******

Esta vez soy yo quien se convierte en mariposa,
le hablo al sol como quien le habla
a una deidad,
trazo de colores
cada punto cardinal.

El amor parte,
sufre al darse cuenta la distancia de las estrellas,
confunde luciérnagas con antepasados,
siembra flores lilas en el andén.

Aquí yo…
Me poso en las hojas
con las que a su regreso prepararé un té.

 

******

Guardo una mariposa
en el fondo del mar.

Sumergida.

Aprende pronombres
mientras explora
lenguas ancestrales.

Mi mariposa favorita
se contagia de felicidad,
se ve en los espejos de la vida,
confunde las líneas paralelas,
habla en sueños,
conoce la mente.
se aferra al cuerpo.

Sumergida.

 

******

Mis mariposas son sólo fantasmas.
Se posan en mi espalda
y en puertas que no abren.
Viajan kilómetros para respirar el océano.

Mi jardín perece sin las sombras de esas fantasmas.
Decido ahora creer en los dioses.

Pido, entonces, que las mariposas encuentren
otra espalda, otra puerta,
y el océano,
pido que mi jardín no muera,
pido finalmente de rodillas
que sigan naciendo mariposas
y sus fantasmas siempre me visiten.

Escrito por Lucía Santos

Poeta, escritora, gestora cultural y feminista. Estudiante de la Licenciatura en Letras con orientación en Literatura en la UNAH. Participante en el Taller de Creación Poética impartido en el CCET en el 2015, del cual surgió un colectivo de corta duración que se dedicó a la poesía performática. Integrante del «Taller de Poesía y Narrativa Miguel de Cervantes» de la Academia Hondureña de la Lengua dirigido por el reconocido poeta hondureño José Luis Quesada en el 2016. Aparece en la antología de escritores noveles recogida por la «Asociación Cultural Trece Lunas» para su primera Feria del Libro Hondureño (2016) y en la antología «Xunán kab, poetas hondureñas del siglo XXI» compilada por Anarella Vélez (2019). Integrante del proyecto musical y multiartístico Gatxs de techo y la Perra romántica.