La escritura y la fotografía como herramientas que permiten visibilizar el ciclo menstrual

 

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Period 1. Rupi Kaur, poeta de origen paquistaní, menstrúa tumbada en su cama. // Autora: Rupi Kaur.

En la fotografía se muestra una escena cotidiana aunque muchas veces invisible. Una mujer, tumbada de espaldas a la cámara, descansa encogida. En la parte trasera del pantalón de pijama, hay una mancha rojo granate que coincide de forma exacta con otra mancha de las mismas dimensiones y color en la sábana bajera de su cama. Rojo con rojo. Causa y consecuencia. La sangre menstrual es el centro del universo en esta foto. Una pequeña parcela de color tan agudo. Casi negro.

La mujer de la foto es Rupi Kaur, controvertida poeta pakistaní y autora del celebrado libro Milk and honey (Andrew McMeel, 2015). La instantánea de la mancha dio la vuelta al mundo a través de las redes sociales en el invierno de 2015. Period 1 es la primera de la serie de fotografías Period, que Kaur realizó junto a su hermana con el objetivo de reflejar la cotidianidad de cualquier chica. En ese momento, compartió las imágenes en su cuenta de Instagram, en la que actualmente cuenta con 1.8 millones de seguidores, y en Tumblr. Instagram censuró sus imágenes por violar las normas de la comunidad. “No me disculparé por no alimentar el ego y el orgullo de una sociedad misógina que quiere ver mi cuerpo en ropa interior, pero se incomoda por una pequeña mancha”, aseveró, entonces. Hoy las fotos del proyecto Period se pueden consultar en su página web.

“No me disculparé por no alimentar el ego y el orgullo de una sociedad misógina que quiere ver mi cuerpo en ropa interior, pero se incomoda por una pequeña mancha”, Rupi Kaur

Tras esta sonada iniciativa, que pretendía dar visibilidad a la sangre menstrual y a la misma menstruación como un asunto escondido a ojos de la sociedad, se han sucedido muchas otras. No solo a través de la fotografía sino también, y sobre todo, mediante la escritura. En el caso de España, justo en el mismo año en el que Kaur sufrió la censura por sus fotografías, nació Glitter Zines, un colectivo de chicas que buscaban visibilizar temáticas que conciernen a las mujeres mediante la técnica del fanzine.

Las chicas de la purpurina

Un fanzine es una publicación autoeditada que se originó a partir de las culturas punk de los noventa en Norteamérica. Desde mediados de este siglo, han venido desarrollándose cada vez más y más en España. Con una estética DIY (Do it yourself) —hazlo tú mismo, en español, han llegado de la mano de las feministas como una vía para expresarse y divulgar conocimiento: sobre sexualidad, sobre derechos o sobre la menstruación. Este último es el caso de Glitter Zines, un colectivo artístico que nació durante el 2015 y que se mantiene activo. Se trata de un proyecto colaborativo compuesto por tres jóvenes artistas de Barcelona: Henar Bengale (Judit Mengual), Patrisick (Patricia Aguilar) y Elena Barrio. 

Un pequeño cuadernillo de color rosa con forma de panfleto brilla. En él, hay un dibujo de una vagina rodeada de lunas que menguan y, en su centro, un punto de purpurina plateada, que es el signo identificativo de Glitter Zines. Después de ese primera publicación con la vagina rodeada de lunas que fue Nietas de la hoguera, llegaron otros, entre los que se encuentra el fanzine bilingüe Fluir/Fluír, que trata el tema de la menstruación en concreto. En él, la maquetación y el diseño corrieron a cargo de Henar Bengale y aparecen textos de Elena Barrio, así como de la poeta gallega Emma Pedreira, que colaboró con ellas para la ocasión.

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Portada de Fluir/Fluír. // Autora: Henar Bengale.

