La muerte del ave ebria*

 

Mi padre era el cuarto más oscuro donde yo entraba descalza  con los ojos desnudos y sin ninguna linterna   Ahí dentro habitaban todos mis demonios –sus bestias– que se revolcaban en el suelo y gemían mi nombre   Ahí dentro no se emitía ningún sonido porque sólo resonaba el eco de su voz y de todas las criaturas que habitaban su aposento

Y su voz era como una bala

              Y su voz era como un cuchillo

                                 Y su voz venía de noche como un asesino

Aquí murió mi inocencia

                  Aquí murió todo rastro de la infancia

para darle cabida al terror y al aullido

Mi padre el ave más oscura   graznaba locura en la negrura de la noche   En la negrura de la noche graznaban sus gritos por toda la casa y retumbaban los cielos  la tierra y las estrellas ante su alcohólica mirada “El cielo se cae a pedazos y no hay nadie que pueda volver a armarlo”  pensaba yo mientras oía los pasos del ave ebria acercarse hacia la puerta de entrada   Y mi madre era un árbol en el que él podía posarse a la hora que él quisiera   Y mi madre era un árbol que él picoteaba con locura y odio si a él se le antojaba   Mi madre moría de pie como un sauce y servía de casa y de diversión al ave negra   Ahí venía mi padre y mis hermanas se disolvían como el humo   Ahí venía mi padre como un lobo suelto en la noche de la luna llena   Ya venía  ya venía y tocaba primero y después más fuerte y ya luego golpeaba y amenazaba con tirar la puerta   Mi madre era un árbol callado que moría de pie   Mis hermanas se volvían líquido y se disolvían con cada graznido y yo me quedaba inmóvil en la cama y orinaba el camino oscuro de mi destino   Ya mi padre había abierto la puerta y vomitaba todas las notas tristes de su larga miseria y llenaba la casa de notas negras  de sonidos graves canciones muertas   Todo lo que tocaba su ala se convertía en ceniza  ahí estaba el Dios sol carbonizando nuestras almas  Cada grito suyo un rayo de sol  filo de cuchillo que marcaba nuestras caras   Cada golpe suyo un halo de luz un destello de amor   El amor en esta casa poseía plumas negras y graznaba alcohol porque sólo alcohol circulaba en sus venas   Mi madre estaba en el piso   Mi madre era un árbol destrozado   Mi madre era una corteza muerta que mi padre picoteaba salvajemente y yo gritaba y blasfemaba al cielo como un lobo aullándole a la ventisca   Graznaba mi padre y el mundo enmudecía   De sus manos etílicas fluía el tiempo como arena  como agua  como miel derretida en el fuego  el fuego que subía desde sus entrañas hasta hacerle explotar el cerebro y también la razón  ¡Sí  sí!   Y en ese estallido eufórico reventaban fuegos artificiales en mis cabellos  mientras mi mamá muerte mi muerte madre estaba tirada  golpeada  azotada  abofeteada  crucificada en el suelo y sus raíces se esparcían por toda la tierra y de ellas brotaban las almas humanas  por eso en el mundo caminan tantos muertos   Mi padre extendía sus alas negras y se escribió la historia de los sumerios  fenicios  chinos y griegos   El habla  la lengua  su sonido  se enroscó como una víbora oscura en lo más profundo de mi pecho   Y mi padre ya venía  ya me estiraba por el cabello y sus alas siguieron escribiendo y formaron pirámides  dioses y figuras de barro a las cuales  si le placía  podía insuflarles el aliento de la furia   la venganza  la destrucción en lo más profundo de sus corazones   Mi padre abría sus alas   Mi padre era una caja de pandora y su aliento etílico destruía toda la creación   Mi padre ha volado por alguna cerveza y bebe botella tras botella y de pronto se encierra en el baño para cazar en el inodoro a sus ballenas viejas  El mundo por minutos no existe   El mundo por segundos no gira   El mundo por horas se asfixia  

Y mi padre derrama su sangre por el piso   Y mi padre derrama su sangre en mis venas  Mi padre se deshace en sangre en el inodoro

Mi padre

paloma blanca

se eleva y nos deja

 

Estos son tus últimos recuerdos

Ecce Homo

estás lleno de llagas y

reventado por dentro como un globo de agua

Te esparces como un ave triste

en la cama de hospital

Olor a medicamento se esparce en el ambiente

gota tras gota tu vida se diluye

como el alcohol en tu sangre

Nueve días es tu estancia en el hospital

Olvidas los nombres    los espacios    los rostros

Para ti ya dejan de pasar los días

    y las horas

La muerte tiene sabor a heparina   suero   butilhioscina

la muerte viene vestida de enfermera

y se llama accidente isquémico cerebrovascular

 

