Mientras escuchaba una canción de Fito Páez.

 

Pues bien,
¿Listo?
Si me preguntan diré de ti que gustan los cigarrillos sin filtro, el vodka, el brandy, el whisky, y en general todo aquello que sirve para aligerar el pensamiento.
Siempre estás listo para saducir un cuerpecito atractivo como si fueras una caja llena de cuchillas de afeitar, flotando entre alcohol,sangre, y melancolía,
Pero por alguna razón te difuminas mejor sobre mi cuerpo.
Es como si llevara dentro una flor hambrienta en un jardín lleno de animalistos amargos.

Como gatitos hambrientos que acaban relamiendo sus pliegues para sentir calor.
No sé como empezó todo esto de el extraño sentimiento de extrañar.
No sé.
Pasaron muchas cosas, una o dos fechas semi importantes, regalitos envueltos en papel, verde y rojo, pasaron un par de helados de vainilla, el parque, tú siempre bajo efectos quimicos en columpios, y pronto me quedamos frente al vacio.
El tiempo contigo estaba envuelto en papel de regalo.
La vida se convirtió en eso, en el vidrio de una vitrina que estalla con un disparo
y entonces los pulmones rojos,
y entonces la geografía de tus manos disfrazando mis manías acompañadas de pólvora.
Solo quedaron un par de videos, uno o dos condones de baja calidad sin usarse, cuatro fotos y el olor de tus calzones.
El día estaba hermoso.
La luz amarilla, la copa de los árboles y los pajaritos paseaban encima de mi cabeza.
No recordaba casi nada de la noche anterior al exterminio de la ciudad que fué tu partida, el whisky y el opio me dejaron sin memoria, no recordaba nada, pero estaba seguro de haber escuchado tu voz, diciendo amor.

Escrito por Tania Mendoza

México 1996. Licenciada en Estudios Latinoamericanos. CDMX.