Clase de física

Se apagó la luz.

El profesor iba de mesa en mesa
prendiendo fósforos

alguna compañera debía colocar
una hoja frente a la vela encendida
y una lente en la mitad

en un lugar específico, matemático,
sobre el papel se dibujaba una nueva llama
aún más grande y al revés

confundíamos al universo creando soles
que antes de nosotras no existían

de repente nos sentimos en un templo
un templo oculto y nuestro
que se libraba de la excesiva vigilancia
de aquel colegio franciscano.

Recreo

La distancia entre una cosa y otra
no es un espacio vacío:
está colmado de anticipación,
malestar de la lejanía

el valor de las cosas es revelado
en el nivel de angustia que produce
esta longitud

y su punto máximo aparece
en el instante último
en el trecho más corto
que se hace infinito.

La proximidad es distancia abismal
precipicio, pequeña muerte.

La vida se recobra
en el encuentro
de lo que ya está muy cerca.

Ley de conservación

La energía y la materia no pueden destruirse:
van transformándose en formas distintas y desconocidas
que persisten en secreto.

La voz guarda una vibración infinita:
cuando alguien muere su energía no desaparece
y en ocasiones es palpable.

La tierra, más que vivos, alberga fantasmas.

Vaso con agua

Siempre habrá alguien
corrigiendo o burlándose
de quienes dicen vaso de agua

Ellos, amantes de la lógica
nos prohíben el juego
de imaginar que el vaso

fue alguna vez un cuerpo
que derritió su centro
para darnos de beber.

[Selección de “Cuaderno de materias”, poemario ganador
del VI Taller de Poesía del FCE – filial Colombia]

Escrito por Estefanía Angueyra

Estefanía Angueyra (Bogotá, 1992). Literata, traductora, poeta. Actualmente cursa la maestría de Escrituras Creativas en Español de NYU. Algunas muestras de su trabajo aparecen publicadas en revistas como El Malpensante, Círculo de Poesía, La Raíz Invertida y La Caída. Ha participado en distintos talleres artísticos y literarios, y mereció el premio del VI Taller de Poesía del FCE filial Colombia. También escribe sobre restaurantes en su blog La Pobre Viejecita.