Hace un par de días se llevó a cabo el XIII Festival Internacional de Letras en San Luis Potosí, este mago evento contó con autores como: Enrique Serna, Darío Zalapa, Jairo Buitrago, Carlos Velázquez, entre muchos otros de todos los géneros. Precisamente, en la presentación de La efeba salvaje de Carlos Velázquez, se habló un poco de la Literatura norte, y cómo él al ser de Coahuila entendía esta corriente nacida ya hace un par de décadas.

De inmediato aclaró que él había rechazado la invitación de Eduardo Antonio Parra para la tan famosa antología que reúne voces nacidas del norte y otras latitudes, me refiero a Norte: Una antología. Dice haberla rechazado por lo excluyente que resultaba el propio título de la obra, es decir, ¿somos los del norte y el resto? Ante ello (además de algunas otras cuestiones de las que habló), me nace la duda de la actualidad que puede o no tener la llamada Literatura Norte en la estética de lo que se escribe en estos días.

Si bien la antología de Parra incluye textos de Alfonso Reyes, pasando por José Revueltas, llegando hasta Daniel Sada, es decir, no solamente autores que convergen en la misma época, sino que, además, algunos ni siquiera comparten el lugar de nacimiento, como Julián Herbert, mis dudas van más allá del criterio de selección de los autores para esta antología icónica.

Pero estas irregularidades no son las que llaman mi atención, más bien, pienso en las temáticas narradas en este tipo de literatura que se autonombra del Norte, sin ser exclusivas del contexto norteño. Espero no se confunda mi discurso, este tipo de literatura es de mis favoritas, solamente no estoy de acuerdo con algunas cuestiones.

Otra de las preguntas que sale de esta reflexión es, ¿estas voces son exclusivas del norte? No solamente las voces, los personajes, los prostíbulos, la violencia, la migración, y otros de los elementos presentes en estos autores NO son exclusivos de estos autores, si acaso al hablar del desierto, y es mucho decir porque en el centro también hay desierto. Mi problema con esta literatura es, si acaso, el apartarse de todo el resto del país, siendo que ya no es una cultura lo suficientemente alejada del resto, desde ninguno de los ángulos en los que se analice, esto claro con algunas excepciones.

¿Ha muerto la literatura Norte? No es a mí a quien me toque responder, pero es claro que algunos autores, cuyos nombres me abstendré de citar, han caído en recetas que nos dejan ver que se escribe de lo mismo y por los mismos. Hay narradores de narcoliteratura que no se han atrevido a escribir sobre otra cosa, desconozco el motivo. Aunque claro, debo decir que más de uno de estos autores como el mismo Parra, Miguel Tapia o el propio Velázquez, no han escrito solamente con esta estética, por lo cual me atrevo a decir que no son para nada limitados en cuanto a temáticas, algo que, en mi opinión, sí lo es la literatura Norte, al menos la escrita en la última década.

El debate sigue vivo, si es que existe, y solamente podremos comprobarlo en las siguientes entregas que la literatura con esta estética nos dé. No es extraño para nadie que, si bien esta narrativa surge con el objetivo de darle voz a un sector del país al cual pocas veces se le daba, lo siga haciendo, teniendo en el punto de mira a muchos de los críticos nacionales y no que se han puesto como objetivo analizar estas ya no tan nuevas voces.23622168_10211394255836563_9095841949908028713_n

Escrito por Adonai Uresti

Estudiante de literatura hispanoamericana. 22. Mexicano. Escritor de relato y cuento fantástico. Lector y seguidor de la literatura contemporánea.