Fragmentación

 

La vida es demasiado grande para tragarla de un bocado
por eso la partimos en días/horas/minutos/segundos/
para no asfixiarnos con un trozo de bosque o de guerrilla.

Así también el habla, tan grande que no puede pertenecer a un solo idioma
la hemos dividido en palabras/sílabas/sonidos

Escucha esto: la palabra amor
tan simple, tan pequeña
(semilla de la vida, no obstante)
tiene que estar partida en dos sílabas
para que no te abra el pecho a mediodía/medianoche/mediavida
o te arranque los dientes al moldearla con el barro del aliento

(También odio/hambre/ sexo
son cosas de dos piezas
pequeñas cajas musicales donde guardamos los recuerdos
relojes de dos manecillas señalando el correr del tiempo pasado/presente/venidero)

Sólo el sí y el no son simples y puros
como para decirlos con un solo golpe de aire
sin morir en el intento

Por eso creo que cualquier pregunta que no pueda contestarse
sí/no
(sino de algo venidero)
mejor se vuelva tacto y no palabra

 

Porque si esto no es útil

No quisiera decirte nada torpe
algo tan trivial que sea invisible
porque una palabra que no avanza, no horada ni ornamenta
es mejor que hubiera nacido muda

Sé que cada mensaje en esta vida debe llevar a alguna parte
porque las palabras
(a diferencia de las piedras y la hierba
que con sólo existir han cumplido ya su fin)
deben ser bellas o al menos útiles

Podría escoger el silencio
como el más bello mensaje que pudiera darte
pero el silencio es más difícil de moldear que el aliento
y quien lo usa mal termina siendo un tonto

No quisiera ser esto ni lo otro
pero quizá estar vivo es ya lo suficientemente inútil

 

 

Jaula

 

Lo que la jaula es al ave
es el entendimiento a las cosas verdaderamente puras;
nada que de verdad valga puede ser atrapado por la razón

Todo lo que se comprende comienza a morir de a poco
porque lo verdadero, como la luz, sólo existe en libertad
porque a lo verdadero, como a la luz, lo más cercano a atraparlo es extinguirlo

 

Escrito por Aldo Rosales Velázquez

Ciudad de México, 1986. Autor de Luego, tal vez, seguir andando (Río Arriba, 2012), Entre cuatro esquinas (FETA, 2014), La luz de las tres de la tarde (Fondo editorial BUAP, 2015), El filo del cuerpo (Revarena ediciones, 2016), Ciudad nostalgia (Casa editorial Abismos, 2016) y Sombra-Reflejo (Fondo editorial BUAP, 2017). Ha publicado cuento, poesía, crónica, ensayo, reseña y artículo de opinión en diversos medios. Coordinador del taller de creación literaria del FARO Indios Verdes, en la Ciudad de México.