De los misterios de viajar (Cuca la cucaracha #1)

Salir de la terminal de autobuses resultó ser más difícil de lo esperado. En la sala de espera, el asiento parecía tener sujeto a la cintura; sentía los pies pegados al suelo, los zapatos estaban adheridos a la loseta,  cuál raíz. Me acompañaban mis padres, mi hermano y la cucaracha Cuca. Sólo yo partiría a Comala.

Ellos hablaban del clima y de las piedras, yo asentía con desgano. Sí, sí, el calor nos va a calcinar vivos a todos, madre. ¿Puedes darme dinero para el sanitario? Todo cuesta en una terminal.

Era la primera vez que viajaba sola, realizaría un trayecto de casi doce horas, en camión, a uno de lugares más peligrosos de México. No voy a pagar tu rescate, Valeria. ¿Lo sabes, cierto?, dijo papá mientras me daba un beso en la frente y se limpiaba el sudor de las manos en mi cobija de viaje. No me van secuestrar, respondí, no me van a secuestrar. Sólo pongo en riesgo mi vida para sobrevivir, padre, es todo.

Me sentía nerviosa. El chofer que recibió mi boleto se parecía a mi maestro de física del bachillerato; yo no estaba preparada para resolver ecuaciones ni había empacado la calculadora científica o el papel cuadriculado. Me despidió mi familia con afecto y Cuca con una mirada cómplice y una sonrisa desprovista de emociones. Tomé cautela de anotar el número del camión, el compartimento donde iba mi equipaje, y Cuca se encargó de conseguir la clave de elector del pasajero frente a mí, el nombre del gato del segundo chofer y el número de asiento que me correspondía.

Llegada la hora pactada, detuve el reloj de muñeca, no quería llevar la cuenta exacta de las horas perdidas. Deslicé la cortina de la ventanilla y emprendí el camino que pronto me hizo sucumbir al sueño y al viaje astral. Me transformé, durante una noche, en otra entidad no corpórea que volaba por encima del camión, ambos abriendo el paso entre el asfalto y los restos de líneas que llamamos carretera.

Tras cruzar varias casetas de cobro, Cuca la cucaracha, que se había escabullido conmigo, tocó mi hombro y regresó mi alma al cuerpo. Desperté y dediqué la parte final del trayecto al ocio y a la lectura.

Llegamos a nuestro destino. Recorrí a rastras los pasillos de la terminal; no fuera a ser que me tocase una bala perdida, un arriero, o en el peor de los casos, ser el blanco de un vendedor de rosarios, de esos que se alimentan de los turistas fuera de catedral. Buscaba a quien se supone debía ir a recogerme a mí y a los demás quienes arribaban de distintos camiones y estados de México, pero como suele suceder, fue más sencillo encontrar la inspiración para terminar de escribir el libro que a quién nos transportaria. Los nervios desaparecieron por completo hasta la llegada al hotel y el intercambio del mechón de cabello prometido por la habitación reservada.

Después de varios días de invocar sin éxito al arcángel Gabriel y sacrificar a Cuca a Lucifer a cambio de ganas de vivir, el retorno fue más sencillo y placentero. Me permití el lujo de releer a Cortázar y tomar café con un fama durante el trayecto de autobús. Ya no tenía miedo de viajar sola y tenía la confianza de que podía arreglármelas por mi cuenta y sobrevivir a México. Tras un trayecto igual de largo que el inicial, fui recibida esta vez sin preocupaciones, solo gestos de alegría y el par de zapatos que no pude arrancar del suelo cuando partí. Nadie notó la ausencia de Cuca.

#2 Cuca la Cucaracha enfermó y tuvo que hacer cita en el IMSS. No había conocido lugar donde hadas y troles trabajaran juntos como enfermeras.

#3 Cuca la Cucaracha no podía ser escritora. No tenía palabras para pronunciar y la pluma no respondía a mudos.

#4 A Cuca la Cucaracha no le afectaba el veneno. Había escuchado innumerables chismes durante su transición entre la muerte y la resurrección.

#5 Cuca la Cucaracha había sido pisoteada; no fue culpa de su diminuto tamaño, sino de su baja autoestima.

#6 Cuca la Cucaracha viajó en verano a Xalapa. Se la llevó una corriente de lluvia repentina.

#7 Cuca la Cucaracha gustaba de ver impresiones salir de la fotocopiadora. La transferencia mente-papel siempre le pareció un proceso fascinante. No así el copiado; la reproducción de ideas un poco más diluidas que la anterior no guardaba valor para ella.

#6 Cuca la Cucaracha hizo cosplay de Abigail, la vampiresa dominatriz. Para mayor realismo, se arrancó los ojos frente a una virgen profanada.

#7 La dulce Cuca la Cucaracha resucitó tras 15 días muerta. Se alimentó durante ese tiempo de soledad y sueños. No fue la misma al despertar.

#8 Le preguntaron a Cuca la Cucaracha que había hecho en el día. Encogió las patas; no comprendía aún el concepto de tiempo.

#9 Presentaba Cuca la Cucaracha su nuevo libro en el CEART; lo había comprado en Gandhi, aprovechando el envío gratis por las fiestas patrias.

Escrito por Valerie Vetra

Valerie Vetra nació en Irapuato, Guanajuato, el 5 de diciembre de 1994. Ha vivido en Mexicali, Baja California casi toda su vida y es licenciada en Docencia de la Lengua y Literatura por la UABC. Formó parte del taller de creación literaria del programa Talentos Artísticos de Baja California del 2010 al 2013, cursó el seminario de Formación de novelistas impartido por Élmer Mendoza, formó parte del taller de cuento del Centro de Apreciación Literaria de la Universidad Autónoma de Baja California en el 2014, así como becaria de Signos en rotación, de la Caravana Cultural del ISSSTE a principios del 2015 y becaria del IX curso de Creación Literaria para Jóvenes de la Fundación para las Letras Mexicanas en 2017 Ha publicado en revistas digitales e impresas como Círculo de Poesía, Letras raras, Solar, entre otras. Ha participado en el VI encuentro de escritores Tiempo de literatura así como en las tres ediciones del encuentro de escritores jóvenes Tinta Fresca. Impartió un taller de escritura creativa en un plantel de COBACH en Baja California y en la Biblioteca Pública Central Estatal de Mexicali, Baja California. Colabora con la revista Penumbria en la columna Ficcionalidades, ha participado en varias antologías digitales e impresas y su primer libro de cuentos "Del peor enemigo y otras historias" (ICBC, Voz de Arena) se publicó en 2017. Prefiere la narración, enfocándose principalmente en el género fantástico.