Todo está estallando
hay tanta luz derramada
que mis ojos se defienden
en el color marchito

qué haré para encarnar la violencia
lo que miro
lo que me mira
borra el presente con su mano ebria

y mientras se vive con puertas abiertas
de mi cuello a lo profundo
resuena intermitente
entre otras amputaciones
el contacto entre mi vientre
y un plato roto

***

Descanso en el fracaso
un pájaro cayó de la hoja
y no tengo la furia para salvarme

No queda claro
donde inicia el cementerio de cometas
el mar de cuerpos
mas todo el dolor se enfría

No importa más
lo que piensen de mí las sombras
todo me ha dejado
(y me dejaría)
en el mismo lugar
suspendida

 

 

Escrito por Salenka Chinchin

(Quito- Ecuador,1998).