Francisco José Najarro Lanchazo (Paco, para los amigos) es un hombre jovial, de mirada inteligente e ideas claras. Nació en Zafra (Badajoz) en 1987, pero su juventud no impide que ya goce de una gran experiencia en el mundo editorial, ejerciendo diferentes responsabilidades. Fue fundador y editor en Ártese quien pueda Ediciones y, en la actualidad, es editor en RIL España, una editorial de origen chileno especializada en la publicación de obras literarias y académicas que ha decidido cruzar el charco y ofrecer sus libros en el territoro español. Pero el camino no fue fácil: antes de comenzar esta nueva andanza en su país natal, Paco vivió varios años en Chile buscando las oportunidades que no le ofrecía una España en plena crisis, y allí fue donde comenzó a trabajar para RIL Editores. Por si fuera poco, Paco también es escritor y poeta, y colabora en varias revistas literarias. Tenemos suerte de que haya podido reservarnos un hueco en su abarrotada agenda para contarnos algo sobre este nuevo proyecto editorial.

Recientemente te has trasladado a España como responsable de la nueva sede de la editorial chilena RIL Editores. ¿Qué crees que puede aportar RIL al panorama editorial español?

Al panorama editorial, en general, sería pretencioso por mi parte decir cualquier cosa. Nuestro aporte va dirigido a lectores y autores, que tendrán en RIL un puente entre Latinoamérica y España, un camino de doble sentido.

¿Qué nos puedes contar sobre las publicaciones que se han llevado ya a cabo en este nuevo plan de expansión?

En esta primera etapa hemos apostado por nuestros sellos Lagüey y Ærea, de narrativa y poesía respectivamente. Ya se encuentran en librerías “Cielo ácido”, del argentino Carlos Ríos, una novela negra llena de humor y crítica social, y “Los libros del agrimensor”, de Mario Bellatin, donde el mexicano sigue experimentando con las formas de narrar.

En poesía nos hemos querido arriesgar con “Medusario”, una muestra de poesía latinoamericana que allí se ha convertido en un clásico , y que recoge la obra de autores como Raúl Zurita, Eduardo Milán, Coral Bracho o Paulo Leminski, entre otros, y digo arriesgar por la propuesta estética, muy distinta a lo que se lee habitualmente en España. También han salido dos libros de autores españoles, “Espíritu, hueso animal”, de Francisco Layna Ranz, y “Atacama”, de Rocío Álvarez Albizuri.

Sin embargo, para el lector interesado, todo nuestro catálogo publicado en Chile está disponible también en España, puede solicitar cualquiera de nuestros títulos en librería.

Dejando de lado el objetivo ineludible de sostener económicamente la editorial, ¿también apostáis por publicar obras que puedan suponer un riesgo, atendiendo solamente a su calidad literaria?

La editorial es un negocio, el libro es un producto, y sin embargo, no tiene nada que ver con otras industrias. La pasión por la literatura, en determinadas ocasiones, va más allá de la simple rentabilidad. Te pongo un ejemplo, publicamos anualmente una revista de poesía, Ærea (que da nombre al sello del que te hablaba antes y que también está a la venta en España), de más de 400 páginas, en papel, con ensayos, traducciones, poemas y con un alto coste de producción. No hay razón económica en ello.

Comenzaste tu labor como editor en una pequeña editorial sin ánimo de lucro, Ártese quien pueda Ediciones. Comparando tus experiencias en un sello pequeño y en una empresa con la gran capacidad de RIL Editores, ¿cuáles son los aspectos positivos y negativos de trabajar en cada uno de ellos?

Ártese quien pueda era un proyecto personal, había una vinculación directa entre el catálogo y mi persona. Por supuesto que no estaba solo, contaba con Miguel Casasola y durante algún tiempo con Rubén Romero Sánchez, pero mi trabajo iba de la lectura de manuscritos a la edición, maquetación, redacción de contrato, imprenta y envío a prensa. Esto es en sí positivo y negativo. En RIL hay un equipo de trabajo grande, una estructura, experiencia, todo ello permite que la labor de cada uno alcance mejores resultados, que amplíes tu criterio y visión.

En España, un país en el que es más probable que se publiquen más libros de los que la minoría lectora pueda leer, ¿qué crees que deben hacer las editoriales para conseguir revertir esta situación?

¿Para que no haya más libros que lectores? Dejar de publicar (risas).

Sí, desde luego. Es una solución contundente. Pero, entonces, ¿das por perdida la posibilidad de que en España pueda crecer la afición por la lectura y que se compren y lean más libros?

Después de 3 años en Chile, critico mucho menos el panorama lector de España. Pero a la vez me preocupa que podamos empeorar en lugar de mejorar. Las editoriales tenemos alguna responsabilidad, claro, y en cierta forma nuestra lucha es seguir publicando. El problema es transversal, social, político, no solo del sector.

Has publicado ya tres libros de poesía y has participado con tus poemas en varias antologías y medios literarios, ¿en qué afecta tu labor como editor en tu faceta de escritor y poeta?

En mi caso, mantiene a raya mi ego y baja mis pretensiones como autor, esto es lo bueno. Lo malo, cierta incapacidad para dar por terminado un texto, la eterna posible corrección.

Sé que será difícil escoger, pero, ¿podrías hablarnos de alguno de tus títulos favoritos publicados por RIL en el que hayas participado como editor?

En Chile yo era el encargado de comunicaciones, lo que aquí se suele conocer como jefe de prensa, así que mi trabajo venía con el libro ya listo. Mi título favorito, con la edición a cargo de Alfonso Mallo, es “Gran ensayo sobre Baudelaire”, de Felipe Polleri. Estamos trabajando para poder publicarlo en España, pero no sabemos si finalmente se podrá.

Por último, ¿puedes adelantarnos cuáles serán las principales novedades editoriales de RIL en 2018, tanto en Chile como en España?

Puedo contarte algo de lo que saldrá en España a comienzos de año. Entre enero y febrero publicaremos en coedición con Buenos Aires Poetry “Poesía Beat”, una antología realizada por Juan Arabia y Mariano Rolando Andrade que incluye a 40 autores de la Generación Beat como Jack Kerouac, Allen Ginsberg, Herbert Huncke, Anne Waldman, William Burroughs, Philip Lamantia, Carl Solomon, John Wieners, Michael Mcclure, Gary Snyder, Lew Welch y Diane Di Prima, entre otros. También una antología de poesía indígena norteamericana, a cargo de Mercedes Roffé, “Cántico de la noche y otros poemas”.

Y en Lagüey aparecerá “Las mil caras del autor”, un libro en el que la periodista cultural Paula Varsavsky recoge las conversaciones que mantuvo  con escritores de lengua inglesa de Europa y Norteamérica: Joyce Carol Oates, David Lodge, Michael Cunningham, E. L. Doctorow, Ali Smith, Russell Banks, Hanif Kureishi, Siri Hustvedt, Edmund White, Esther Freud, David Leavitt, Francisco Goldman, William Boyd, Richard Ford.

 

 

 

 

 

Escrito por Andrea Aguirre

Andrea Aguirre (Buenos Aires, 1980) es licenciada en Pedagogía y Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado varios libros de poemas y es coordinadora editorial en Ártese quien pueda Ediciones.