Drag queen es el término que describe a un hombre que viste y actúa conforme al estereotipo de una mujer. Generalmente, los rasgos femeninos están exagerados. Su intención es primordialmente histriónica, ya que se burla de las nociones tradicionales de la identidad y el rol de género.

Según la historia, el primer diseño de una proto-drag queen surgió con la Reina de la Noche de la ópera del compositor Amadeus Mozart, La Flauta Mágica, en el siglo XVIII. De ahí viene la noción del vestuario flamboyant (caracterizado por ser una vestimenta ostentosa y colorida), centrado en la estética chic y el camp, apropiándose de algunas características del arte kitsch.

El Drag queen en su estética y su discurso vendría a ser todo un ejercicio del arte dramático que rompe todos los convencionalismos sociales y estéticos.

En el arte del Drag la peluca, el excesivo maquillaje y el tacón son ley. Pero también lo es baile, el esfuerzo físico y mental para darle vida a un personaje que no se sienta de cartón, que sea real.

En la CDMX se habla como de una leyenda de las pioneras del Drag: Las Hermanas Vampiro, pero ha llegado una nueva ola de drag queens de todas las edades, con más referencias para experimentar. No todos lo saben: existen distintos estilos de Drag. Está el Drag Queen que la mayoría conoce (muchas veces gracias a la serie RuPaul’s Drag Race), el Drag king, mujeres cis que hacen masculino. Bio queen o Faux queen, mujeres cis que hacen femenino y los Bio kings, hombres cis que exageran lo masculino.

En este arte, no importa la preferencia. Importa tu drag.

El Drag como traje de superheroína

El camino de aprender a ser auténticos nos ha enseñado que ser diferente es ser poderoso.

En el 2009 conocí por medio de otras artistas de Saltillo a Eduardo, un artista plástico que se volvió famosísimo gracias a un disfraz de Halloween. El disfraz era de Frida Kahlo y con él se llevó el primer lugar en el concurso que, año con año, organiza la licenciatura de Artes Plásticas de la región.

Ahora, aquél chico de provincia se ha transformado. Tiene parecido con Conchita Wurst,  que en el 2014 fue la ganadora de la versión número 59 del conocido festival de la canción Eurovisión con la canción Rise like a phoenix y, justo como un fénix, es que esta Drag Queen se ha levantado de entre las cenizas de un joven coahuilense que ha buscado su propio sitio entre la escena Drag de la CDMX.

Y es que el nuevo arte del Drag queen mexicano tiene nombre: Kaleido.

Kaleido modela, aparece en documentales, es musa para varios diseñadores emergentes y forma parte de una familia Drag. Ahora, con varios proyectos en puerta ha respondido a esta entrevista para saber más de ella, sus inicios, sus temores y la transición para convertirse en la nueva diva de la noche

Foto de Jose Manuel

¿A qué edad comenzaste con el Drag queen?

Profesionalmente, tiene cuatro años que hago Drag. Ahora me pagan por ello, antes lo hacia por amor al arte (risas).

Anterior a eso, era más un chico travesti, también hacia cosplay y claro, disfraces en halloween. En sí, me travisto desde hace más de diez años, pero como Drag queen profesional llevo cuatro años.

¿Cómo lo tomó tu familia?

No lo saben. Mi familia es conservadora, católica, tradicionalista y norteña, aunado a que mis padres son ya personas de la tercera edad y chapados a la antigua.

Saben que soy gay y el día que “Salí del closet” mi mamá era toda una Magdalena, lloraba y lloraba por que su hijo le salió mariconcito y mi papá, que nunca fumaba, se chingó una caja de cigarros.

Sólo me dijeron dos cosas: te “apoyamos” y te queremos, pero…

1.- No se te ocurra traer aquí a tus “amigos” por que mientras vivas bajo este techo, nos respetas.

2.- ¡Nunca te vistas de mujer! Esta segunda sentencia vino de boca de mi madre la que, curiosamente, siempre quiso tener una hija pero no se le dio.

Aveces pienso en llegar vestida y decirle a mi mamá: ¡Mira! ¡Aquí está la hija que siempre quisiste tener!

