Sihara Nuño es una poeta mexicana autora de los libros Los monstruos se disfrazan de flor (Biblioteca virtual revista Mal de Ojo, 2016, Santiago de Chile), Los cerdos también sonríen (Ed. la Zonámbula, 2016, Guadalajara, Jal.), La casa que nos habita (Junto a Álvaro Inostroza. Ed. Liliputienses, 2017, Extremadura, España) e Hipopotomonstrosesquipedaliofobia (Baile del sol, 2017, Tenerife, España).

En su charla con Liberoamérica ha conversado sobre sus dos últimos poemarios publicados en España así como sobre Noski!, su más reciente proyecto cultural.

«Ver a un ser humano descuartizar a otros
que esto no produzca emetofobia.
Acostumbrarnos a la nota roja
que la comida sea digerida sin angustia».
(De Hipopotomonstrosesquipedaliofobia [Baile del sol, 2017, Tenerife, España]).

Pregunta: En su libro “La casa que nos habita”, escrito a dos manos con el poeta Álvaro Inostroza Bidart, va repasando el símbolo de la casa. El primer hogar fue el útero, después será el hogar materno hasta que de él solo queden los recuerdos y los fantasmas y nos veamos en la obligación de construir nuevas casas que tendrán goteras, hipotecaremos y serán refugio. ¿Qué simboliza exactamente la casa?
Respuesta: Es esa realidad material, palpable que nos aplasta. Es una especie de nudo del verdugo que nos empeñamos en hacer, apretando el tejido hasta la asfixia. En un primer acercamiento no hay más metáfora. Sin embargo, la casa que nos habita es el recuerdo de lo que somos y de cómo nos construimos con los años. La casa somos nosotros mismos.

P: Nos dice también casi al final del libro: abandonaré la casa/tiraré las llaves (…) me sentiré liberado/pero será un engaño/llevaré la casa dentro. Como poeta que ha migrado de México a España, ¿cómo siente ahora mismo el hogar? ¿Ha sufrido de alguna forma el Síndrome de Ulises?
R: Antes de responder debo señalar que los versos elegidos han sido escritos por Álvaro, lo cual me agrada pues es muestra de que lo que nos propusimos al escribir este libro se ha cumplido.
Como persona que ha migrado, debo señalar mi condición migratoria, afortunada en todo caso pues no huía de mi país; he dejado mi tierra (aunque llevo la casa dentro, en mí) por la voluntad de construir el amor, de la mano del amor he realizado mi migración, cosa que me ha facilitado el cambio.

P: Hablando de síndromes, en su libro Hipopotomonstrosesquipedaliofobia habla de los miedos, de las enfermedades. Nos dice que cada humano es un paciente y que quien esté libre de trastorno que arroje la primera flema. ¿Son acaso la vida y sus experiencias enfermedades de las que debemos ir sanando?
R: No sé si debemos ir sanando sea el objetivo o la meta final. Somos seres perecederos, en constante putrefacción; lo que creo es que pese a esa constante muerte debemos vivir, algunas veces como podamos, por intuición, casi como aquel que no sabe nada (yo) y patalea con fuerza para mantenerse a flote; otras veces viviremos en aguas más apacibles y otras sentados desde la orilla viendo el ocaso.

P: En muchos de los poemas del libro lo que se aprecia es un gran miedo al caos, al futuro a la falta de control sobre las cosas, a la propia vida. ¿Es realmente la esperanza un placebo, como sugiere en su poemario?
R: No temo al caos, ni al futuro, temo al hombre. Los seres humanos somos capaces de mucha crueldad y algunas veces no tengo esperanza en la humanidad como especie. Somos organismos pasajeros, organismos diminutos en este vasto universo, pasajeros y perversos; sin embargo sin esperanza hay que seguir trabajando. Me duelen la avaricia, las fronteras, el egoísmo, el separatismo, el señalamiento a la diferencia y ante eso, aún sin esperanza, hay que seguir trabajando. No soporto a los que se enriquecen y se llenan de lujos con la explotación de los otros, con la pobreza y el pan de los otros, sin embargo, y aún sin esperanza, hay que seguir trabajando.

P: Y aunque la esperanza fuera un placebo, la necesidad de ella: háblenos de Noski!, su último proyecto en Rentería (País Vasco) junto con Juan Manuel Uría.
R: Con voluntad y amor se ha construido Noski!, había que hacerlo pese a todo. Había que abrir una librería aunque se dice que hay pocos lectores y no se compran libros. Porque creemos en el trabajo y la perseverancia y apostamos por la cultura para transformar el pensamiento, la convivencia y la sociedad. Noski! es una librería galería en la que reunimos diversas artes pero sobre todo es un lugar que esperamos sea un punto de encuentro social.

Escrito por Sonia San Román

Sonia San Román. Logroño, La Rioja (España). 1976. Licenciada en Filología Hispánica. Escritora y profesora de lengua y literatura españolas. Ha publicado los libros 'De tripas, corazón'; 'Planeta de poliuretano'; 'Punto de fuga'; 'Anillos de Saturno'; 'Nosotros, los pájaros' y 'La barrera del frío'. Forma parte del consejo editorial de Ediciones del 4 de agosto y con ellos ha coordinado las obras colectivas 'Strigoi. 25 poemas vampíricos. Un homenaje a Bram Stoker'; 'Hay caminos. Antología homenaje a José Hierro'; 'Yo tenía tres modos de pensar: ciudades, ríos y rock and roll. Antología de Benjamín Prado' y 'Gloria a Gloria. Antología homenaje a Gloria Fuertes'. Algunos de sus poemas y relatos aparecen recogidos en numerosas antologías y revistas literarias tanto en España como en Latinoamérica.