En días como este / solo quiero flotar sobre la cama, se puede leer en La sangre que libera, un poema de Elena Barrio que aparece en Fluir/Fluír. “Nos preocupa exponer nuestra realidad sin tapujos”, explica Barrio. “Las mujeres sangramos cada mes y cumplimos con nuestras obligaciones, pese a los chistes y creencias populares. Todas hemos sido niñas y hemos tenido algún percance con la regla ( que si se te mancha el pantalón en el colegio, que si tienes la regla cuando tienes que ir a la piscina y no quieres que los chicos se den cuenta…) y eso es sintomático de lo enferma que está esta sociedad. Nos gusta pensar que fanzines como este ayudan a tratar como algo natural algo que es natural”.

“Aquí y ahora, en una sociedad donde una herida causada por la violencia traumatiza menos que una mancha en las bragas”, Henar Bengale

Henar Bengale (Judit Mengual) es fotógrafa y poeta y se encarga de la parte más estética y formal de la publicación. Aunque también, hace poco, ha lanzado un zine por su propia cuenta: Oh my period, que también aborda la visibilización del ciclo menstrual, con textos, ilustraciones y fotos —en las que Marina Ayats es la protagonista— de su autoría. Para la fotógrafa el impacto visual y la sangre siempre van unidos. “En una imagen, sabes que la sangre no va a mancharte las manos, pero es necesario mostrarla y normalizarla. Y todavía con más motivo aquí y ahora, en una sociedad donde una herida causada por la violencia traumatiza menos que una mancha en las bragas”, afirma Bengale. 

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En Oh my period, Henar Bengale emplea las bengalas encendidas como una metáfora de la sangre menstrual. // Autora: Henar Bengale.

Así como Fluir/Fluír nacía como un proyecto colaborativo entre tres mujeres —Barrio, Pedreira y Bengale—, que pretendía crear redes y romper con el tabú de la menstruación, Oh my period surgió como una propuesta más personal e individual de Bengale, que partía de unas complicaciones con su período que se llegaron a prolongar cinco años. “Seguir escondiendo la compresa cuando vas al lavabo te hace vulnerable. En mi caso convivir con la menstruación ha sido difícil desde la primera regla. Todo el mundo sabe que duele, pero, ¿no hay límite? ¿Cuándo hay que tomar medidas? Si se hablara más sobre ello sabríamos cómo actuar y no tendríamos solamente la opción de disimular el sufrimiento”, sentencia la artista.

Sangrantes

Unos años antes de que se gestara Glitter Zines, durante el 2013, aparecía en el ámbito español una de las propuestas más populares sobre la sangre. Se publicaba la antología Sangrantes (Origami, 2013), coordinada por la poeta y periodista Luna Miguel, autora de libros como Los estómagos (La Bella Varsovia, 2015) o El arrecife de las sirenas (La Bella Varsovia, 2017), poemarios en los que la cuestión de género y la poesía del día a día están muy presentes.

En la antología, Miguel recoge veinticinco voces de mujeres para construir una amalgama de rojos, en los que participan poemas construidos especialmente para esta ocasión u otros ya escritos que ella se encargó de recuperar. La sangre que este libro atesora no es solo menstrual, sino también la de la misma enfermedad o la de la violencia contra las mujeres. Es la sangre en todo su alcance y su reflexión. Sangrantes nació, en un principio, como un proyecto online en la plataforma Tumblr en el que Miguel iba añadiendo poemas e imágenes relacionados con la materia.

En la antología aparecen voces canónicas de la poesía escrita por mujeres, como es el caso de Anne Sexton. La poeta norteamericana fue una de las pioneras en la escritura abierta sobre la menstruación y su ejemplo más conocido es el poema Menstruación a los 40. En el libro también se pueden hallar nuevas voces de la poesía sudamericana y española, como es el caso de Myriam Reyes, que habla de la sangre de la negación: Eventualmente paso días enteros sangrando / (por negarme a ser madre). También de voces consolidadas, como la de la Premio Nacional de Poesía 2004 Chantal Maillard: Cada veintiocho días me siento, cielo abajo, piernas adentro, tan habitada, tan ocupada […].

