La primera vez que fui consciente de que podía desdoblarme tenía 17 años. Fui quien soñó con la muerte de ambas abuelas con días de anticipación.

hattori
Ilustración de Naoto Hattori

Lo último que se me reveló fue la enfermedad de papá en forma de neblina meses antes de ser detectado con el cáncer más agresivo que existe. Vi, en varias ocasiones, los guardianes de algunos amigos, aquellos que en vida llamamos “ángeles”, y podía predecir, a veces, algún accidente. A veces papá viene como aroma de flores. Y estoy bien. Hace tiempo me dijeron que esas visiones eran un don.. ¿Qué puede tener de bello si no puedo evitar que ocurra el desastre? “ves lo que la gente necesita” Ahora sé que no fue casualidad que mi auto no prendiera justo la mañana en que papá murió. Él necesitaba morir para crecer. Yo necesitaba ir en esa ambulancia. Ahora sé que la muerte no existe. Que es algo que nos hicieron creer que era real, tan real como el ratón de los dientes o Santa. Después de papá quise olvidarme de ese don, pero meses después me fueron revelados otros acontecimientos que me hicieron comprender que no puedo hacerlo porque, aunque todos somos elegidos, sólo algunos alcanzaremos a despertar en esta era.