…¿Te imaginas?

Eres originario de Saltillo, ¿cómo describes a la comunidad LGBTTTIQ de ahí?

En general, creo que en la mayoría de las ciudades puede haber instituciones que ayuden a personas de la comunidad pero, en sí, la misma comunidad es muy rezagada, existe mucha discriminación dentro de la misma. La comunidad gay, por ejemplo, está muy dividida hasta el punto en el que se discrimina por ser gordo, afeminado, travesti, persona con VIH, etc.

En provincia, si tú vas a un antro gay inmediatamente te “quemas con la sociedad.” Son muy de clóset: muchos tienen que ser varoniles, muchos tienen novia o esposa. La gente es muy de doble moral por que con una no les alcanza.

Ahora hay más aplicaciones de ligues y contactos sexuales, pero sigue siendo lo mismo. Sí existe mucha promiscuidad, es verdad, pero también disfrutamos más del sexo.

La parte mala es la falta de educación sexual. En fin, no existe una evolución en la comunidad en estos años, excepto la aprobación del matrimonio igualitario en Saltillo, pero fuera de eso no luchamos por más derechos. Que triste ¿no?

¿Cómo ha sido tu vida en la CDMX después de dejar Coahuila?

Fue una de las decisiones más importantes y que cambió por completo mi vida. Llegar a esta ciudad para mí fue marcar una pauta, un “antes de CDMX” y un “después.”

Una vez una amiga me dijo que esta ciudad es un monstruo que te seduce y si caes en sus garras pueden pasar dos cosas: o lo domas y lo seduces tú, para salir adelante, o te dejas llevar por sus excesos y te quedas ahí, estancado. Yo decidí lo primero, me deje seducir por su inmensidad, su arquitectura, sus mercado, sus museos, sus calles, sus templos, su comida, su gente, su cultura, su vida surrealista, ¡todo!

Aunque es abrumadora la cantidad de personas que vivimos en esta urbe, es la misma cantidad de posibilidades, de oportunidades, de contactos, de historias, ¡todo puede pasar!

El primer año fue difícil. Llegas a una ciudad que no conoces, sin tú familia y sales al ruedo. Muchas veces pensé en claudicar, muchas veces me dije: ¿pero qué necesidad tengo de pasar tanta peripecia?

Pero aún así seguí adelante, fue lo mejor.

Poco a poco me hice de mis amigos, que ahora son mi familia, de mi pareja. Conocí personas increíbles y personas nefastas. Aprendí muchas cosas, cosas que nunca imaginé como la oportunidad de crear a Kaleido, la cual tal vez no hubiera sido la misma en Saltillo.

 

Foto de Andrés Olvera

 

¿Cuáles han sido los momentos más duros por los que has pasado en tu camino profesional como Drag queen?

Kaleido nació en un bar muy famoso del centro histórico, pero antes de ella hubo su antecesora (ahora una muy conocida youtuber) y cuando ella salió de trabajar de este bar, cuatro meses después, llegue yo, así que las críticas y comparaciones no se hicieron esperar.

Aquí viene la parte en la cual la “comunidad” gay discrimina a su misma comunidad (¿no es una gran estupidez?); en este caso, a mí, varios clientes de este bar, me veían con desprecio por ser “vestida”, cosa que con el tiempo desapareció gracias a mi trabajo y respeto.

El acoso también está presente. Cuando salgo a la calle en Drag queen ya sea para trasladarme a mi trabajo, o a algún evento, o lo que sea, no falta el machito pendejo que grita cosas desde lejos o desde su carro. También está la discriminación de los taxistas al no darte servicio.

Está esta otra parte en la que te deja de importar si muere tú sex appeal con los hombres que te gustan por que eres draga.

También te cuestionas: ¿qué dirá tú familia? ¿Tus amigos? Entonces lo conviertes en un filtro para que se alejen aquellas personas que no comprenden tu arte y se queden aquellas que te aman con o sin pestañas postizas y peluca.

Otro evento difícil fue un día que me caí en el bar, justo en la barra en la que bailaba, se me resbaló una de mis plataformas y caí de espaldas, no sin antes rebotar a la hielera y luego al suelo. Fue un golpe tan duro que casi quedo inmóvil de la cintura para abajo.

