en los veranos cuando era chica mordía la almohada para no quemarme
escondía la lengua
me ataba el pelo al ventilador para aprender a volar
y de paso no quemarme
la gente en el barrio además
es revoltijo de piel y soleritas floreadas
yo paso y no quiero mirar
por si ellos se besan desesperados de tanto estar tan cerca
y la verdad
éramos tantas en casa
no cabíamos bajo la cama cuando era la siesta y había que enguaridarse
y el sol vitalizaba las caras y mataba todo lo demás
pero ahora enormes máquinas de aire nos congelan
lo aprendimos de walt disney y nos olvidamos
hasta que se corta la luz porque se cansa de que la manoseen y le aten cosas
como en casa, que éramos tantas
y salir al barrio era otra cosa
no mirar adentro de los autos o por las ventanas
por si acaso la piel y las flores
se besaban o no sé, vegetaban intensamente
no mirar para no quemarse
enromance con el calor de tanto tenerlo cerca respirándote en la nuca
en el barrio las cajas de aire helado no existían
cuando se corta la luz es parecido
soleras y flores mordiendo la piel para no quemarse la lengua
yo en el ventilador
doy vueltas y vueltas y vueltas

Escrito por niacabellos

Mi nombre es Nía y vivo en Córdoba, Argentina. Soy licenciada en Letras y tengo publicado un libro de poesía, El Final de La Respiración, editorial Llanto de Mudo. Confío en la escritura joven y en las redes que puedan potenciar las producciones independientes.