Los días heroicos

 

La velocidad de los trenes en los que se fueron

antes de que siquiera pensáramos en venir

hasta las estaciones abandonadas

Inter.venir luego sin necesidad de que medie solicitación alguna

Ensayemos gestos de recibimiento

(tendríamos acaso un semblante más ekstático)

Avanza la luz sobre las migas de la mañana

paciente, inexorable

Deviene ningún.grito.la.haría.vacilar.de.su.propósito

Pero si entonces ensoñé hasta desconocerme

viuda de mi debilidad

no le importará a ella

barrendera de espejismos avanzar

hasta desbarajarlo todo

Aún así habrá valido,

dice la que se propuso

jugar a Nuncadecirqueno

 

 

Canto de inexperiencia

 

Todo vaciamiento apacigua

Sostengo la luz verde en mi pecho

sostengo la luz rosa

Te he aguardado todos estos años

deshaciendo el artificio de las arañas

Visitante distraída

(espectra mía)

No maté las crisálidas a propósito

las pensé listas para elevarse del  alba hacia la luz

como pétalos de estación

no supe lo que había sucedido hasta que sentí en los dedos el latido de la última

la única que voló desde la boutique obscura

Qué día tan silencioso hacía!

nunca imaginé que  tu tristeza me serviría para confiar

en las jaurías iracundas que ahora sitian a la noche

que este dolor me enseñaría a deshacer lo que

no quería ser posible

descolocando  un punto a la vez

no vaya a ser tiempo de obligar a las palabras a decir

cábala

médula

p a í s

Devasto mitos minúsculos que nadie supo que fructificaron

como líquenes inexplicables

los saqué yo

de una repentina ola de gracia

cuando la voz solar me dijo:

ella es un pájaro

ella es un pájaro

ella es un pájaro

y me lo repitió cuatro veces

cuando le pregunté acerca del abismo

Alrededor todo era cifra

y en ese instante sólo podía pensar:

soy agua

como si fuese el pensamiento más triste que pudiera concebirse

 

 

En el acorde último

 

En arxé tu sonrisa

y correr a cuestas montaña arriba

Necesito que me abrasce el sol

Me sucedes en una escenografía manifiestamente ausente

(solo no me vayas a decir algo que luego se ponga a disimular

en las habitaciones del sonido)

No es momento para la complacencia

Cancelo mis sentidos

cerrado cerrado

sobrevive la imagen de tus manos sosteniendo tales precipitaciones

día/noche/ día/noche

palabras  que se arruinan hasta el hueso en la locura de nombrar

separaciones múltiples

Piedra entre las piedras hueco entre huecos colosales

Desvanecerse de  los espejos que no sostuvieron la imagen

de este sol niño

(quien entendió la música no entendió nada)

De nuevo siento que me desvío hacia parajes exagerados

me mato

me regalo en primera persona

Esfinge,

tan sitiadas estuvimos por las convulsiones del límite?

me desbando y soy ella de nuevo y me abro todas las puertas

detrás de una puerta hay otra puerta

hay otra puerta

(detrás de mi última uña hay una ventana que lleva a Thàlassa)

Pero sería justo pedir que el olvido no nos lavase los ojos?

De tanta determinación

se me caen todas las cosas al suelo

(mis diminutas posesiones  que cabrían en la cabeza de una aguja)

Resistiré, madre silencio?

padre oscuridad,

resistiré sin consumar las alianzas innecesarias?

Me sostendrá todavía este hilo después del matrimonio de lo discordante?

 

 Janiwa

 

O tal vez Águila dibujando  aureolas para alejarse

Cianómetro en mano calculo lo infinito

es azul, no?

Montaña, aprendo la única palabra que no necesito

Isla, poseo dos brazos para los ritos de la rendición

sublime Azul que teje el desvanecimiento de todo lo visible

de tanto mirar ya no hablo

por la noche te veo y repito la única palabra

que hasta ahora nos ha creído

 

 

 

(De «Teoría de la Oscuridad», libro inédito)

 

Escrito por Rocío Ágreda

Rocío Ágreda Piérola (Cbba, 1981). Estudió Filosofía y Letras.