Un animal dentro
camina en círculos con patas acolchadas,

no porque sea ciego
camina sin destino.

Trampas nostálgicas
que un día
inspiren compasión.

La caricia que nunca alcanza la piel
tu voz cruza
limpia,
es la bala que sale entera.

¿Cómo acariciar un cuerpo
que de agujeros no es más que vacío?,

no oigas a los mudos
que aprendieron a hablar

con largos periodos de escucha.

He callado
toda la vida

y mis palabras no son más sinceras
por el silencio
que las precede.

Sólo soy
el eco
del odio.

 

Escrito por Selene María

Poeta en Guadalajara, México.