Mamá cree que me escondo entre sus macetas por un juego. Siempre que llega de trabajar me encuentra entre zábilas marchitas y colas de borrego pisoteadas. ¡Mira nada más! ¡Ya me rompiste mis colitas de borrego otra vez! ¡Te he dicho mil veces que juegues en otro lado! ¡Órale, sácate de aquí!
Y entonces, me agarra de los cabellos y me arrastra hasta la puerta de la casa. Lo que no sabe es que a mí no me gusta estar entre las plantas, no me gusta ni como huelen, ni que rasguñen, pero es entre las macetas el único lugar a donde mi papá no me busca. Prefiero oler la humedad, las hojas podridas y sentir el frío que las manos duras de mi papá.
Cuando entramos a la casa, mi mamá ve que no lavé los trastes y que la escoba está tirada en medio de la sala-comedor-cocina-recámara y entonces empieza a gritar otra vez ¡Eres una huevona! ¡No sirves para nada! ¡Órale, no te me quedes viendo y calienta las tortillas! ¡No empieces a chillar que te rompo el hocico de un fregadazo! Yo no tengo sed, pero me trago todas las lágrimas. Mi papá sale del baño. Siento sus ojos pesados sobre mí, todo en él pesa: su voz, su pelo, ese vientecito que sale de su boca… La tortilla comienza a quemarse. Yo veo el humito que sube desde el comal y me imagino lo bonito que sería volverme humo y luego nube y perderme en el aire. De pronto, el peso que me miraba interrumpe mi escape con un golpe. ¿Qué no estás oyendo a tu madre? Me guiña el ojo, hace esa seña de silencio y me dice ¿No querrás hacerla enojar más o sí? Y siento como se me mueve la panza de un lado a otro. Luego, todo se vuelve blanco.

Hacía muchos días que mi papá no me alcanzaba. Ya había contado las espinas de todas las zábilas: mil noventa y tres. La rosa ya tenía botones. La verdad es que a veces me siento muy cansada y no quiero correr. Entonces, la sala-comedor-cocina-recámara se vuelve un laberinto y yo brinco, me agacho, trepo la mesa y entonces su voz estalla. ¡Ven acá! Y yo me escondo debajo de las sábanas, de la cobija raída y de pronto su cuerpo está sobre mí. Él se queda quieto. Te atrapé. Vamos a jugar. ¿Qué animal eres hoy? Un canario, papá… Él sujeta mis brazos, alza mi vestido. Entonces yo soy una jaula. Canario, ¿me quieres cantar? No, papá; quiero volar. Cierro los ojos porque presiento un golpe. ¡Pero también vas a cantar porque yo voy a cantar! ¡La, la, la, la, la, la, ah, ah, ah, ah, ah, ah…! Es la canción más larga del mundo. Y yo sólo siento como dentro de mí su voz estalla.

Cuando me escondo y me quedo quieta entre las espinas de las rosas y la bugambilia, imagino que estoy jugando a las escondidillas y que una de las niñas de mi calle llega a la “bas” y grita: “Salvación por mí y por todos mis amigos”; entonces, yo puedo salir corriendo y quedarme con ellas a jugar. Pero las niñas no tienen máscaras ni capas de superhéroes. No me pueden salvar.

Amanecer. Esperar. Mamá se va. Esperar a que él despierte. No querer que él despierte. Escucharlo caminar. A veces me alcanza. Otras, sólo abro la puerta y corro al lugar que  él no imagina, al que nunca llega.

Escrito por Alejandra Estrada Velazquez

Nació en México , D. F. (ahora CDMX), el 13 de noviembre de 1986: era jueves. Estudió Lengua y Literatura Hispánicas en la FES Acatlán. Ha trabajado como correctora de estilo, profesora de literatura y publicista. En realidad es poeta. Ha participado en diferentes talleres de creación literaria, por ejemplo, con Raúl Renán, María Baranda, Ernesto Lumbreras, Brenda Ríos, Rocío García Rey, etcétera, etcétera, etcétera. Ha publicado en la gaceta bimestral Río Arriba (Gaceta Noviembre – Diciembre 2010 Tema: Muerte) y en revistas electrónicas como Dos Disparos y Contraescritura. Fue becaria de Los signos en Rotación Festival Interfaz Issste, organizado por Mario Bojórquez. Además de escribir, intenta ser actriz: formó parte de la compañía de teatro TUA (Teatro Universitario de Acatlán) en la que participó como actriz y asistente de dirección. Pertenece a la compañía Berrinche teatro y participa en los montajes de Sopa Azteca, Solos, Hombres y algo más… y la Carpa de los muertos. Actualmente, es becaria del programa PECDA - FOCAEM 2017 en la disciplina de poesía.