Mi padre murió cuando nació el invierno

Mi padre murió un 21 de diciembre

Mi padre murió entre la conjunción de los astros

en el eclipse del sol con la luna

Mi padre explotó como una estrella

Mi padre se ahogaba con sus propios fluidos

Mi padre seguía viendo la hora en su reloj

cuando ya no había reloj que ver en su brazo izquierdo

Mi padre perdió el habla

la vista

     el olfato

los números

      las cuentas

Mi padre perdió el lado izquierdo de la materia gris

cuando un coagulo viajó

entre ríos de sangre roja

hasta su cerebro

Mi padre ya no movía el lado derecho

Mi padre se cocía en fiebre y

se ponía rojo como un gran camarón

Roja langosta

que espera la muerte dentro del agua hirviendo

Mi padre dejó de respirar a las seis de la mañana

un día en que entró el invierno

 

Eras el niño de los ojos tristes

El niño de las orejas grandes

El niño cuyos amigos se suicidaron

dejando sus cuerpos de ballena gris

varados en las orillas del mar de tu conciencia

 

El niño solitario  al que le dijo su hermano

que su madre jamás quiso tenerle

El niño al que sus hijos

lo consideraban un simple mueble

 

El niño ebrio    El niño pájaro

El niño que agoniza

eternamente

 

 

 

Bitácora de mujeres extrañas
Foto de Luna Miguel

 

*Este poema pertenece al libro Bitácora de mujeres extrañas

Puedes conseguir un ejemplar en la librería Educal

Escrito por Esther M. García

Esther​ ​M.​ ​García​ ​(Cd.​ ​Juárez,​ ​Chihuahua,​ ​México,​ ​1987) Periodista y escritora radicada​ ​en​ ​Saltillo,​ ​Coahuila.​ ​Licenciada​ ​en​ ​Letras​ ​Españolas.​ ​Publicó​ ​los​ ​siguientes libros:​ ​La​ ​Doncella​ ​Negra​ ​(La​ ​Regia​ ​Cartonera,​ ​2010),​ ​Sicarii​ ​(El​ ​Quirófano​ ​Ediciones,​ ​2013, Ecuador),​ ​(IMCS,​ ​2014);​ ​La​ ​Demoiselle​ ​Noire​ ​(Babel​ ​Cartonera,​ ​2013),​ ​(Kodama​ ​Cartonera, 2015),​ ​Bitácora​ ​de​ ​mujeres​ ​extrañas​ ​(FETA/CONACULTA,​ ​2014),​ ​Mamá​ ​es​ ​un​ ​animal​ ​negro que​ ​va​ ​de​ ​largo​ ​por​ ​las​ ​alcobas​ ​blancas​ ​(UAEMEX,2017)​ ​y​ ​el​ ​libro​ ​de​ ​cuentos​ ​Las​ ​tijeras​ ​de Átropos​ ​(Editorial​ ​UA​ ​de​ ​C,​ ​2011). En​ ​el​ ​2008​ ​ganó​ ​el​ ​Premio​ ​Nacional​ ​de​ ​cuento​ ​“Criaturas​ ​de​ ​la​ ​noche”,​ ​en​ ​el​ ​2012​ ​el​ ​premio estatal​ ​de​ ​cuento​ ​“Zócalo”​ ​y​ ​el​ ​Premio​ ​Municipal​ ​de​ ​la​ ​Juventud​ ​2012,​ ​en​ ​el​ ​área​ ​de​ ​cultura. En​ ​el​ ​2014​ ​ganó​ ​el​ ​Premio​ ​Nacional​ ​de​ ​Poesía​ ​Joven​ ​Francisco​ ​Cervantes​ ​Vidal​ ​y​ ​en​ ​el 2017​ ​el​ ​Premio​ ​Internacional​ ​de​ ​Poesía​ ​Gilberto​ ​Owen​ ​Estrada. Ha​ ​sido​ ​traducida​ ​al​ ​inglés,​ ​al​ ​francés​ ​y​ ​al​ ​portugués. Fue​ ​becaria​ ​del​ ​PECDA​ ​Coahuila​ ​2015,​ ​y​ ​actualmente​ ​del​ ​FONCA​ ​JC​ ​2016-2017.