Fueron meses de recuperación, y de muchas cosas difíciles, ya que una como transformista no esta asegurada, uno de tantos problemas de trabajo que existen.

¿Cómo fueron tus comienzos en el Drag?

Mis comienzos en el Drag queen fueron en Saltillo, sin saberlo ya era una draga, solo que en aquel entonces no era tan conocida esta palabra, acuñada al arte del transformismo. Lo que se le conoce como club kid y como cosplay era lo que desembocó después en Kaleido. Ya en la Ciudad de México fue cuando lo tomé en serio.

¿Alguien te orientó?

Viví en Coyoacán con uno de los diseñadores y vestuaristas más chingones de México, mi adorado Alex Caraza.

Él me enseño muchas cosas, me vistió durante la época en la que nació Kaleido.

¿Fue difícil para ti aprender las técnicas de maquillaje, la vestimenta?

Ser draga es difícil y doloroso. Tienes que andar en tacones, o plataformas, durante más de cinco horas. Usas fajas, corsé, esponjas para hacer la ilusión de nalgas y cadera, más de cinco pares de medias; brasier, relleno, capas y capas de maquillaje;  pupilentes, pestañas postizas, pelucas y accesorios ¡Dios! ¡Tenemos más capas que el manto terrestre! Pero al final del día, y cuando sabes que esto es para ti, te vas puliendo, vas aprendiendo y te vas perfeccionando.

Siempre va a valer la pena todo el dolor que esto conlleva, es parte del performance, es una ofrenda a tu personaje.

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¿Cómo nació Kaleido?

El nacimiento de Kaleido fue por la mezcla de muchas situaciones: primero, la necesidad de trabajar fue lo que me llevó a tener la loca idea de presentarme en este famoso bar diciéndole al dueño que yo era Drag queen y que mi show estaba increíble (risas), aunque nunca había montado uno y ni nombre tenía, ¡qué locura!

En fin, para mi “suerte” el dueño me dijo que estaba hasta la madre de las dragas, que si quería podía trabajar de barman. Y como la necesidad era mucha, pues a caballo regalado no se le ve colmillo.

Así pues, comence como bar tender. Un par de meses después en una platica le recordé que quería hacer Drag queen y lo convencí para ser “Drag tender” (era Drag queen que servía tragos, qué padre), así fue por otro par de meses hasta que se me dio la oportunidad de salir de la barra y ser la show girl del lugar.

Por otra parte, crear un personaje es muy complicado, es como dar a luz a un hijo. Tienes que estructurar todo, desde su nombre hasta su argumento artístico, su imagen y su comportamiento.

¿Porqué decidiste llamarla así?

Primero quería llamarme María Fénix, el cual es una mezcla del nombre de mi madre y el apellido de María Félix pero con un ligero cambio. Esto para hacer honor a dos mujeres fuertes en mi vida, pero al final no me convenció.

Seguí  hurgando dentro de mi ser, buscando todo aquello que me representara, lo que no podía decir por temor a ser yo mismo, o en este casi a ser yo misma. Al final, llegué a la conclusión de que quería hacerle honor a todo lo femenino que había reprimido toda mi vida.

Combinándolo con mi amor por el arte decidí que lo que representa todo aquello, literal y metafóricamente, era un caleidoscopio que siempre refleja colores, formas, luces; siempre cambiante, pero con la misma escencia.

De esa misma forma, Kaleido refleja todas las mujeres en una, todos los colores, todas las formas, todo lo bello pero siempre conservando su esencia, de esa manera puedo jugar con mi personaje de manera ilimitada.

 

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Galería de fotos de José Toscano

 

¿La consideras tu contraparte o cómo la defines?

No sé si considero a Kaleido mi contraparte, tal vez en algunos aspectos, ahora la considero parte de mi mismo. Somos una fusión, ya que soy una persona transgénero sin disforia, esto quiere decir que me identifico con el sexo femenino pero acepto mi cuerpo masculino.  

