En mi casa
está mi sombra favorita
tatuada en un silencio
como la mancha de mi niñez
siendo acariciada
por un hombre sin caricias
que aprieta su camisa
para que no le reviente el corazón

hoy es 8 de noviembre
y mi almohada es un manifiesto
mi tórax es un insulto
y mi esqueleto una enfermedad

hay un ser miserable en el espejo
que sueña y sangra una taza
que a sorbos pueda
calmar su infancia

yo salí de mi madre con los ojos abiertos
y la cabeza gigantesca
y me pasearon por cementerios
guardando mis ojos de los desconocidos
porque yo quería abrazarlos a todos

yo salí de mi madre sin una lágrima
y en el borde de mi cama aprendí a llorar
y perdí el único lápiz capaz de dibujar mi cara
y aprendí a escribir porque me daba miedo hablar
desde entonces me refugio en la soledad
del sillón y el cigarrillo de mamá
y huyo de mi reflejo
porque no sé cómo sanar

Escrito por Astrid Soldevilla

Lima, 1995. Poeta por convicción. Fotógrafa por placer.