Arrancando: Fragmentos de una nota que me hicieran para un proyecto editorial hace ya dos años, y un poema inédito de mi autoría.

(Volveré pronto con lujos de verdad)

ph: Laura Cófreces

 

Un zapato en cada pie

 

Existe un desorden, un caos íntimo, del que uno no puede – o en ocasiones no quiere – escaparse nunca. Somos animales de costumbre, resulta evidente, pero también lo somos de extremos, de hipérboles, melodramas y barroquismos.

                                     El fluir, procurar que algo dentro de nosotros “fluya”, tiene que ver con ese contrasentido que estamos permanentemente buscando, poseamos o no alguna habilidad o talento artísticos. La diferencia es que el artista (quien se declara como tal) utiliza esa búsqueda como médium para crear aquello que supone único, revelador e imprescindible para el hombre y su posteridad.

                                        Y mientras ese fluir tiene lugar, no es la existencia o la identidad del artista la que queda “suspendida” sino más bien su realidad colectiva, es decir, aquello que lo identifica como ser social y genérico, para dar paso a una realidad más exclusiva, más sensible y perceptiva. Y es esa realidad, ese “sub-nivel” privativo del creador, el que se corresponde con el desorden armónico – a mi entender vital – que todos llevamos a cuestas.

                                        En lo que a mi experiencia respecta, la escritura [el poema] es usualmente el camino de lo insoportable, con algunos intentos de desvíos más o menos transitables. En cualquier caso, hay que tener siempre a mano otro par de zapatos, unos que se aguanten bien las piedras. Todo lo que pasa en y por nuestras vidas tiene algo de poético, aunque apenas podamos reparar en ello. La poesía lo barre todo y escribir (el acto de escribir, entendido como ese trance ceremonial -místico al que el escritor se somete) siempre es, infaliblemente, desordenarse un poco, evocar lo confuso, revolverse. Algo así como pretender salvar el agua del mundo con fuego y desenredar el laberinto con más Minotauros. Y esa es, creo, la paradoja misma de todo proceso creativo.

                                      Hacer tal o cual texto, tal o cual obra de arte, supone encontrarle a la vida ese superávit que nos haga más ricos en monstruosidad por dentro y más pobres en mediocridad por fuera.

 

Para revista ey, diciembre de 2015.

 

ººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººº

end

 

no es una palabra

con suerte será un emblema que agregaremos a nuestro portfolio

el encabezado de alguna noticia vieja impresa en un diario falso

 

(esa mala costumbre nuestra / de desatender las partes del todo

tuvo el epílogo que merecía)

 

como en el ahorcado

cada letra

en su plato de consomé / en su cajón de gaseosa de primera marca

esperando el momento de inercia

esperando el momento de orden o de caos / de método o de anarquía

esperando el momento

 

por la hendidura de aquella puerta

asoma la cuerda que completa el espiral

 

no es una palabra

es el final del paréntesis:

la portada inflamable del libro

y otro fósforo ahogado en la botella sin abrir de kerosene

 

inédito, 2017.

Escrito por Vanesa Almada Noguerón

Vanesa Almada Noguerón nace en la ciudad de La Plata (Buenos Aires, Argentina), en 1980. Tiene estudios en Letras y en Gestión Cultural. Actualmente, reside en Mar del Plata e integra el staff artístico del ciclo “Arte sin Aduanas”. Su labor literaria ha recibido diversos reconocimientos tanto a nivel nacional como internacional, entre los cuales se cuentan el Premio Poesía de las Américas (2008) y el Latin American Intercultural Alliance (2013). Parte de su trabajo se encuentra disponible en las revistas de creación literaria Desnuca2, La Avispa, SEA Digital (Arg.), Pangea (Ciudad de Salamanca), Ergo (Universitat de València) y El Humo (Querétaro, México), así como también en diversas antologías poéticas de Europa y Latinoamérica: Colectivo Literario Ó (Puerto Rico; Erizo Editorial, 2012), Poetas y Narradores Contemporáneos (Buenos Aires; De los Cuatro Vientos, 2013), FIPA (Mar del Plata; Editorial Martín, 2014), La Juntada-Festival de Poesía Joven Argentina (Buenos Aires; Ediciones La Guillotina, 2015-2016) y Ahora que calienta el corazón (Madrid; Verbum, 2017). Recientemente formó parte del FIPMAD (Festival Internacional de Poesía de Madrid, 2017). De su autoría: Entre los ruidos© (Baldíos en la Lengua, 2015), Quemar el fuego© (Autogestivo, 2017).