Por Pilar M. Manzanares.

Eras el aroma a café por las mañanas, el beso de ‘Buenos días’ tenue y cálido. Eras un paseo por El Retiro en pleno noviembre, los abrazos por la espalda y las caricias inesperadas que violentan el alma. Eras los versos de Neruda, las noches de viernes, los sábados por la mañana. Eras mi rincón favorito de Madrid, La Gran Vía al amanecer durante el mes de agosto. Eras Roma en febrero, New York en diciembre, el viaje Barcelona-Madrid con escala en tus piernas. Eras mi utopía favorita.

 

Eras, fuiste, serás.

 

Serás no sólo ese mes de abril que me robaste, sino también el septiembre que barrió los últimos rayos del verano. Serás el transeúnte que recorrió la geografía de mi cuerpo hasta dónde se unen mis sentidos. El sastre que cosió mi sonrisa en un mundo sin hilos.

 

Eras, serás, fuiste.

 

Fuiste ese portazo sin signo de interrogación ni puntos suspensivos. Aquel que devolvió mi vida al invierno más absoluto. El último tango en París. Quién firmó un ‘para siempre’ sin destinatario. Fuiste tú, aquel que dejó de despertar mis ganas para solo despertar mis días.

 

Fuiste, eras y serás. Porque ser, siempre somos.

Escrito por Pilar M. Manzanares.

Madrid. Periodista. Redactora jefe de Novela en la revista digital Culturamas. Locutora del programa de radio Menudo Quilombo. Creí en el diario El Economista. Viajera incansable, lectora empedernida. Twitter: https://twitter.com/pilar_manza Instagram: https://www.instagram.com/pilar_martinez12/?hl=es