Kaleido toma un papel importante, ya que empodera toda esa feminidad que mi cuerpo lleva consigo, me hace sentir libre, feliz, fuerte y segura.

Definitivamente el decidir hacer drag es otra de las mejores decisiones que he tomado en mi vida.

¿Actualmente a qué te dedicas?

Soy artista plástico y visual, pero hago muchas otras cosas más como freelance.

En esta ciudad cosmopolita se me ha dado la oportunidad de ser cocinero, pizzero, sushero, modelo, extra para comerciales y películas, barman, mesero, asistente de vestuario para películas y espectáculos, art dealer, maquillista y, obviamente, Drag queen.

Todo un estuche de monerías (y de joterías)

¿Cómo describirías el mundo de la comunidad LGBTTTIQ de Coahuila comparado con la CDMX?

Creo que hay más apertura en CDMX y más apoyo. Existen instituciones como la clínica Condesa, la cual da tratamiento gratuito a personas con VIH- SIDA y da tratamiento hormonal a personas transexuales, además tiene grupos de apoyo

Está el Claustro de Sor Juana que atiende casos de violencia contra la mujer y la comunidad. Y así hay infinidad de grupos, e instituciones, que nos ayudan. Aun así sigo pensando que nos hace falta ser más unidos entre nosotros ya sea en Coahuila, o CDMX, nos hace falta unirnos más.

Por ejemplo, aquí se hace cada año la marcha del orgullo y este año fui como Kaleido en un carro alegórico del bar, en el que trabajo ahora, y de todas las marchas, a las que he asistido, esta es la primera en la que veo tanta gente, familias con niños, personas heterosexuales, apoyándonos.

La marcha para mí es un gran carnaval en el que decimos: “¡Hey, aquí estamos! ¡Dejen de matarnos! ¡Dejen de discriminarnos! ¡Todos somos humanos!” Pero aún así hace falta el lado jurídico, ampararnos en leyes que de verdad nos protejan y nos dejen vivir dignamente. Que ningún grupo conservador, ni político, nos quite nuestras garantías como individuos.

Lamentablemente todos estos grupos conservadores nos han ganado al ser patrocinadores de la ultra derecha y de una izquierda disfrazada.

 

Foto de Michelle Pepper e Instagram 

 

¿Qué quieres lograr en este camino y esta doble vida al lado de Kaleido?

Más que doble vida, para mí ya es una vida completa. Al principio quería sacar la mujer que está dentro de mí, convertirla en mi heroína para que eliminara mis temores, traumas, frustraciones; que me devolviera la fe en mí, y en los demás.

Este maravilloso personaje llegó para salvarme y dejarme ser lo más libre que se pueda, en este mundo. Y eso es lo que quiero: lograr que los demás vean que el Drag queen trasgrede con la libertad de ser uno mismo y, al mismo tiempo, hago arte, ¡qué maravilla!

A lo largo de mi carrera he inspirado a gente a ser feliz, las personas se acercan a mí con la confianza de contarme sus problemas, sus miedos. Kaleido les da esa seguridad y confianza que necesitan y eso, como artista, me hace feliz.

¿Cuál es tu mayor miedo?

Tengo muchos miedos pero creo que uno de mis  mayores miedos era quedar expuesto al ridículo y a ser juzgado por quién soy y por lo que hago. El tiempo me permitió confrontar este temor y confrontarme a mí mismo, porque en su momento fui mi peor enemigo, el que se auto-saboteaba para no ser herido. Qué tontería más grande.

Comprendí que la vida se te va en un suspiro y el tiempo no perdona. Así que nunca es tarde para verse al espejo, enfrentar tus miedos y hacer las paces contigo mismo.

Ahora va la gran pregunta de, ¿y mis 50 mil, qué? ¿Es lo mismo ser travesti a ser una Drag queen?

Están hermanadas pero si existen sus diferencias. Lo trataré de resumir lo más que pueda, ya que esto es más extenso de lo que parece.

El travesti es aquella persona que se viste del sexo contrario, ya sea por mero gusto, fetichismo, forma de vida o por que es una persona que va encaminada a ser transexual (que no es lo mismo que transgénero, ojo).

