La hora a la que tus fantasmas fueron mis signos vitales dejaste de poder vivir para mí
Tu redención era mi muerte
Éramos vos o yo
No los dos
Pasó a ser instinto
No podía dejar que pasara
No podía dejar morirme
No podía dejarte vivir
Éramos vos o yo
No los dos
Tuvimos que luchar
La hora que empezó la batalla
También supimos que nada iba a ser lindo desde que se prendió ese cigarro.
Guerra desde ahora y para siempre
Hasta que alguien pierda
Pero no fue una elección. No busques culpas, menos culpables.
Estaba ese reloj, estaba esa hora, estaban tus fantasmas y estaban mis signos vitales.
Indecencia del devenir con la que nada tuvimos que ver.
Ahora esperamos las cenizas