Todas estas poetas y artistas, en el caso de las de Glitter Zines y también de las mujeres antologadas en Sangrantes, hablan del dolor y de la ocultación que supone el ciclo. También otras autoras, como la venezolana, María Auxiliadora Álvarez, asidua a los poemas sobre el cuerpo se han pronunciado al respecto, aunque no aparecen en estas publicaciones: usted nunca ha parido / no conoce / el filo de los machetes / no ha sentido / las culebras de río / nunca ha bailado / en un charco de sangre querida.

El dolor en una sociedad que no ve

Tienes razón. No estás loca, eres cíclica”, se puede leer en la web de Erika Irustra, primera pedagoga menstrual conocida. En la página de la activista, hay un apartado que permite a las cibernautas enviar mensajes en los que expongan sus dudas acerca del proceso menstrual. Para Irustra, uno de los principales problemas que perpetúan el tabú es la alta desinformación de las mujeres acerca de su ciclo. “La menstruación no tiene por qué doler”, decía Irustra en una entrevista para Huffington Post de diciembre del año pasado. “Si hay dolor, hay que investigar por qué, hay que ir a un especialista que sepa que la regla no tiene que doler”. 

“El ciclo menstrual no es solo la menstruación, que dura cuatro días, el ciclo menstrual afecta a todo el mes”, Erika Irustra

Diario de un cuerpo (Catedral, 2016) es el libro que publicó Irustra en el año pasado. Se trata de un diario íntimo en el que la pedagoga muestra, desde una óptica personal, cada una de las fases que se vivencian durante el ciclo menstrual. Diario de un cuerpo es un texto que intenta normalizar una experiencia que no es vivida con normalidad.

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Recorte del vídeo “Presentación de Erika Irustra, pedagoga menstrual”, que se publicó en el PlayGround el pasado 25 de octubre.

Irustra ha llevado a cabo varias iniciativas con el fin de que las que menstrúan puedan pronunciarse al respecto. Para eso nació el espacio virtual Soy 1 Soy 4, un lugar en Internet en el que las participantes pueden colgar fotografías y comentarios o textos sin ser censuradas. Además, Soy 1 Soy 4 se oferta como una comunidad educativa en la que se puede aprender acerca de todos los cambios hormonales. “La primera red social sobre ciclo menstrual”, es el principal reclamo de la web.

El ciclo menstrual no es solo la menstruación, que dura cuatro días, el ciclo menstrual afecta a todo el mes”, explicaba Irustra en un vídeo de presentación, del pasado 25 de octubre, para el medio digital PlayGround. En el post, la pedagoga relataba que, a medida que fue formándose en esta materia, se dio cuenta de que la menstruación como proceso fisiológico no es un problema en sí, sino que la dificultad es que ese proceso ocurra en un mundo con unas características muy determinadas. Para finalizar su explicación lanzaba la siguiente pregunta: “¿Y si menstruar mola pero en esta sociedad duele?”.

 

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Iniciativas institucionales que contribuyen a la normalización

El pasado 31 de octubre, el Gobierno de Canarias aprobó una medida que tiene como objetivo la exención en el Impuesto General Indirecto Canario (IGIC) de los productos de higiene femenina. Estos productos, que normalmente poseen un gravamen del 3%, conocido como tasa rosa, pasarán a poseer uno del 0% en Canarias. Esta iniciativa, que partió del grupo parlamentario Podemos, ha sido incluida en los Presupuestos Generales de la Comunidad Autónoma de Canarias 2018 y para ella se ha estipulado un gasto de 220.000 euros.

Así, el archipiélago canario se convierte junto a Canadá, que la suprimió en 2015, en la única administración en eliminar la tasa rosa. Rosa Dávila, consejera de Hacienda de Canarias, que fue la responsable de la presentación de los presupuestos en el parlamento autonómico, recordó, en unas declaraciones para el diario El País, que se trata de una petición mundial de las mujeres que no se había aprobado antes en ninguna otra comunidad española. “Los productos de higiene femenina son un bien esencial para la mitad de la población”, argumentó la consejera.

Escrito por Andrea Abreu López

Periodista | Fanzinera | Autora de «Mujer sin párpados» (Versátiles Editorial, 2017)