2.

O Sr. Knightscope, no celular, usa um chapéu de cowboy e jaqueta holográfica.

O Sr. Knightscope segura uma mulher robô pelo queixo, a outra mão na nuca.

A robô usa uma camisete de listras pretas, tem a boca colorida e a cabeça sem pelos.

A Sra. Adriana é quem segura o celular.

A Sra. Adriana está sentada ao lado de um homem que baba ao abrir a boca para comer.

A Sra. Adriana está sentada ao lado do seu marido.

O marido da Sra. Adriana diz oooolá! para uma vizinha que passa.

A Sra. Adriana pensa que gostaria de dizer sem aumentar tom de voz:

Você é um retardado mental que caga na calça.

A Sra. Adriana pensa nos homens japoneses que se casam com robôs.

Os homens japoneses, quando passeiam, encaixam os dedos das esposas nas grades.

Os homens japoneses, quando passeiam, viram os rostos das esposas para acertar um ponto de vista.

Os senhores da equipe de marketing escrevem:

Quando os maridos acordam estão seguros de que as esposas continuam ali, do seu lado da cama.

Uma esposa robô nunca vai querer ir embora: não pode.

A Sra. Adriana gostaria de ir embora.

A Sra. Adriana também está ali quando o marido acorda.

O marido da Sra. Adriana só às vezes acorda seco com um cheiro tolerável.

O Sr. Nakajima se pergunta a quê cheiram bonecas de silicone.

O Sr. Nakajima é um homem de verdade que carrega uma cesta de piquenique.

O Sr. Nakajima tira foto de sua mulher sentada numa toalha xadrez vermelha e branca.

O Sr. Nakajima dá na boca da esposa uma colherada de pudim de leite, a sua sobremesapreferida.

O Sr. Nakajima tira foto da mulher e depois mostra a câmera pra ela.

O Sr. Nakajima busca aprovação.

A Sra. Nakajima tem peitos rígidos e empinados.

A Sra. Nakajima é jovem.

A Sra. Nakajima é sempre jovem.

A Sra. Nakajima não é velha.

A Sra. Nakajima nunca é velha.

A Sra. Nakajima não tem um marido com metade do cérebro estourado.

O marido da Sra. Adriana está com o olhar colado no portão.

O marido da Sra. Adriana está assistindo um carro entrar na garagem.

A Sra. Adriana continua falando sozinha.

A Sra. Adriana clica na setinha à direita.

A Sra. Adriana encontra uma boneca de cabelos loiros e lisos.

A Sra. Adriana pousa o indicativo e o polegar na tela.

A Sra. Adriana traz os olhos da esposa alheia para perto:

Tão perto quanto possível sem estourar os pixels.

A Sra. Nakajima é uma mulher de origem distante.

O marido da Sra. Adriana cai no chão.

O marido da Sra. Adrianafaz uma careta de boca aberta e olhos fechados.

A Sra. Adriana finge não ver.

2.

El Sr. Knightscope, en el celular, usa un sombrero de cowboy y una chaqueta holográfica.

El Sr. Knightscope sujeta una mujer robot por el mentón, la otra mano en la nuca.

La robot usa una camiseta de franjas negras, tiene la boca colorida y la cabeza sin pelos.

La Sra. Adriana es quien sujeta el celular.

La Sra. Adriana está sentada al lado de un hombre que baba al abrir la boca para comer.

La Sra. Adriana está sentada al lado de su marido.

El marido de la Sra. Adriana dice ¡hoooola! para una vecina que pasa.

La Sra. Adriana piensa que le gustaría decir, sin aumentar el tono de voz:

Usted es un retrasado mental que caga el calzón.

La Sra. Adriana piensa en los hombres japoneses que se casan con robots.

Los hombres japoneses, cuando pasean, encajan los dedos de las esposas en las rejas.

Los hombres japoneses, cuando pasean, giran los rostros de las esposas para ajustar un punto de vista.

Los señores del equipo de marketing escriben:

Cuando los maridos despiertan están seguros de que las esposas continúan allí, en su lado de la cama.

Una esposa robot nunca va a querer irse: no puede.

A la Sra. Adriana le gustaría irse.

La Sra. Adriana también está allí cuando el marido despierta.

El marido de la Sra. Adriana sólo a veces despierta seco con un olor tolerable.

El Sr. Nakajima se pregunta a qué olerán las muñecas de silicona.

El Sr. Nakajima es un hombre de verdad que carga una cesta de picnic.

El Sr. Nakajima saca una foto de su mujer sentada en una toalla de cuadros roja y blanca.

El Sr. Nakajima da en la boca de su esposa una cucharada de pudín de leche, su postre favorito.

El Sr. Nakajima saca una foto de su mujer y después le muestra la cámara.

El Sr. Nakajima busca aprobación.

La Sra. Nakajima tiene pechos duros y empinados.

La Sra. Nakajima es joven.

La Sra. Nakajima es siempre joven.

La Sra. Nakajima no es vieja.

La Sra. Nakajima nunca es vieja.

La Sra. Nakajima no tiene un marido con la mitad del cerebro estallado.

El marido de la Sra. Adriana está con la mirada congelada en el portón.

El marido de la Sra. Adriana está ayudando a un auto a entrar en el garaje.

La Sra. Adriana continúa hablando sola.

La Sra. Adriana pincha en la setita de la derecha.

La Sra. Adriana encuentra una muñeca de cabellos rubios y lisos.

La Sra. Adriana pone el índice y el pulgar en la tela.

La Sra. Adriana se acerca los ojos de la esposa ajena y piensa:

Tan cerca cuanto consiga sin estallar los píxeles.

La Sra. Nakajima es una mujer de origen distante.

El marido de la Sra. Adriana se cae al suelo.

El marido de la Sra. Adriana hace una mueca de boca abierta y ojos cerrados.

La Sra. Adriana finge no ver.


Texto: Julia Raiz
Traducción: Darío Zalgade
Colagem: Charles Wilkin

Rotina de exercícios 1