear el mundo
dolorosa e íntimamente para después palidecer.
Tocar a un Hombre a contraluz es cabalgar sobre caballo ciego.

Recostar el rostro sobre el vientre de un Hombre
es tocar por primera vez la tierra
con los cinco dedos resguardando entrañas.

Besar el hombro es vaciar sobre la cara agua tibia
y no mojarse.

Recordar el cuerpo de un Hombre es hundirse en aire
sin respiro, con la tartamudez de la piel tratando de pronunciar
su nombre.

 

**

Selenio

Un hombre callado es Latino.
Una piel tersa de montaña migrante
montaña.
Un hombre callado entra
una partícula navega en los pliegues de la luz.
Un hombre callado es la voluntad imponiéndose
un caballo, lentamente
un fantasma, lentamente
una brisa de mar, lentamente
un hechicero de leve carga
un diente de león, la flor.
Un hombre callado es lo solemne de la carne
un instinto a galope en do mayor
es el coro
una marcha de soldados.

Un hombre callado invita a bailar
a colorear las olas del mar.

Un hombre callado, nunca se es ajeno
se pinta al óleo en negros.

Un hombre callado no da el paso.

Un hombre callado es quien mira el hombro para descubrir la piedra, es.

Un hombre callado no se apresura, quita las escamas
es mezcal que quema y calienta y reconforta
bajo el frío, el calor
en horas llenas.

Un hombre callado es una piedra deforme, mate
no le penetra el humo, la madera.

Un hombre callado viene
es una mano que tomará al ave vencida por el viaje.

Un hombre callado viene
es el vapor saliente de algo que hierve.

Un hombre callado viene
es una neblina de precioso plumaje.

Hay que dejarlo pasar
por de entre toda la hierba
por de entre toda la cuerda floja, posible
algún gajo de tamiz sepia, la tarde
hay que dejarlo pasar por de entre toda la tierra, posible
que entre.

Escrito por Fetze Geel

Poeta y artista plástica (México. 1985) Ha obtenido varios reconocimientos en el ámbito poético y en gráfica.