Aunque al despertar se sientan como un ser perdido en algún punto difuso entre el espacio y el tiempo, la siesta es importante. Se recomienda ejecutarla justo después de almorzar para aprovechar que el cuerpo quiera hacer el menor número de movimientos y para garantizar que la sensación de pesadez disminuya. Se suele decir que dormir justo después de comer puede causar embolias -debido a que el cerebro “se confunde” y no sabe si apagarse o hacer la digestión- pero aún eso no está comprobado del todo, por lo que tomar la siesta sigue siendo más que recomendable.

Le podemos asegurar que si sigue los siguientes pasos el disfrute de la siesta estará garantizado:

1-. Recuéstese. Preferiblemente en una cama pero, si no es posible, colóquese en una posición que le brinda la máxima comodidad en el sitio donde se encuentre.

2-. Siéntase cómodo. Para lograr esto sáquese una muda de ropa si siente calor o cobíjese si siente frío. Si es posible, sáquese los zapatos y desabotone todas las prendas que pueda.

3-. No cierre los ojos. Muchos de los problemas con el sueño vienen porque se piensa en éste como una especie de búsqueda del tesoro y resulta que no, hay que crearle las condiciones para que el sueño venga y se instale en nosotros de la misma forma en que un río desemboca en el mar.

4-. Piense. Sí, también muchos de los problemas con el sueño viene porque se piensa justamente antes de ponerse dormir o estando ya presto para hacerlo pero lo que aquí le recomendamos es que piense en algo lindo. Piense en la persona que quiere, en lo bonita que es su sonrisa, piense en el brillo de su propio reflejo en sus ojos y sentirá como, poco a poco, se va sintiendo en una nube por más incómoda que sea la cama -o la silla- y no solo los ojos se le cerrarán solitos sino que también dormirá con una gran sonrisa.

5-. Ponga una alarma. Hombre, que la vida no se nos puede pasar durmiendo, por eso hemos determinado que 140 son más que suficiente para dormir una buena siesta.

6-. Piense mejor. A decir verdad, mejor piense en el mar, en esa calma. Piense que está en un sitio en dónde quisiera estar pero sin detenerse a explicarse como llegó allí. No vaya a ser que todo salga mal con esa persona que quiere y luego no pueda dormir por las tardes ni por las noches ni más nunca.

Escrito por José Gregorio Bello

26 años. Periodista y Diseñador Editorial. Vivo en Caracas, Venezuela, siendo un optimista de la incertidumbre.