El silencio del mundo

 

Cubrí mis ojos de piedras para ver el silencio del mundo,

tu cuerpo era una alfombra mágica

sobre la que volamos hacia las carnes

incendiadas del desierto.

 

Enmudecidos

hallamos en nuestra danza el acertijo de todas las máscaras,

llenaste mi boca de amuletos

y abandonamos el círculo de nuestra primera alucinación.

 

La lengua trifásica nos envolvió en glaciares azules,

escogimos la hecatombe

como un lecho para desviar las formas futuras.

 

La garganta del mundo se iluminó sobre la noche

y volvimos la mirada hacia los mares tranquilos,

los peces flotaban como nubes apresuradas,

el mundo caía lentamente

hacia la boca de una ballena adormecida,

nos preguntamos,

¿acaso hay otra forma de morir?

 

Cubrí mis ojos de piedras para ver el silencio del mundo,

besé la fractura,

amé las fauces

de la bestia que fuimos.

 

 

Náufragos

 

La playa estaba rota

cuando de sus entrañas fuimos expulsados,

no entendimos si los temblores provinieron de los fondos

o de los puñales que atravesaron el ombligo de la tierra.

 

Soñar que fuimos salvados para naufragar

bajo este cielo inmundo

con la roída idea de vivir pese a todo

es un despropósito.

 

El naufragio instaló en mí el descalabro,

su desastre es como lo imaginamos,

irreversible

como la caída de tu nombre antes de la explosión.

 

El hueso de la tierra

 

Yo fui la talla obscena de los devastados,

en mi sexo brillaron las velas de los navíos.

 

De los hundimientos recibí la ofrenda del letargo,

la enfermedad besó mi seno malogrado,

fui diosa,

rama erecta,

latigazo.

 

Jirones de lava descendieron de mi cuerpo obscuro

y mi corazón fue el absceso de todas las invocaciones.

 

Cuando caí,

indolentes espesuras atravesaron mi cabeza.

La caída me besó,

la caída me enseñó a nombrar el destemplado hueso de la tierra.

Escrito por Diana Moncada

Poeta y periodista cultural (Caracas, Venezuela 1989). Autora del poemario Cuerpo crepuscular (2015) que resultó ganador del Concurso de Autores Inéditos de Monte Ávila en el 2013. Prologuista del libro Al filo Entrevistas de Miyó Vestrini de la editorial independiente Letra Muerta. Columnista en la revista brasileña Philos y administradora del blog Antología de la conmoción. Su trabajo periodístico ha sido publicado en las secciones culturales de varios medios de comunicación venezolanos como El Universal y Contrapunto. Poemas suyos han aparecido en la Revista Poesía de la Universidad de Carabobo, Revista Insilo, Círculo de poesía y otras publicaciones. Actualmente vive en Lima.