Por lo general, el show travesti para los que se dediquen a esto, es la imitación de artistas conocidas, llámese Gloria Trevi, Thalía, Alejandra Guzmán, etc.

Ahora, el Drag queen también es una persona que hace transformismo pero no importa el sexo; es decir, tanto hombres como mujeres pueden hacer Drag queen (aquí viene el extenso mundo del transformismo en el que también existe el Drag king, Bio queen o Faux queen, Club kid, Beauty queen, Comedy queen, Trashy queen, Beardy queen, Cosplay, etc).

En el Drag queen se crea un personaje, un nombre y una historia que contar, esa es la principal diferencia con el travestismo, esa y que el drag exagera todo, tanto el maquillaje como el peinado y la vestimenta ¡todo!

Un pequeño ejemplo de estas diferencias es que, por ejemplo, Kaleido puede imitar a Gloria Trevi, hacer una parodia de ella o inspirarse en ella para hacer un look, pero es KALEIDO parodiando a Gloria, ya que es un personaje propio haciendo el show de una artista conocida. Y el show travesti es una persona solamente imitando al artista.

Es algo confuso pero se los juro que en mi cabeza tiene lógica.

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Foto tomada de Instagram

¿En qué proyectos participas ahora?

Tengo junto con mi pareja, que también hace Drag, un colectivo o una familia Drag, como se le llama dentro de este medio. Hacemos presentaciones en fiestas privadas, también salimos a las calles para que la gente que no tiene nada que ver con el ambiente gay, y sus fiestas, conozca el arte del Drag queen y se familiarice.

La reacción de la gente es muy entretenida, ya que hacemos apariciones en espacios públicos a la luz del día, ¡toda una aventura! Siempre hay proyectos interesantes, ahora estamos siendo imagen de varios diseñadores emergentes de moda lo cual es maravilloso.

Tenemos un documental de nuestra familia Drag la cual se llama Suicidrag y el documental se llama El color del punk, hecho por alumnos de la escuela de cine de la UNAM. Y muchos más proyectos en puerta que vienen con todo.

¿Quién eras hace 10 años y cómo te defines ahora?

Hace diez años era un estudiante frustrado de artes que quería salir de su pequeña ciudad para conocer al mundo y el cual, lo logró.

Ahora puedo decir que soy el adulto que tal vez nunca me imaginé que sería pero del cual estoy muy orgulloso.

¿Qué le recomendarías a las personas que viven fuera de la CDMX y que quieren hacer Drag pero la comunidad en que viven los oprime, o margina?

Que estén en donde estén y hagan lo que hagan, no están solos. Que aunque yo piense que a la comunidad aún le falte mucho para estar unida, aquí estoy yo para apoyarles.

La gente siempre va a criticar, por que es fácil, pero nunca se pondrán de este lado por que no se atreven. Que son personas súper valientes, y que hay que perderle el miedo a algo tan bello como lo es el transformismo. Al cabo de un tiempo se darán cuenta que fue la mejor decisión de sus vidas.

Nunca dejen de ser ustedes mismos para darle gusto a los demás: ámense, gústense y respétense así mismos que eso los llevará a ser libres y felices.

 

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Escrito por Esther M. García

Esther M. García (Cd. Juárez, Chihuahua, México, 1987) Radicada en Saltillo, Coahuila. Licenciada en Letras Españolas. Ha publicado cinco libros de poesía, uno de cuentos y una novela juvenil. Ganadora del Premio Nacional de Cuento Criaturas de la Noche 2008, Premio Estatal de cuento Zócalo 2012, Premio Municipal de la Juventud 2012, Premio Nacional de Poesía Joven Francisco Cervantes Vidal 2014, Premio Internacional de Poesía Gilberto Owen Estrada 2017, Premio Estatal Chihuahua Cambiemos el cuento 2018, y Premio Nacional de Literatura Joven FENAL-NORMA 2018. Fue finalista del Premio Internacional de Literatura Aura Estrada 2017. Ha sido becaria del PECDA Coahuila y del FONCA JC. Sus poemas han sido traducidos al inglés, francés, italiano y portugués.