A continuación, en ese lugar fértil,
parte IV del libro perdíamos la gracia y el verano (fedora ediciones, 2017)

 

 

LATITUD 23° 27′ S

Donde el blanco tiene su ardor
su mito semen, su dimensión desierta

entre luces de una bruma tibia
la casa encendida a media asta
quizás atravesada por un atardecer
o por un verano

luego de la retrospectiva de la belleza
acá nos tienen, mil veces desnudos
con una sed útil sobresaliendo
nuestros pasos dislocados

ramificados por el peso muerto
de un exilio anunciado
en la crepitación de lo blanco

seres espuma una misma partícula
de un rayo prematuro, toda la blancura
que se escurre    por   los   costados

 

EN UN OCASO CUALQUIERA

En el patio, a contrasol
hay un tendedero de ropa funesto
en él cuelgan tres trajes, dos de ellos
fermentados de mar y epilépticos
el otro, deforme por la radiación que lo traspasa
es una historia incompleta en el gentil oscilar
de su tela

son fantasmas que palpitan
y riegan el espesor de la materia
sin temor a su deformidad
como el traje de la derecha más cercano al alba
con su secuencia negra entre la cadencia
de todo lo que se perdió

la unión de todas esas arrugas
y declives
hacen la simetría perfecta

ya no hay pasado ni tejido que nos habite
lo mórbido es la única belleza que tiene sentido
como ese cuarto traje que ignoramos
desolado y digital
que el viento dejó bajo la sombra del guayabo
lleno de un fulgor extraño, bebiendo del suelo
los temblores

 

EN LA COCINA

Aquí, donde se alinean la tierra
y las especias, se purifica la realidad
sentimos en el ovario su mar interior
la deidad en toda su pureza

aquí lo aprendimos todo
aun a bailar con las piernas rotas
sin ritmo y nerviosos

en este huerto sagrado
los fantasmas gozan de buena
sustancia

 

BAJO RAÍZ

Hay una escalera en la cocina que da al sótano
allí es donde enterramos a nuestros muertos
para que siempre eclosionen en el verano
el calor los revive de una oleada
los adultera, edita sus cenizas y sus dolores
allí, en el sigilo del bajo mundo entre la polvareda
como halos encendidos danzan a hueso roto
olfateando la cena y la tiniebla
falsifican la especia intrínseca de la noche
chupan y desgarran el esmalte del seno
por si nuestra dimensión lo permite, veamos
el grosor de su estirpe, la huella en el tiempo
parpadeando

allí, se revuelven, beben del licor del moho
mastican al insecto como al pan una vez
reverdecen en el sosiego estival
se intercambian los cuerpos
alteran su linaje de manera momentánea
como ritual reviven el vigor pasado
se meten unos a los otros en una misma figura
pierden el pudor que trae lo mortecino
tienen ese sexo parecido al de las flores
se polinizan en cada ráfaga de viento
de la migaja hacen esa ceremonia de vida
donde sólo el valiente se atrevió a sangrarlo todo

ellos, nuestros muertos saludables
han hecho un desorden con el alba
trafican la nada para calmar el bullicio
de la amargura añeja
como matorrales trepan por las paredes
con sutileza y precisión de ultratumba
palpan la superficie con lo etéreo de sus manos
se hacen mantillo espontáneo sobre la memoria
de una fiesta de estío y hace espanto

 

EN LA FRONTERA

El verano es un espanto
que se va

casi arrastrándose
lleno de salpullido
con la cabeza gacha
y la marea aturdida

encorvado y miserable
marinado
de todos esos ahogados
y amantes enfermos

se va corrompido, despellejado
prisionero político, mártir, anoréxico
mutante, se va, cruza el océano
invade otro terreno, prende otra leña
quema el alma como se debe

 

BAJO EL SIGNO DE LEO

En esta casa de vientre salvaje
todo lo que entra renueva
su fórmula

los objetos dan a luz
y penumbra
y agarran masa y vértigo

aquí donde se crea el recuerdo inverso
y se dilata el útero como una galaxia

 

 

Escrito por Jonatán Reyes

(San Juan, Puerto Rico, 1984). Ha publicado varios libros, entre ellos: Filmina (finalista del premio internacional de poesía Pilar Fernández Labrador, 2016), y Perdíamos la gracia y el verano (2017). Parte de su poesía ha sido publicada en diversas revistas internacionales de literatura y poesía, de países como, Colombia, Argentina, Venezuela, España, Grecia, Italia, Brasil, Ecuador, Estados Unidos, Chile, Bolivia y México. Su poesía ha sido traducida al italiano, griego, inglés y portugués.